martes 27 de junio del 2017
Filiberto Vargas

Filiberto Vargas


Filiberto Vargas Rodríguez

Es tener muy escasa formación sobre política, suponer que Héctor Yunes debe ir a la campaña exclusivamente con quienes “se la jugaron” con él, y expulsar, por advenedizos, arrastrados, zalameros y otras lindezas de ese tipo, a aquellos priistas que, luego de haber externado sus simpatías por otro de los aspirantes a la candidatura tricolor, ahora ofrecen su capital político y su trabajo al candidato.

Todos los que aspiraron a la candidatura que hoy ostenta Héctor Yunes, tienen algo para aportar a su partido, y el candidato necesita de ellos para salir adelante. Nadie debe perder de vista que lo que se vivió en los meses recientes fue una contienda interna, entre militantes del PRI que tenían la misma aspiración.

La decisión ya se tomó y los que no fueron favorecidos deberán sumarse, porque así fue el compromiso ante su dirigente nacional, sin que eso signifique que estén violentando sus principios o traicionando sus convicciones.

No es que todos sean “hectoristas” de la noche a la mañana. Todos son priistas y deberán unirse para hacer ganar al PRI.

Por eso es que las primeras reuniones de Héctor Yunes han sido con militantes de su partido que tienen representación real, palpable, medible. El día de su registro comió con la bancada priista de Veracruz en el Congreso federal, y al día siguiente se reunió con los legisladores locales de su partido.

Todos ellos tienen estructura, seguidores y capital político que habrán de sumarlo a la campaña del que hoy ya identifican como su candidato.

El 22 de abril del 2010, cuando Javier Duarte construía su propia circunstancia, se reunió con la agrupación Alianza Generacional, de Héctor Yunes Landa. Ahí el hoy precandidato del PRI a la gubernatura expresó su confianza en que el PRI “continuará siendo la principal fuerza política de la entidad”.

Por su parte, Javier Duarte convocó a los aliancistas a sumarse “no al proyecto de un partido o de un hombre, sino al proyecto que más nos debe interesar y que se llama Veracruz”.

Hoy Héctor Yunes es el más interesado de que alemanistas, fidelistas, duartistas, o los que viven de la memoria de don Fernando Gutiérrez Barrios, se sumen a su proyecto y lo ayuden a superar el reto electoral que se avecina.

En la transición de Miguel Alemán a Fidel Herrera tuvieron cabida políticos que en su momento externaron sus legítimas aspiraciones a la gubernatura, como Alejandro Montano, Flavino Ríos o el maestro Guillermo Zúñiga.

Fidel Herrera los necesitaba y ellos aportaron lo que les correspondía. Eso es la política.

Hoy el tema que ocupa gran parte del tiempo del candidato Héctor Yunes es la confección de la lista de candidatos a diputados locales. Se trata de sacar a 30 aspirantes con posibilidades reales de triunfo, quince de los cuales deben ser, por ley, mujeres.

Debe, además, trabajar en la lista de candidatos a diputados por la vía plurinominal, también con paridad de género. Debe negociar con los partidos aliados para que ellos también aporten figuras ganadoras para este proceso.

No es un tema sencillo. Los que aspiran a integrar el próximo Congreso local habrán de llevar sus propias mediciones, para demostrar que tienen reales posibilidades de triunfo. Esas cifras habrán de ser comparadas con las que posee el candidato a la gubernatura.

Se tomarán en cuenta los “negativos” y la fama pública de los aspirantes y se elegirá a la mejor opción, que combine nivel de conocimiento y opiniones favorables.

Vienen días muy difíciles, de arduas negociaciones, para que todos se sientan incluidos y aporten lo que les corresponde para que Héctor Yunes salga con la victoria.

No son tiempos para los berrinches o las revanchas.

Son tiempos de sumar.

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Domingo, 24 Enero 2016 22:12

Punto de Vista * ¿Y la cargada?


Filiberto Vargas Rodríguez

Este lunes se estará registrando Héctor Yunes Landa como precandidato a la gubernatura de Veracruz por el PRI.

Será el único que lo haga.

El compromiso de Manlio Fabio Beltrones, dirigente nación al priista, de llevar un candidato “de unidad” en Veracruz, habrá de cumplirse, al menos en las formas.

Los sectores y organizaciones del tricolor se han estado pronunciando por Héctor Yunes, pero no se perciben esas expresiones estentóreas de júbilo, ni se siente aún el estruendo de la maquinaria electoral del PRI y del gobierno estatal.

Todo parece detenido, frenado.

Hay rumores, versiones no confirmadas, que sugieren que Javier Duarte y Héctor Yunes siguen sin ponerse de acuerdo, y el primero mantiene contenida a la estructura del partido hasta que se acepten sus condiciones.

Héctor Yunes, por su parte, se resiste a llegar maniatado a la campaña. Sus principales banderas, sus más fuertes propuestas de campaña están vinculadas al combate a la corrupción y a acabar con la impunidad. No puede prometer eso y a la vez levantarles el brazo a candidatos a diputados locales con fama de rateros, algunos, incluso, señalados por la Auditoría Superior de la Federación.

No puede permitir, tampoco, que sea Javier Duarte quien le arme el Congreso local. Para un período tan breve de gobierno, requiere de legisladores leales a él y a su proyecto.

No cesan, tampoco, los rumores sobre la reapertura de expedientes en poder de la PGR en contra de altos mandos del gobierno. Por otra parte, los recursos que esperaba la administración estatal desde el mes de diciembre, han ido llegando tarde e incompletos, lo que provoca que se sigan dando manifestaciones de protesta y reclamos públicos por la falta de pagos.

No es ese el ambiente más favorable para que Javier Duarte se decida a respaldar, con estructura y dinero, la campaña de Héctor Yunes.

Y en el centro de este conflicto, la palabra empeñada de Manlio Fabio Beltrones con el Presidente Enrique Peña Nieto: “En Veracruz el PRI irá unido y saldrá victorioso”.

Entre si son peras o manzanas, Héctor Yunes no se duerme en sus laureles. Sabe que cuenta, sin restricción alguna, con la estructura de su compañero y amigo Pepe Yunes, por lo que construye con ellos, y con Alianza Generacional, un proyecto de campaña que habrá de privilegiar los medios masivos de comunicación, por encima de los tradicionales mítines multitudinarios.

Para hacer llegar su mensaje, el candidato tricolor anticipó que recurrirá a encuentros en los parques públicos de cada pueblo, con invitación abierta mediante perifoneo, para que no le contabilice el órgano electoral gastos por acarreo.

Insiste en que serán las encuestas las que definan a los candidatos a diputados, pero advirtió que aquellos que tengan “negativos” (esto es, fama de ladrones o corruptos) serán rechazados, lo que ha sido tomado como un mensaje para miembros del actual gabinete estatal que ya se sentían con la candidatura asegurada.

El ambiente se percibe tenso y ojalá lo platicado este fin de semana haya servido para destrabar los acuerdos. El registro mismo, o la confirmación el martes de la candidatura, pueden servir como señal de arranque para que ahora sí se escuchen retumbar los tambores de guerra.

A nadie en el PRI conviene, pero menos a Javier Duarte, que Héctor Yunes tropiece. Ya debe dejar de soñar en que alguno de sus “independientes” pueda de salvarlo. Ya hoy sólo queda de una sopa y, aunque no le guste, habrá de tragarla sin hacer gestos.

Así es esto de la política.

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Viernes, 22 Enero 2016 07:25

Punto de Vista * Abortar las protestas


Filiberto Vargas Rodríguez

El Artículo 5 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo establece que “el Congreso del Estado se reunirá a partir del cinco de noviembre de cada año para celebrar un Primer Período de Sesiones Ordinarias, el cual concluirá el día último del mes de enero del año siguiente”.

Esto es. El período actual de sesiones ordinarias concluye el 31 de enero, dentro de diez días.

El tema no es menor.

Y es que este jueves 21 de enero, el Congreso local resolvió sin cumplir el trámite de envío a comisiones, la iniciativa de reforma constitucional enviada por el Gobernador de Veracruz desde el pasado lunes 18 de enero, para “garantizar el derecho a la vida del ser humano desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”, lo que significa criminalizar el aborto.

La Constitución Política de Veracruz y la propia Ley Orgánica del Poder Legislativo advierten que sólo se podrán dispensar los trámites reglamentarios (que incluyen que las iniciativas sean turnadas a Comisiones para su revisión y dictamen, antes de someterlas a votación) “en el caso de urgencia u obviedad, calificado por el voto de las dos terceras partes de los Diputados presentes, o cuando esté por terminar algún período de sesiones”.

Faltan diez días para que concluya el período de sesiones, por lo que la “urgencia u obviedad” fue decidida por las dos terceras partes de los legisladores. Esto es, que hubo “línea” para sacar como albazo y por mayoriteo la aprobación de dicha iniciativa, con el fin de evitar que los grupos que se han manifestado en contra de la misma realizaran manifestaciones de protesta.

No lo consiguieron del todo. Desde las tribunas del Congreso local se escucharon consignas en contra de la iniciativa de reforma, por la que ha presionado –y muy fuerte- la Iglesia Católica.

El primer round fue superado por Javier Duarte, quien lanzó en prenda su reputación (o lo que queda de ella) para otorgarle esa concesión a la alta jerarquía eclesiástica.

Sin embargo, no todo está perdido. Las iniciativas de reforma a la Constitución deben ser aprobadas en dos períodos constitucionales consecutivos. El siguiente período ordinario de sesiones iniciará el dos de mayo para concluir el día último del mes de julio.

Y no sólo eso. Ya que hayan conseguido las dos aprobaciones consecutivas, el dictamen deberá ser ratificado por al menos 107 Ayuntamientos de la entidad.

Hay, pues, espacios de expresión y de trabajo político para que los grupos que se oponen a esta reforma hagan su labor.

En septiembre del 2015, con motivo de celebración del Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México exigió al Estado mexicano detener “su afán” por criminalizar a las mujeres, y a que dé marcha atrás a las reformas legislativas en 17 estados del país que fueron aprobadas para “proteger la vida desde la concepción o fecundación”.

En ese momento los estados señalados de tener legislaciones que sancionan a quienes se practiquen un legrado, fueron Baja California, Chiapas, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Yucatán y Chihuahua.

A todos ellos pretende sumarse Veracruz, a pesar de la fuerte resistencia social.

De lado quedaron argumentos como la protección de los derechos humanos de las mujeres, que deben gozar de autonomía sobre su propio cuerpo.

O el hecho de que se trate de un problema de salud pública, pues está documentado que el aborto clandestino representa una de las primeras causas de muerte materna.

Mientras se siga despenalizando el aborto, se seguirá fortaleciendo el aborto ilegal, que representa un negocio millonario para los médicos que actúan en la clandestinidad.

De lo que no hay duda es que antes de aprobar una reforma en ese sentido se debe abrir el tema a una amplia discusión entre la sociedad, lo que están queriendo evadir las autoridades de Veracruz.

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Miércoles, 20 Enero 2016 20:22

Punto de Vista * Una de cien

Filiberto Vargas Rodríguez

Tiene razón Javier Duarte.

La desaparición de cinco jóvenes en Tierra Blanca, a manos de elementos de la Policía Estatal es apenas un granito negro en el arroz, un caso entre cien.

Bueno, siete granitos, hasta ahora, según reporta la Fiscalía General del Estado.

Ah, perdón. Habría que considerar también, como otros de los “negativos”, a los responsables de la desaparición y muerte del cantante Gibrán Martiz y dos de sus amigos, en enero del 2014, caso en el que el gobierno estatal aceptó ya su responsabilidad, al grado de verse obligado a indemnizar al padre de la víctima.

En ese caso falta por dar con los mandos policiacos que se empeñaron en negar la responsabilidad de esa corporación y sembraron pistas falsas para obstruir la justicia.

Decía el poeta inglés Alexander Pope: “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”.

En un lío por el estilo está metido el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita.

Apenas en el mes de noviembre del 2015 hablaba de que la totalidad de los elementos operativos de esa área habían sido sometidos a los exámenes de confiabilidad, y no pasaron ni 60 días para quedar exhibido por la ligereza de sus afirmaciones.

Hoy tiene que salir a prometer que serán re-evaluados todos los mandos medios.

Y el propio Bermúdez tiene que salir a explicar dónde está el recurso correspondiente al “bono anual” que demanda personal de la Dirección de Prevención y Reinserción Social.

Y tiene que hablar, con certeza, de la efectividad del operativo “Blindaje Coatzacoalcos”, que no se ha hecho sentir.

Como bien lo plasma Arturo Reyes Isidoro, el clima de violencia e inseguridad en la zona sur rebasa ya cualquier expectativa. El caso más reciente, el homicidio de José Gertrudis Guízar Valladares, hermano del diputado federal y dirigente estatal del Partido Encuentro Social, Gonzalo Guízar.

Y tiene que explicar a qué obedece la aparición de tantos cuerpos sin vida, en diversos puntos de la entidad (los más recientes en los municipios de Emiliano Zapata y Maltrata) con huellas evidentes de tortura y ejecución.

Ese no es el Veracruz que apenas en el mes de diciembre nos pintaba el secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, quien aseguraba que habían disminuido en forma radical los llamados “delitos de alto impacto”.

Tal vez así sea, pero en ese mundo de fantasía que nos pretenden vender.

En charla reciente con quien será el candidato del PRI a la gubernatura este año, Héctor Yunes Landa, éste señaló a la inseguridad como el problema que más preocupa a los veracruzanos.

Ferviente seguidor de las encuestas, Yunes Landa dice tener un termómetro muy claro de los temas que más preocupan a la sociedad que pretende gobernar: Inseguridad, desempleo y falta de obra pública, son los temas que requieren de atención inmediata.

El senador con licencia dijo estar en contacto con gobiernos del país que han tenido éxito en sus programas para el combate al delito, como el del estado de Yucatán y el del municipio de Ciudad Juárez, y que promoverá acciones similares para Veracruz, con estrategias que involucran a la sociedad en su conjunto, y que privilegian la conformación de cuerpos policiacos mejor preparados, mejor pagados y mejor equipados.

Para contener a la delincuencia mientras conforma esa corporación y aplica esas nuevas políticas, adelantó que pedirá la presencia de la Gendarmería federal en los puntos de mayor conflicto.

Alguien está mintiendo, si en la glosa del quinto informe de gobierno se habló de que se crearon los cimientos para la conformación de una policía respetada y confiable, mientras que los estudios de opinión apuntan a la inseguridad como el gran problema de Veracruz.

Decía Abraham Lincoln: “Nadie tiene la memoria suficiente para mentir siempre con éxito”.

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Filiberto Vargas Rodríguez

Primera gran variante en el estilo de hacer política, con la asunción de Héctor Yunes a la candidatura priista al gobierno estatal: Miguel Ángel Yunes Linares (su primo hermano) no será quien marque la agenda política de Veracruz. Sus ataques no tendrán otra respuesta que el silencio.

En comida con periodistas de Xalapa, el virtual candidato priista al mini-gobierno (será el único que habrá de registrarse el 25 de enero, como lo establece la convocatoria) Yunes Landa dijo tener bien claro que fueron las respuestas airadas y el golpeteo mediático emanado del gobierno estatal, los factores que más hicieron crecer ante la opinión pública a Miguel Ángel Yunes Linares en la última década.

Desde los tiempos en los que gobernaba formalmente Fidel Herrera, se criticó en este espacio la “piel tan sensible” que tenía el entonces mandatario estatal para los temas relacionados con Yunes Linares.

Contaba en aquel entonces que colaboradores cercanos a Fidel Herrera hablaban sobre el intenso ritmo de vida que llevaba su jefe, lo que obligaba a los funcionarios de su gabinete a buscarlo en eventos públicos para sacarle acuerdos, pues era imposible localizarlo en su despacho.

En ese entonces decían que para poder acercarse a Fidel Herrera, los miembros de su gabinete preparaban antes “un buen chiste, o un buen chisme”, lo que les permitía captar la atención del mandatario estatal, y a continuación podían plantearle los temas inherentes a su cargo.

En la recta final de su gobierno, ese buen chiste, o ese buen chisme, funcionaba mejor si se refería “al perro”, término con el que se refería Fidel Herrera (y por consecuencia todo su equipo) a Yunes Linares.

“Si tú le traes un chisme del ‘perro’, capaz que te sube a la camioneta”, comentaban sus colaboradores.

En este mismo espacio se narró otro incidente que demostraba la importancia que tenía para Fidel Herrera todo lo que decía Miguel Ángel Yunes.

El 18 de febrero del 2011 se publicó lo siguiente:

“Contaminado de odio hasta la médula, hace poco más de dos años el entonces Gobernador, Fidel Herrera Beltrán, ordenó furibundo: “¡Operen ya la salida de Pepe Yunes… ¡ ¡Le faltan hue… para enfrentarse al Perro!”.

“En aquel entonces José Yunes Zorrilla era el dirigente estatal del PRI y lo que hizo enfurecer al entonces Gobernador fue la publicación -como nota principal en el periódico Notiver de Veracruz- de unas declaraciones de Miguel Ángel Yunes Linares en su contra”.

Así pues, el crecimiento mediático de Miguel Ángel Yunes Linares ha sido, desde hace 10 años, directamente proporcional a la sensibilidad del gobernante en turno. Una de las herencias de Fidel Herrera que más han pesado al actual Gobernador (además de la deuda pública y los millonarios compromisos con los medios de comunicación) ha sido ese personal y agudo encono contra el jefe de la dinastía Yunes Márquez. Él mismo se ha subido a las redes sociales a cruzar espadas con su enemigo, y en otros casos han sido sus colaboradores los encargados de hacerle frente.

¿Cuándo ha lucido más vulnerable Yunes Linares en su guerra contra Fidel Herrera y su heredero?

Cuando sus ataques no han tenido respuesta.

En ese momento entra en pánico y suele cometer errores graves.

En ese tema Héctor Yunes ha sido muy claro. “Pretende que me enganche y no lo va a lograr. En mi no tendrán eco sus ataques. No le daré oportunidad de que se victimice”.

Es otro el estilo, es otra la táctica.

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Filiberto Vargas Rodríguez

La desaparición en Tierra Blanca de cinco jóvenes originarios de Playa Vicente, tras su detención por parte de elementos de la Policía Estatal, no nos ubica en un caso más de abuso policiaco, sino ante la evidente confabulación de las fuerzas del orden con la delincuencia organizada.

No es la primera ocasión que eso ocurre con autoridades locales.

El primero de junio del 2009, por ejemplo, fue secuestrado, en el puerto de Veracruz, el administrador de la Aduana, Francisco Serrano Aramoni.

Las investigaciones permitieron concluir que el funcionario aduanal entraba con su vehículo al puente “Morelos”, en Veracruz, cuando fue impactado de frente por una camioneta de la que descendieron sus captores, armados, vestidos con uniformes de la “AFI” (en ese entonces las siglas de la Agencia Federal de Investigaciones), quienes se lo llevaron.

Más tarde se descubrió que elementos de Tránsito municipal, al mando de José Osiris Cruz Cabrera, habían participado en el secuestro.

Hoy el Fiscal General del Estado, Luis Ángel Bravo Contreras dio a conocer que los policías implicados en la desaparición de los cinco jóvenes originarios de Playa Vicente, entregaron a sus víctimas a una célula criminal.

Bravo Contreras anunció la detención de una persona más involucrada en los hechos, con lo que suman ya siete los presuntos responsables capturados, entre ellos el delegado de Seguridad Pública en Tierra Blanca Marcos Conde Hernández.

Luego de detener a los cuatro jóvenes y a una menor de edad por conducir a exceso de velocidad, los elementos policiacos los entregaron a un grupo criminal.

¿Hasta dónde ha llegado la infiltración de la delincuencia organizada, en las corporaciones policiacas de Veracruz?

¿Dónde están las nuevas generaciones de policía que año con año egresan de la academia de El Lencero?

¿Qué está pasando con los exámenes de confiabilidad?

Un caso más en el que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos peca de omisa.

La empresa “Consulta Mitofsky” dio a conocer el año pasado el seguimiento a los niveles de confianza que la sociedad tiene de las instituciones. La policía está entre las tres con calificación más baja. Sólo la superan los diputados y los partidos políticos.

El ciudadano no sólo no cree en la eficacia de las autoridades policiacas, sino que les teme. Asume que son personas poco confiables y que además tienen permiso para usar armas, lo que las hace aún más peligrosas.

Apenas en el mes de noviembre, durante la glosa del quinto informe anual de labores, el titular de Seguridad Pública en la entidad, Arturo Bermúdez Zurita aseguró que en Veracruz “se tiene una policía confiable”, pues la totalidad del personal operativo ha sido evaluado.

Lo que corresponde, entonces, es revisar los parámetros y métodos de evaluación, toda vez que un grupo de esos elementos evaluados (y aprobados debemos suponer) hoy se encuentran detenidos, señalados de estar confabulados con el crimen organizado.

Ese día Bermúdez Zurita fue claro respecto a los esfuerzos que realiza para proveer a Veracruz de una institución de seguridad que inspire confianza:

“Construir una Policía confiable y leal a la ciudadanía –dijo- no es tarea fácil. Hemos cumplido con el objetivo de construir los cimientos de una Policía cercana, comprometida y dispuesta a sacrificarlo todo por un Veracruz Seguro a cinco años de iniciar el cambio, este es nuestro principal legado, cuya única filosofía es servir a Veracruz y a México”.

Alguien tiene que avisarle que esos cimientos de los que tanto presume, presentan severas fisuras.

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Domingo, 17 Enero 2016 21:07

Punto de Vista * La derrota de Javier


Filiberto Vargas Rodríguez

“Hay que luchar y seguir luchando aunque sólo sea previsible la derrota”, decía Mao Zedong.

Javier Duarte dejó de luchar, dobló la cerviz y entregó la plaza.

Héctor Yunes le demostró que no era necesario “bajarle dos rayitas” a su discurso, que su mejor argumento para conseguir la candidatura del PRI, era señalar los errores, los excesos de la administración duartista.

Y ahí está Javier Duarte, solo y derrotado. Ya dejó de gobernar. Su palabra hoy vale menos que nada.

Reza un dicho que “rendirse es la forma más cobarde de aceptar la derrota”.

Tarde entendió que la burla, el bullying y la descalificación no eran herramientas suficientes para doblegar al enemigo, ese que día con día se fortalecía, alimentado con las inagotables fallas de su gobierno.

En su afán por aferrarse al poder, Javier Duarte tardó una eternidad en impulsar a su delfín. Lo prefería cercano a él, cobijado en su sombra. Heredó una tara de su maestro, Fidel Herrera: Esa resistencia a admitir que alguien a su lado pudiera crecer más que él.

Javier Duarte tuvo en sus manos una oportunidad histórica. Nunca un gobernador de Veracruz recibió del Presidente el voto de confianza para construir su propia sucesión. Pudo reformar la Constitución para establecer un mini-gobierno, lo que –según sus cálculos- desalentaría a los senadores y él podría proponer a uno de los suyos.

Se equivocó. Los senadores no vieron una opción de dos años, sino de ocho. El agravio los unió y los hizo aún más fuertes. Mientras eso sucedía, el delfín del Gobernador seguía agazapado, en espera de la señal para construir su propia circunstancia.

La señal llegó demasiado tarde.

Su resistencia a admitir la postulación de Héctor Yunes tenía un objetivo claro. Obligar a quien seguramente será su sucesor, a sentarse y negociar un blindaje legal, una carta de impunidad.

Lo que no previó Javier Duarte al impulsar un gobierno de dos años, fue que se verá obligado a negociar dos veces (en el 2016 y en el 2018) el borrón de su oscuro historial en la administración pública. Con el patrocinio de la campaña, este año, tal vez consiga inmunidad en el próximo gobierno, pero quien asuma la gubernatura en el 2018 no tendrá compromiso alguno y se encontrará con un suculento platillo mediático: Acciones concretas para combatir la corrupción y la impunidad.

Javier Duarte se equivocó. Creyó que sería más fácil derrotar a sus enemigos políticos, se llenó de soberbia y desdeñó los riesgos. Hoy está pagando las consecuencias.

Prometió que no entregaría el gobierno a la oposición y seguramente así será, pero sus enemigos, los de verdad, no visten de azul, ni de amarillo. Sus verdaderos rivales son tricolores y ya lo derrotaron.

Hoy lo que queda es asear la casa, para que no la encuentre muy desordenada su sucesor. Hoy lo que sigue es buscar un árbol frondoso que le dé buena sombra, por lo menos para la próxima década.

Un consuelo habrá de quedarle. Decía José Saramago: “La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva”.

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Miércoles, 13 Enero 2016 21:23

Punto de Vista * El trasfondo de la alianza


Filiberto Vargas Rodríguez

La cruenta batalla interna en el PRD para definir si iban o no en alianza con el PAN en las elecciones estatales que tendrán lugar este año, provocó que quienes encabezan los grupos dentro del partido del Sol Azteca (“Tribus”, les llaman) se sacaran sus trapos al sol e hicieran más evidente que detrás de todos sus discursos en pro de la democracia, existe un procaz objetivo económico.

El propio dirigente nacional de ese partido, Agustín Basave acusó a quienes se oponían a las alianzas, de estar coludidos con el Gobierno Federal y con los de los estados para favorecer al PRI.

Sin embargo, ahora, cuando el dirigente nacional del PRD finalmente recibió el apoyo que reclamaba, sale a la luz que ellos (los pro-aliancistas) también sacarán un beneficio económico con su postura, sólo que en otra ventanilla.

El analista político de El Universal, Salvador García Soto, señala que en los hechos, “la verdadera intención oculta que subyace detrás de las alianzas entre el PAN y el PRD, es asegurar ganar el poder en un estado, porque de ese modo los dos partidos aseguran también una fuente de financiamiento económico, a través del dinero público, para sus campañas por el poder”.

En el caso específico de Veracruz, García Soto explica:

“En la elección veracruzana, el candidato será Miguel Ángel Yunes, un viejo lobo ex priísta que tomó por asalto al PAN en el estado y expulsó a los antiguos liderazgos locales del blanquiazul que hoy aparecen como “independientes”, como Gerardo Buganza y Juan Bueno Torio. Yunes no sólo sabe enfrentar la maquinaria priísta -él operó al lado de Elba Esther Gordillo o del ex gobernador Patricio Chirinos- sino que además tiene en esta elección una motivación muy personal: vengarse del gobernador Javier Duarte, a quien ha dicho que quiere meter a la cárcel”.

Al final de su colaboración del miércoles 13 de enero, José Luis García Soto anticipa: “En Veracruz, aun contra los deseos de Javier Duarte, el seguro candidato será un Yunes; sólo falta saber si Pepe o Héctor. En todo caso el fin de semana habrá humo blanco en el viejo partido”.

En el periódico “El Financiero”, el analista Salvador Camarena desmenuza la carta que redactó Agustín Basave para anunciar su renuncia a la Presidencia del PRD.

Destaca que el dirigente perredista admitió su error de cálculo respecto a la postura de las “Tribus”, cuando señaló: “Debo confesar que no había medido las enormes animadversiones tribales, mayores a las rivalidades con cualquier otro partido. Creí que la consciencia de la crisis que atravesamos y el instinto de supervivencia podrían contrarrestar la injerencia de diversas instancias gubernamentales al interior del partido y las luchas por el control interno y por la interlocución con el gobierno, que hoy están desgarrando al PRD”.

Camarena plantea que al dar marcha atrás a su renuncia, el dirigente perredista descalificó el documento que hizo público la noche del lunes.

“Si realmente hubiera renunciado –reflexiona Salvador Camarena- esta carta tendría un peso moral y político pocas veces visto. Al no dimitir, Basave la convirtió en un vulgar objeto de negociación, cuyo alto costo correrá a cargo de la ya de por sí golpeada imagen del partido. Y dado que es su segundo amago de renuncia, también su palabra se ha devaluado”.

Otro que se detuvo a analizar el caso de Veracruz fue Ciro Gómez Leyva. Remató su columna así: “Se carcajean los lopezobradoristas de Veracruz por la alianza PRD-PAN. Los veracruzanos de izquierda votarán por Morena, aseguran”.

En Veracruz las dirigencias del PAN y del PRD celebran haber alcanzado un acuerdo para ir juntos en la carrera por la gubernatura de dos años. En virtud de que los perredistas no tienen una sola figura con capacidad para dar la pelea, se sumarán al candidato panista, Miguel Ángel Yunes Linares.

Ante tal panorama, ¿cuál sería el beneficio para Veracruz? ¿Qué obtendrá a cambio de sus votos el PRD? ¿Cómo mejorará la democracia en la entidad?

Ya pronto lo sabremos.

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Martes, 12 Enero 2016 17:53

Punto de Vista * Otra sería la historia


Filiberto Vargas Rodríguez
Al parecer entre los comensales había quienes ya conocían la respuesta. Seguramente Flavino Ríos, el actual secretario de Gobierno, ya lo había comentado en otro momento, en otros foros.
La pregunta fue, pues, como ponerle el balón para que anotara. Una cortesía para el invitado.
- Flavino, dinos por qué se decidió Miguel Alemán por Fidel Herrera.
- Ya lo he dicho en otros momentos. Optó por Fidel porque yo le dije que no podía asumir esa responsabilidad (la candidatura al Gobierno del Estado en el 2004).
No dijo más. Lo que sí sabíamos todos los presentes es que días antes de la Convención de Delegados, en febrero del 2004, el hijo de Flavino Ríos, un joven brillante, con toda la vida por delante, a punto de contraer matrimonio, falleció en un accidente carretero, en la autopista Acayucan-Minatitlán.
Flavino estaba devastado. Sabía que Miguel Alemán lo tenía considerado para que fuera el abanderado tricolor, pero habló con él y le explicó que en esos momentos no tenía ni cabeza ni ánimos para afrontar tal responsabilidad.
¿Se imaginan cuán diferente habría sido la historia de Veracruz si ese trágico suceso no se hubiera presentado?
En la reunión con el Grupo de los Diez, Flavino Ríos se vio obligado a hablar sobre el documento difundido en redes sociales por el Gobernador Javier Duarte, en el que cuatro de los aspirantes a la candidatura a gobernador se comprometen a anteponer la unidad del partido por encima de sus aspiraciones.
“Yo no lo firmé, no estoy comprometido con nada de lo que se plasma en ese documento”, respondió medio en broma, medio en serio.
Admitió, sin embargo, que su compromiso con Javier Duarte concluye el 30 de noviembre, “o antes, si así lo dispone el Gobernador”.
De mantenerse en el cargo que hoy ocupa, a Flavino Ríos le tocará jugar un papel que resulta fundamental para todos los veracruzanos: Mantener la gobernabilidad durante un proceso electoral que se anticipa ríspido y, quizá, hasta violento.
El tema lleva a cuestionarlo, una vez más, sobre la decisión de desalojar a los jubilados y pensionados que bloqueaban la avenida Enríquez, en Xalapa, en el mes de diciembre.
“La decisión la tomé yo, porque forma parte de mis responsabilidades y atribuciones. No son temas que tenga que consultar con el Gobernador”, aclara.
“Cuando el doctor Duarte me informó –porque no me preguntó, sólo me notificó- que pasaría de la SEV a la Secretaría de Gobierno, fue muy claro en su argumentación. Me dijo que ocuparía ese cargo, porque a mí no tenía que decirme lo que había que hacer”.
Está pendiente y bien informado de lo que dicen y lo que hacen los que aspiran a la gubernatura de dos años. Coincide con los analistas ahí reunidos que el tema de la alianza PAN-PRD (que se concretó la madrugada del martes) tendrá un peso importante en la decisión del PRI respecto a su candidato.
No dio nombres, no se inclinó por nadie. Les pidió a los presentes paciencia, pues faltan muy pocos días para que se conozcan a todos los competidores.
Flavino Ríos ha caminado mucho en la política de Veracruz. Notario Público prestigiado en su natal Minatitlán, el secretario de Gobierno afirma que sigue en la función pública y en la política porque es lo que le gusta, y soporta largas jornadas de trabajo y los inconvenientes de su actual responsabilidad, porque le gusta lo que hace.
Él pudo cambiar el rumbo de Veracruz.
Las circunstancias no se dieron.

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Lunes, 11 Enero 2016 20:09

Punto de Vista * La fotografía de hoy


Filiberto Vargas Rodríguez

En honor a la verdad, Héctor Yunes Landa sigue a la cabeza en las encuestas.

La más reciente, la de El Universal (con metodología publicada y en concordancia con el INE) señala que es el más conocido de los aspirantes (58.6%) más de 10 puntos por encima de su primo hermano, el ahora panista Miguel Ángel Yunes Linares.

No es, sin embargo, el factor de conocimiento el que se toma en cuenta para definir una candidatura. Hay dramáticos ejemplos de que ese valor por sí solo no es suficiente. De ello pueden dejar constancia, al menos en Xalapa, Reynaldo Escobar y Elizabeth Morales.

Frente a escenarios virtuales, esto es, planteándoles a los encuestados probables contendientes, el propio Héctor Yunes aparece como el aspirante con mayores posibilidades de victoria frente al más evidente rival, Miguel Ángel Yunes Linares.

La encuesta muestra a Héctor con el 22% de posibilidades de triunfo, frente al 21% de su primo hermano.

Lo curioso del caso es que la misma encuesta muestra que el abanderado del PAN vería reducida su votación si el candidato priista fuera Pepe Yunes (bajaría a 20.4%) o si fuera Alberto Silva (se reduciría al 20%).

Es por eso que en el campo panista aseguran que el rival más cómodo para Yunes Linares es, justamente, su primo Héctor. Al grado de que hay quienes sugieren que pudiera darse un acuerdo entre ambos, para definir la elección antes de llegar a las urnas.

Como es evidente, el personaje que más ha crecido en los meses recientes es el actual dirigente estatal del PRI, Alberto Silva Ramos, quien incluso encabeza la encuesta en niveles de aceptación por parte de los votantes (44.2% de Silva contra 37.6 % de Yunes Linares; 34.1% de Héctor Yunes, y 30.8% de Pepe Yunes). Es lo que los encuestadores llaman “positivos” y que tienen gran importancia el día de la elección.

Muy bien lo dijo Flavino Ríos este lunes al reunirse con el llamado “Grupo de los Diez”. Cada proceso sucesorio es diferente, los tiempos y las circunstancias obligan a cambiar. Recordó que Miguel Alemán fue “destapado” a finales del mes de diciembre, mientras que Fidel Herrera tuvo que esperar hasta mediados de febrero.

En ese entonces las elecciones eran en el mes de julio, y ahora son un mes antes. Sin embargo, ahora el tiempo destinado a las campañas es más corto. Todos esos factores influyen, lo mismo que –como el propio secretario de Gobierno lo confirmó- sucesos ajenos al Revolucionario Institucional, como la eventual alianza PAN-PRD, que puede ser determinante al momento de definir al abanderado del PRI.

Cierto, las encuestas son fotografías instantáneas. Plasman la opinión de los votantes en un momento determinado. Pero no hay que perder de vista que la fotografía instantánea de hoy, está más cercana a la realidad que la tomada hace seis meses.

Las encuestas de opinión no son, ni han sido, un método para elegir candidatos en el PRI. Los documentos básicos no lo incluyen. Para lo que sí sirven las encuestas es para generar opinión entre los delegados del PRI que habrán de elegir a la mejor opción. O, para ser más claros, ayudan al Gran Elector a definir la identidad del “candidato único”.

No falta mucho. Habrá convocatoria y un solo candidato registrado. Los demás se sumarán.

Así son las cosas en el PRI.

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