lunes 11 de diciembre del 2017
Filiberto Vargas

Filiberto Vargas

Viernes, 18 Marzo 2016 02:54

Punto de Vista* ¿Quién debe más?


Filiberto Vargas Rodríguez

Dicen que "mal de muchos es consuelo de tontos", pero a las autoridades de Veracruz les debe haber vuelto el alma al cuerpo cuando se percataron de que no es ésta la única entidad señalada por la grave crisis financiera que atraviesa.

En el Congreso federal, durante la discusión y aprobación de la nueva ley para la disciplina financiera de las entidades, los legisladores del PRI y del PAN cruzaron reclamos por los excesos de endeudamiento en los estados de Coahuila, Veracruz y Puebla.

El ataque lo abrió el PAN, a través de Herminio Corral Estrada, quien resaltó las bondades de la nueva legislación que, aseguró, da respuesta al clamor de los mexicanos que en sus estados y municipios denunciaron malos manejos, endeudamiento indebido y negocios ilícitos.

Y dio un ejemplo:

- "Humberto Moreira, que acabó con la esperanza, la tranquilidad y el futuro de las próximas generaciones en Coahuila".

Apenas había concluido la frase, cuando se escucharon varias voces, provenientes del sector panista:

- "¡También Veracruz!".

Corral Estrada retomó los gritos y los incorporó a su discurso:

- "Sí, Veracruz también".

Ante la ausencia de argumentos para defender a sus correligionarios, la bancada priista optó por responder golpe con golpe.

Jorge Estefan Chidiac aclaró que si había una deuda preocupante, esa era la del Estado de Puebla, porque el gobierno de esa entidad oculta que tal deuda ha llegado a 70 mil millones de pesos.

Criticó que, a pesar de los llamados que se le han hecho al Gobernador Rafael Moreno Valle para que se transparenten sus finanzas, éste se ha negado y puso sobre la mesa el tema de los fideicomisos privados, mecanismos con los que han hipotecado las finanzas locales.

- "Se reconocen 6 mil millones de pesos en la contabilidad y están ocultando 70 mil millones de pesos en los fideicomisos".

Bueno, fue tal la guerra de reclamos, que Morena optó por irse en contra del propio gobierno federal.

Vidal Llerenas criticó que mientras a las entidades se les regula la forma de endeudarse, al Gobierno federal se le permite seguir en la discrecionalidad y exceso en la contratación de empréstitos.

Dijo que en la administración de Enrique Peña Nieto el nivel de la deuda nacional llegó ya a los 4 billones de pesos, que es 10 veces más que la deuda de los gobiernos de los estados y municipios.

¿Con qué cara, pues, critica Hacienda a los estados?

El debate da para escribir un libro, pero lo cierto es que el discurso se atora desde el momento en el que no existen parámetros reales, tangibles, para medir la dimensión de las deudas, y ante el vacío informativo, cualquiera se lanza a mencionar cifras sin el menos sustento.

En el caso de Veracruz, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público habla de pasivos que apenas superan los 40 mil millones de pesos, pero supuestos "especialistas en finanzas" de la entidad colocan esa cifra hasta en los 120 mil millones. La diferencia es abismal y a partir de esa sustancial distancia poco se puede hacer para entender la dimensión del problema.

Los veracruzanos saben que el gobierno está "muy endeudado", porque se han percatado de que cada quince días le cuesta trabajo reunir los recursos para el pago de nóminas y pensiones, porque siguen sin ver obra o inversión pública productiva. Pero no tienen la menor idea sobre el tamaño de la deuda y las obligaciones que ha contraído el Estado para resolverla.

¿Transparencia?

¡Qué va!

Eso no se conoce por estos lares.

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Jueves, 17 Marzo 2016 04:59

Punto de Vista * La mala semilla


Filiberto Vargas Rodríguez

Hasta antes de esta semana, los familiares de los cinco jóvenes desaparecidos en el municipio de Tierra Blanca sólo tenían conocimiento de la detención de ocho elementos de la policía estatal, quienes admitieron haber capturado a los jóvenes y habérselos entregado a una célula del crimen organizado que opera en aquella zona.

Este miércoles los afligidos familiares de las víctimas fueron citados en la ciudad de México, en la subsecretaría de Derechos Humanos, donde el propio titular, Roberto Campa, les dio a conocer que hay otras cinco personas detenidas, ninguno de ellos policía, y todos señalados de pertenecer al cártel Jalisco Nueva Generación.

Sólo uno de los nuevos detenidos es señalado de haber estado presente en el rancho El Limón donde, según testimonio de uno de los policías detenidos, habrían sido ejecutados los cinco jóvenes originarios de Playa Vicente.

Los otros detenidos "tienen relación con los hechos", según el funcionario federal.

A principios del presente mes, las autoridades federales informaron sobre la captura de Rubén Pérez Andrade, el octavo policía estatal que estuvo involucrado en la desaparición de los cinco jóvenes.

Este elemento policiaco confesó que los jóvenes fueron golpeados, asesinados y calcinados en el rancho El Limón.

Dijo haber sido testigo de que los cinco jóvenes fueron trasladados a ese rancho donde los volvieron a interrogar y los asesinaron. También admitió haber visto el inicio del proceso de desaparición de los cuerpos.

Sobre el día en que los elementos policiacos capturaron a los jóvenes, Pérez Andrade declaró que los interceptaron y los entregaron a la organización criminal, porque les parecieron sospechosos por su apariencia y el auto en el que viajaban.

Las autoridades federales aclaran que hasta el momento, de los restos encontrados en el rancho El Limón, sólo han podido confirmar la identidad de dos de las víctimas, por lo que continúan los trabajos para saber el fin de los otros jóvenes.

El tema ya está fuera del control de las autoridades estatales. La Secretaría de Gobernación y la Procuraduría General de la República se encargan del diálogo con los familiares y de las investigaciones, pues nadie le concede credibilidad a los mandos de Veracruz.

Dicen en las autoridades locales que es un caso excepcional, que son muchos más los ejemplos de policías heroicos, que se juegan la vida para defender al ciudadano. El problema es que ya nadie se los cree.

No deben sorprenderse. Hay oficios, profesiones, en los que las estadísticas no funcionan, lo único que vale es la percepción.

Un connotado médico, responsable de salvar cientos, miles de vida, perderá todo su prestigio y será señalado de inepto, si se descubre que en una ocasión se equivocó. Una sola vez, no hace falta más.

Un arquitecto podrá diseñar y construir miles de edificios, pero si uno de ellos se cae debido a errores en sus cálculos, nada habrá que lo salve del escarnio público.

Una corporación policiaca podrá presumir de que tiene a los mejores policías, a los más entrenados, a los más honestos, a los más eficaces, pero si de entre todos ellos surgen malos elementos que se asocian con las bandas criminales para delinquir, eso será suficiente para reprobar todo el trabajo realizado.

Quien no lo entienda así, que se dedique a otra cosa.

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Martes, 15 Marzo 2016 20:24

Punto de Vista * Los lastres de Héctor


Filiberto Vargas Rodríguez

A pesar de la ventaja que mantiene sobre los otros aspirantes a la gubernatura, Héctor Yunes Landa debe tener claro que la contienda electoral será muy complicada y que requerirá del trabajo conjunto del priismo y de los partidos aliados, para imponerse.

Todas las encuestas ubican a Héctor Yunes con altas calificaciones en lo personal, pero sus números se caen en forma dramática en cuanto se le asocia con su partido, el PRI, y el resultado es peor cuando se le vincula a los gobernantes emanados de ese partido.

El propio Héctor Yunes lo admitió en entrevista radiofónica con Ciro Gómez Leyva:

- ¿Javier Duarte es un pasivo para tu campaña?

- Sí lo es.

- ¿Casi un lastre?

- Sí, sí lo es.

Y eso no es todo. Ahora resulta que hasta Enrique Peña Nieto le genera "negativos" a los candidatos de su partido.

El analista político José Luis García Soto recopiló varias encuestas en las que se muestra la calificación del Presidente de México y los resultados que se arrojan son para preocupar.

Así lo explica:

"La disminución en la aprobación presidencial, registrada en las más recientes encuestas, confirma lo que en el PRI comentan como secreto a voces: que rumbo a las próximas elecciones locales en 13 estados, 12 de ellos para renovar gubernaturas, la figura del presidente Enrique Peña Nieto se convirtió en un 'lastre' para el partido gobernante, que se verá impactado por la percepción ciudadana sobre la actuación del gobierno peñista en temas como la economía, con el aumento del dólar, la corrupción y la violencia en inseguridad en varias zonas del país".

García Soto explica que en la más reciente encuesta de Buendía y Laredo se registra un incremento en la población que reprueba la labor del presidente, que subió del 51 al 56%, mientras que su aprobación bajó de 42 a 32% de noviembre a la fecha.

A pesar de que lo celebraron y lo presentaron en el pasado aniversario de su partido como autor de 'la revolución del siglo XXI', Peña Nieto dejó de ser un activo político para su partido ante la preocupación e incertidumbre creciente por el rumbo del país al tercer año de su administración. Según los resultados del sondeo, una mayoría de 56% ve por muy mal camino al país, mientras apenas 23% cree que vamos por buen camino.

Frente a un escenario tan sombrío, lo que le toca a Héctor Yunes Landa es, en lo posible, "rascarse con sus propias uñas" y respaldarse en la poderosa estructura electoral de su partido. No sería la primera vez en la que el PRI sorprende con una victoria contundente cuando en los medios y en las encuestas se le vaticinaba la derrota. Eso lo logra gracias a que tiene en las bases un voto duro muy consistente, que le permite superar las más fuertes tormentas.

El mismo periodista hace referencia a la fuerza de la estructura del partido tricolor:

"Todavía en 2015, en los comicios federales intermedios, el presidente y su partido celebraron que no hubo el 'voto de castigo' que muchos analistas y opinadores anticiparon, pues aún con una baja histórica en su votación, el PRI se alzó con mayoría simple en la Cámara de Diputados. La incógnita es si ocurrirá lo mismo en las gubernaturas en disputa el próximo 5 de junio ¿Se impondrá la maquinaria priísta a pesar del desgaste evidente de Peña Nieto y de que el presidente hoy es lastre para el partido gobernante?".

Veracruz fue uno de los mejores ejemplos de que, a pesar de los vaticinios negativos, el PRI sabe sacar victorias que lucen milagrosas.

El de este año es un reto mayúsculo. Héctor Yunes lo debe saber y tendrá que actuar en consecuencia.

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Domingo, 13 Marzo 2016 20:10

Punto de Vista * Héctor y la inclusión


Filiberto Vargas Rodríguez

Porque está convencido de que "de nada sirve meter a los ladrones a la cárcel, si no llega la educación y la salud", Héctor Yunes se dijo decidido a castigar la corrupción. "Quienes hayan defraudado tendrán que pagar”.

No fue un mensaje más el pronunciado este domingo por el candidato del PRI a la gubernatura. Fue la pauta, la línea que marcará su campaña.

Dijo tener muy claro que los veracruzanos están hartos de la confrontación estéril, de las críticas sin propuestas, de la guerra de lodo. Él, contrario a lo que presenta cada día su primo hermano, el abanderado del PAN y el PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, no se limita a dar el diagnóstico, sino que plantea también el tratamiento para cada problema que vive Veracruz.

Su compromiso público -dijo- es con la decencia y con los valores.

Héctor Yunes y Javier Duarte (presente en el evento, en atención a la insistencia del dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones) mostraron el músculo. Cerca de 30 mil veracruzanos (tan sólo los delegados sumaban más de 25 mil) hicieron acto de presencia en el World Trade Center de Boca del Río y aclamaron con entusiasmo a su candidato.

Eso es lo que puede lograr el PRI si se suman la atractiva oferta política de Héctor Yunes Landa y la fuerza de la estructura tricolor en la entidad, esa que ha construido y consolidado el actual mandatario de Veracruz.

Sólo así, unidos esos dos ingredientes, podrá aspirar el PRI a mantenerse en el gobierno de Veracruz. Unidos, no hay partido opositor que los pueda superar. Por el contrario, si llegan a la campaña divididos por el egoísmo y la discordia, la derrota estará asegurada.

Héctor Yunes lo sabe y lo hizo notar en su mensaje.

“Nuestro adversario no está dentro del PRI -aclaró- está fuera de él, está contra él y por lo tanto contra cada uno de nosotros".

Héctor Yunes llegó al recinto tricolor con propuestas concretas, claras, alcanzables, para llevar a los veracruzanos a mejores condiciones de vida.

Cuatro son sus compromisos centrales: Reactivar la economía de la entidad, a partir de sus fortalezas y del talento de su gente; regresar la paz y la tranquilidad a las familias; llevar educación y salud a quien las han perdido e iniciar una gran cruzada para que indígenas y el sector rural superen el atraso y la miseria. Finalmente, fortalecer el imperio de la ley, a fin de sembrar en la administración pública las semillas de la honestidad y la decencia.

No evadió tema alguno. Confrontó a su principal contrincante, prometió castigo para quienes haya hecho mal uso de los recursos públicos, pero también advirtió que su gestión no se limitará a atender los temas penales: "Quiero ser gobernador no carcelero, eso no le sirve a Veracruz, no me he preparado para llegar a cobrar facturas, me propongo ser un gobernador respetable, cercano y eficiente”.

Tres rubros ha planteado el dirigente nacional del PRI como indispensables para que su partido gane en Veracruz: Unidad, inclusión y propuestas constructivas.

Dos de esas tareas ya fueron atendidas, puntualmente, por el candidato. Hoy hay un discurso coherente, que plantea el camino para sacar a Veracruz adelante, y en la convención de delegados se demostró que se puede trabajar en unidad.

El tema que quizá deba ser reforzado es el de la inclusión.

En su afán por evitar que lo vinculen con políticos y servidores públicos que tienen fama de deshonestos, Héctor Yunes está rechazando a eficaces operadores del PRI. En muchos sectores de la entidad existe la percepción (errónea, seguramente) de que el candidato priista sólo confía en aquellos que están adheridos a su organización política.

Más de uno han expresado: "Si cree que puede ganar sólo con Alianza Generacional, adelante. A ver hasta dónde llega".

Héctor Yunes debe tener claro que lo que se avecina es una contienda cerrada, muy pareja con su primo hermano; que no se puede dar el lujo de despreciar verdaderos liderazgos locales.

"Inclusión", planteó Manlio Fabio Beltrones.

Ahora es cuándo.

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Jueves, 10 Marzo 2016 20:16

Punto de Vista Ratificar la ventaja


Filiberto Vargas Rodríguez

Con seguridad muchos siguen nerviosos, pero poco a poco, cada día que pasa, se va confirmando que contra la estridencia mediática y el discurso de la violencia, el mejor antídoto es el de las propuestas constructivas, el de la búsqueda de soluciones, en lugar de revanchas.

Héctor Yunes concluye su período de precampaña al frente de las encuestas sobre la intención del voto que se realizan en Veracruz, y con una tendencia sólida a la alza.

Los estudios de opinión muestran que, en su mayoría, los veracruzanos optan por un gobernante que llegue a construir, que llegue a reactivar la economía, que llegue a poner orden en la administración pública, y no por uno que sólo prometa cárcel para sus antecesores, como si esa fuera la solución mágica para los grandes retos que enfrenta la entidad.

Aunque no dio detalles sobre el origen de sus cifras, el periodista José Ureña (aquel que dio como un hecho la anticipada salida de Javier Duarte del Gobierno de Veracruz) comentó esta semana que Héctor Yunes Landa marcha al frente de las encuestas con 29.32% de intención del voto, contando sólo a quienes le apoyarán marcando con una cruz el escudo del PRI, por lo que habría que sumar lo que le agreguen los partidos aliados, el Verde Ecologista (PVEM), Nueva Alianza (Panal), Alternativa Veracruzana y Partido Cardenista.

La versión coincide con lo expresado por el dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, en su más reciente visita al puerto de Veracruz, cuando aseguró que el aún precandidato tricolor marchaba a la cabeza de las mediciones.

Según Ureña, el precandidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares se ubica cuatro puntos abajo del priista, con 25.84% de las preferencias y se percibe un creciente rechazo por parte de los grupos más conservadores de los partidos que lo abanderan.

En la tercera posición se coloca Cuitláhuac García, el candidato de Morena, que suma un 11.31 por ciento.

Este es un dato importante, pues para los analistas políticos está claro que la carrera de este joven diputado federal con licencia no es por la gubernatura del 2016, sino en realidad por la del 2018.

De todos los que compiten por la gubernatura este año, Cuitláhuac García es el único que, en caso de no ganar, estaría en condiciones de volverlo a intentar dentro de dos años, con la ventaja, para ese entonces, de que ya será conocido en todo el territorio veracruzano y estaría haciendo campaña al mismo tiempo que su dirigente nacional, Andrés Manuel López Obrador, quien buscará una vez más la Presidencia.

Por lo pronto, cuando falta menos de un mes para que inicien las campañas formales, y a pesar del "lastre" que -como él mismo lo ha señalado- significa la imagen negativa del Gobernador Javier Duarte, Héctor Yunes Landa se mantiene al frente de las preferencias y ha conseguido penetrar en la conciencia de los veracruzanos a partir de propuestas constructivas y de contrastar su prestigio, su trayectoria, con la de sus contrincantes.

Falta, sin embargo, algo que es fundamental: Debe trabajar en la activación de la poderosa estructura electora del PRI, la que ha producido contundentes victorias en momentos en los que la percepción popular remitía a aparatosos descalabros.

Movilizar al llamado "voto duro" es fundamental para que Héctor Yunes confirme en las urnas lo que hoy muestran las encuestas.

En esa tarea se debe concentrar durante el lapso entre su ratificación como candidato y el inicio de su campaña.

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Miércoles, 09 Marzo 2016 19:17

Punto de Vista * La puñalada trapera

Filiberto Vargas Rodríguez

"El rey ha muerto, viva el rey".

Expresión que fue utilizada en las monarquías europeas.

En Francia ("le roi est mort, vive le roi") se escuchó en el siglo XV, en la sucesión de Carlos VI. En Inglaterra ("the King is dead, long live the King") en el siglo XIII, con la caída de Enrique III.

La expresión se convirtió en parte del protocolo monárquico, pues tras el deceso de un rey, un emisario de alta investidura acudía a cada pueblo a hacer el anuncio ante la comunidad.

En Veracruz, en la política actual, hay quienes se están apresurando a pronunciar esa proclama, aunque el gobernante se empeñe en mantenerse en el trono hasta el 30 de noviembre.

En la cada vez más severa crisis política que padece Javier Duarte, alguien de todas sus confianzas le ha fallado.

Se trata de un siniestro personaje que debe su actual posición al impulso y patrocinio del Gobernador de Veracruz, pero que hoy está más preocupado por hacer los amarres pertinentes con quienes pudieran sucederlo. Sin importar que lleven el apellido Yunes, sin importar si son rojos o azules.

En la capital del país ya tenían una idea de la pérdida del control político en la entidad por parte de Javier Duarte, pero lo pudieron confirmar en el Congreso federal, luego de que diputados del PAN y del PRD presentaron en forma conjunta una solicitud de juicio político contra el mandatario veracruzano.

Nadie, ninguno de los legisladores priistas de Veracruz (la segunda bancada tricolor por el número de sus integrantes) levantó la voz para defenderlo.

¿Ingratitud? ¿Miedo? ¿Egoísmo? ¿Desinterés?

Quizá un poco de todo eso. Lo cierto es que los legisladores se dicen maltratados por el mandatario veracruzano y, salvo que los "aprieten" para empujar alguna propuesta del Gobierno, ellos se hacen de la vista gorda y dejan pasar todo.

¿A quién le correspondía defenderlo?

Lo obvio es que esa tarea le toca al coordinador de los diputados veracruzanos emanados del PRI, esto es, a Érick Lagos Hernández, quien -además- es secretario de la Comisión de Gobernación, de donde surgirá (lo mismo que de la de Justicia) la Subcomisión de Examen Previo, instancia en la que los diputados discutirán si procede o no el juicio político en contra de Javier Duarte.

Érick Lagos calló. Él sabe que en política hay tiempos de sumarse... y tiempos de sumirse. Él optó por hacerse chiquito. Nada dijo, nada operó. No defendió a su jefe político, pues él hoy está más interesado en el acercarse al que habrá de ser su jefe a partir del primero de diciembre.

Javier Duarte no debe darse por sorprendido o traicionado. Lo conoce muy bien. Sabe que así es él, que esa es su naturaleza.

Consultados algunos de los legisladores federales del PRI que tienen que ver con el análisis de la solicitud de juicio político, advierten que no tienen "línea" para defender al gobernador veracruzano, que habrán de revisar la propuesta y procederán en consecuencia.

Lo resumen así: "Si para que el PRI gane en Veracruz se necesita que caiga la cabeza de Duarte, ni modo: caerá".

La expresión del coordinador de los diputados priistas, César Camacho, no pudo ser más contundente: "El que la hace, la paga", casualmente un slogan que muchas veces utilizó el propio Javier Duarte cuando presumía de presentar un combate frontal a la impunidad.

Hoy se la están aplicando y nadie -¡absolutamente nadie!- está dispuesto a defenderlo.

En la política, como en la vida misma, los heridos que dejes durante tu ascenso, te los habrás de encontrar cuando vayas bajando.

Decía Alfonso X, El Sabio, Rey de Castilla y León: "Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores".

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Filiberto Vargas Rodríguez

Las señales están ahí. Cada día resulta menos creíble esa supuesta "ruptura" entre Héctor Yunes y Javier Duarte.

Hay versiones -no confirmadas- de encuentros, de reuniones subrepticias entre estos dos personajes. El diseño de la lista de candidatos a las diputaciones locales habría sido producto de acuerdos entre ambos.

Se repartieron la tarea. A Javier Duarte (o a su gente) le toca sanar las heridas que forzosamente se generan en un proceso de selección de candidatos. Gran parte de esas funciones la realiza el secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, quien se ha reunido con muchos de los que se sienten agraviados, excluidos, incluyendo a los miembros del gabinete que recibieron la instrucción de mantenerse en sus cargos, pues no había lugar para ellos, ni con los partidos aliados.

La percepción, pues, de que la campaña de Héctor Yunes "va muy lenta" y que eso se debe a la distancia que ha mantenido el Gobernador de Veracruz, podría ser errónea. La distancia, en los hechos, existe, porque así lo han convenido ellos, pero sigue pesando el compromiso que -aseguran- Javier Duarte hizo en la capital del país: "El PRI no perderá en Veracruz".

El equipo y la estrategia de campaña de Héctor Yunes Landa empiezan a tomar forma. En la recta final de la etapa de proselitismo interno se le escucha ya un discurso más estructurado, basado en su prestigio como hombre honesto y evitando golpear gratuitamente al gobierno estatal, aunque insinuando, en cada una de sus propuestas, lo que en su opinión se debe corregir.

Llama la atención la especie de que fortalecerá su campaña con la presencia del exgobernador Patricio Chirinos, hombre que en el tema financiero (que hoy tantos dolores de cabeza genera) dejó buenas cuentas. Singular será su posible presencia en algún evento importante del próximo candidato del PRI, pues no podemos perder de vista que fue durante su gestión cuando brilló el hoy aspirante de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes, quien gozaba de autonomía y autoridad plenos para hacer y deshacer en la entidad.

Pero Patricio Chirinos no sólo apoyaría a Héctor Yunes con su presencia. Ya desde el martes hizo su aparición y aportará su buena imagen y trabajo fecundo, la esposa del exgobernador, la señora Sonia Sánchez, que seguramente hará una poderosa mancuerna con la señora Verónica de la Medina, esposa del virtual candidato priista.

Su tarea será -lo dijo ella misma a los medios de comunicación- servir de enlace entre el candidato y "los más desprotegidos, las mujeres maltratadas, los jóvenes, los enfermos, las comunidades indígenas".

Así pues, para los que pretenden que Héctor Yunes fortalezca su presencia en medios y "se haga sentir" más, la explicación es que eso corresponderá a la campaña formal. Lo de hoy es trabajar para llegar bien arropado a la convención de delegados, donde habrán de ratificar su candidatura. Todo a su tiempo.

En la definición de su línea discursiva y su estrategia proselitista, se siente, además, la mano de Enrique Ampudia, quien hasta hace unas semanas era el secretario particular de Javier Duarte, lo que refuerza la percepción de que los puentes siguen tendidos y la comunicación entre candidato y gobernante, aunque discreta, se mantiene.

En política, pero especialmente en tiempos electorales, no todo lo que relumbra es oro.

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Martes, 08 Marzo 2016 06:38

Punto de Vista * Para eso me gustabas

Filiberto Vargas Rodríguez

"Que dice mi mamá que siempre no".

Sólo así, en esos términos se puede explicar la postura de un oscuro personaje, supuestamente militante del PRI, que de pronto consideró necesario dirigirle una carta al dirigente nacional de su partido, para avisarle que ya estaba harto de las irregularidades que él había detectado en el organismo que era su vida.

El cargo político de mayor relevancia que ha ostentado Roberto López Delfín en la administración pública, es el de secretario particular del entonces Gobernador Miguel Alemán Velasco. Antes de eso fue "el de la maleta", el solícito y servil auxiliar del poderoso político.

Él, sin embargo, a diferencia de otros aspirantes a políticos de altos vuelos, tuvo que retirarse del servicio público mucho antes de que concluyera su período de bonanza.

Herencia de los privilegios ganados como alguien "cercano" al mandatario estatal, Roberto López Delfín se hizo de una buena cantidad de predios en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, todos ellos producto de las donaciones que la empresa Petróleos Mexicanos -en ese entonces paraestatal- le hizo al gobierno de Miguel Alemán Velasco, el mismo personaje del que él había sido secretario particular.

Meses más tarde, y a cambio de información que el nuevo gobernador requería, López Delfín consiguió que Fidel Herrera le concediera una patente como Notario Público (la número 35 del puerto de Veracruz) y a partir de ahí se dedicó a "vivir de sus rentas".

Pero los que de esto saben advierten que nadie se retira de la política sin pagar las consecuencias y eso pasó con el personaje de marras. Fidel Herrera no sólo le concedió una notaría pública a él. De hecho saturó esas opciones y convirtió en un "mal negocio" el trabajo de fedatario. Quien quisiera progresar debía retornar al servicio público.

Roberto López Delfín lo intentó. El problema es que había sembrado discordia y terminó cosechando desdén. Ya lo conocían, ya sabían de su negativo talante y, por lo tanto, le sacaban la vuelta.

Quizá pensando que dominaba los conceptos del "timing" y que su curriculum lo protegía, Roberto López Delfín aspiró a retornar a la vida pública una vez que se confirmó que la "fidelidad" había perdido vigencia. El problema es que se percató de que había dejado de ser un factor definitorio en el nuevo mapa político de Veracruz.

- ¡Ah! ¿No me quieren? Pues ahora van a ver de lo que se están perdiendo.

López Delfín redactó una carta dirigida al dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, en la que se dijo "harto" de usar guayaberas, de "los halagos inmerecidos", de "la hipocresía y pretensión de muchos de discursos del partido". También se dijo cansado de "la ritualización de las cargadas, los acarreados y los abrazos teatrales".

De pronto dejaron de gustarle las "larguísimas presentaciones de presídiums interminables", y ese PRI que, al menos en Veracruz, se convirtió en "un factor de corrupción e impunidad".

Graves, delicadas las acusaciones de este priista que creyó haber alcanzado los más altos niveles de influencia en la administración estatal.

Era un platillo demasiado atractivo como para que el abanderado del PRD y del PAN, el expriista Miguel Ángel Yunes, no lo aprovechara. Esa era -quizá- la jugada que buscaba el lacayo del alemanismo.

Nunca se enteró de su vulnerabilidad. Nunca se acordó de que lo tenían sujeto de la parte más sensible de su humanidad. Pasó horas, días, haciendo antesala en la Secretaría de Gobierno. El titular, Flavino Ríos, prolongó su agonía todo lo que quiso. Al final, cuando calculó que el sujeto de marras se había rendido, lo recibió.

¿El resultado?

Roberto López Delfín, el notario público, quien fuera secretario particular de Miguel Alemán Velasco, aquel que -según el periodista Arturo Reyes Isidoro- perdió el piso cuando se sintió con poder, dio marcha atrás a su "jugada política".

Roberto López Delfín se disculpó y repudió a Miguel Ángel Yunes Linares.

Para eso me gustaba.

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Domingo, 06 Marzo 2016 21:23

Punto de Vista * Crecer sin corrupción


Filiberto Vargas Rodríguez

Al entrar al salón quedé gratamente sorprendido por la capacidad de convocatoria de mi amigo José Luis Santiago. El recinto estaba repleto. Más tarde entendí la razón: Al menos la mitad de los asistentes formaban parte de la numerosísima directiva del Instituto Político Empresarial.

El evento, sin embargo, sirvió para acercar al virtual candidato priista a la gubernatura, Héctor Yunes Landa, con uno de los sectores más lastimados en los años recientes, el empresarial.

Con mucha jiribilla, el dirigente nacional de los empresarios priistas, Vicente Gutiérrez Camposeco, hizo referencia a la impagable deuda del gobierno de Veracruz con el sector privado.

La respuesta no tardó en llegar.

"Las deudas son del gobierno, no de los gobernadores, y una vez que asuma el cargo habré de saldar los pasivos", dijo Héctor Yunes, aunque advirtió: "Claro, en la medida que me lo permita el presupuesto".

Héctor Yunes aprovechó el foro para hablar de un tema que ocupa importantes espacios en los discursos de quienes aspiran a la gubernatura: La corrupción.

El precandidato priista dijo lamentarse de que la imagen de Veracruz hoy esté manchada por los malos manejos de los fondos públicos y ofreció a los presentes devolver a la entidad su prestigio como un estado de gente buena, honesta.

Héctor Yunes ha entendido que el de la corrupción es un tema que les duele a los veracruzanos y lo ha retomado porque tiene los argumentos y la calidad moral para hacerlo. Él ya hizo públicas sus tres declaraciones (patrimonial, de intereses y de impuestos) y puede mirar de frente a los ciudadanos para pedirles su voto, porque no lo pueden tachar de corrupto.

Lanzó el reto al aire: Aquellos que aspiren a gobernar Veracruz deben demostrar, en primer término, que tienen una trayectoria limpia, que no tienen antecedentes de corrupción. Hasta ahora ninguno se ha dado por aludido.

Y es en esa pauta, en ese tono en el que debe conducir Héctor Yunes su campaña, presentando propuestas concretas, pero además contrastando su trayectoria con la de sus contendientes. Nada de infundios o diatribas, sólo datos concretos que los veracruzanos puedan procesar y tomen en cuenta al momento de emitir su voto.

Héctor Yunes habló con los empresarios de los temas que más les interesan. Ofreció trabajar con el sector privado de Veracruz en la realización de obras y acciones de la administración pública, de manera que los recursos que inviertan los gobiernos estatal y federal se queden en la entidad y ayuden a la reactivación económica que tanto se requiere.

No se deben pasar por alto, sin embargo, las fortalezas que este estado posee, algunas de las cuales fueron destacadas el pasado viernes, en un artículo publicado por el periódico El Universal, por el diputado federal Alberto Silva, quien mencionó que según Coneval, Veracruz ya no se encuentra entre las cinco entidades con mayor pobreza de México. Es, además, el destino número uno del país en materia de turismo nacional y el segundo productor de alimentos del campo. Agregó que nunca en su historia Veracruz había recibido tanta inversión directa nacional y extranjera.

Quizá tenga razón, pero eso hace aún más dramática la situación de los veracruzanos, quienes siguen sin percibir en sus bolsillos el reflejo de cifras tan optimistas.

Veracruz necesita crecer a un mayor ritmo para abatir muchos de los males que hoy le aquejan.

Un mayor dinamismo económico, complementado con políticas públicas enfocadas al bienestar social y un combate frontal a la corrupción, darán como resultado la mejoría en las condiciones de vida de los veracruzanos.

Ahí está la clave.

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Filiberto Vargas Rodríguez

El diccionario de la Real Academia Española se refiere al término "canibalismo", en su segunda acepción, como "ferocidad o inhumanidad propias de caníbales".

Al caníbal lo describen como "un animal que come carne de otros de su misma especie".

Esa es la expresión más cercana a lo que sucede en estos momentos en el priismo veracruzano. Se matan y se devoran entre ellos. No importan las consecuencias, el instinto predomina y los hace cometer las peores atrocidades.

Desde el 2014 un connotado miembro del equipo de Javier Duarte me presumía: "No importa cómo nos golpeemos ahora. Una vez que el Gobernador decida quién de nosotros irá por la gubernatura, todos nos uniremos. Iremos juntos para preservar el Poder en Veracruz para nuestro grupo".

La expresión surgió luego de externarle mi preocupación por la guerra intestina que un día sí y otro también protagonizaban los "candidateables" del duartismo.

Dicho personaje se equivocó.

Los cálculos en la teoría parecían muy claros. No tomó en cuenta el llamado "síndrome del cangrejo".

Cuentan que durante un recorrido por una pescadería, una persona se encontró a un señor vendiendo cangrejos vivos. Tenía tres cubetas. En una de ellas había cangrejos americanos, en otra cangrejos japoneses y en la última cangrejos mexicanos. Sólo la última, la de los cangrejos mexicanos estaba sin tapadera.

Cuestionado sobre esa peculiaridad, el vendedor explicó que si no tapaba a los cangrejos americanos, empezaba uno a escalar hasta que por esfuerzo propio saltara de la canasta y se escapaba. Con los cangrejos japoneses era similar, cuando uno se quería escapar, se apoyaba en los demás, que lo iban empujando hasta que llegara al borde y se escapara.

Con los cangrejos mexicanos, sin embargo, pasaba algo distinto. Cuando uno trataba de sobresalir, entre todos se encargaban de jalarlo para abajo.

Llegado el momento de definir a su "delfín", sin tener la certeza de las capacidades y la lealtad de sus más cercanos colaboradores, Javier Duarte optó por impulsar a uno, pero mantener vivas las esperanzas de otros. Al final, en lugar de avanzar unidos para acortar distancias con los senadores, terminaron devorándose, jalándose entre ellos para evitar que alguno destacara.

El resultado ya es conocido. Víctimas de egoísmo, terminaron entregando la plaza.

A mediados del 2015, cuando más cruenta era la batalla entre los duartistas, el propio Gobernador llegó a comentar con amigos suyos en la capital del país: "Ninguno de mis candidatos ha crecido la suficiente. Acá (en la ciudad de México) quieren que sea Héctor (Yunes Landa). Yo tengo que tener una carta propia. Voy a tener que buscar una alternativa entre los independientes".

Ya había tomado la decisión, pero no se la comunicó a ninguno de sus candidatos.

Los dejó que se siguieran haciendo pedazos.

Ya no le importaba.

Ninguno de ellos iba a llegar.

La guerra se dio entre cuatro.

Alberto Silva, el más visible, el que mayor impulso recibió, pues fue impuesto, a pesar de la rabieta de los senadores, como dirigente del comité estatal priista.

Abajo de él, empeñados en impedir que llegara hasta el borde de la cubeta, Érick Lagos Hernández, con su equipaje cargado de perversidad; Adolfo Mota, quien nadaba "de muertito" pero aprovechaba el menor resquicio para filtrar su veneno, y Jorge Carvallo Delfín, el aspirante de los malos modos, el del golpeteo burdo, evidente, procaz.

La batalla terminó y los cuatro resultaron derrotados.

¿Creen ustedes que aprendieron la lección?

¡Claro que no!

Hoy siguen discutiendo y repartiéndose golpes, en el fondo de la cubeta.

Y ahí seguirán... hasta que el cocinero los lleve a su fatal destino.

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