viernes 20 de octubre del 2017
Filiberto Vargas

Filiberto Vargas

Martes, 15 Marzo 2016 20:24

Punto de Vista * Los lastres de Héctor


Filiberto Vargas Rodríguez

A pesar de la ventaja que mantiene sobre los otros aspirantes a la gubernatura, Héctor Yunes Landa debe tener claro que la contienda electoral será muy complicada y que requerirá del trabajo conjunto del priismo y de los partidos aliados, para imponerse.

Todas las encuestas ubican a Héctor Yunes con altas calificaciones en lo personal, pero sus números se caen en forma dramática en cuanto se le asocia con su partido, el PRI, y el resultado es peor cuando se le vincula a los gobernantes emanados de ese partido.

El propio Héctor Yunes lo admitió en entrevista radiofónica con Ciro Gómez Leyva:

- ¿Javier Duarte es un pasivo para tu campaña?

- Sí lo es.

- ¿Casi un lastre?

- Sí, sí lo es.

Y eso no es todo. Ahora resulta que hasta Enrique Peña Nieto le genera "negativos" a los candidatos de su partido.

El analista político José Luis García Soto recopiló varias encuestas en las que se muestra la calificación del Presidente de México y los resultados que se arrojan son para preocupar.

Así lo explica:

"La disminución en la aprobación presidencial, registrada en las más recientes encuestas, confirma lo que en el PRI comentan como secreto a voces: que rumbo a las próximas elecciones locales en 13 estados, 12 de ellos para renovar gubernaturas, la figura del presidente Enrique Peña Nieto se convirtió en un 'lastre' para el partido gobernante, que se verá impactado por la percepción ciudadana sobre la actuación del gobierno peñista en temas como la economía, con el aumento del dólar, la corrupción y la violencia en inseguridad en varias zonas del país".

García Soto explica que en la más reciente encuesta de Buendía y Laredo se registra un incremento en la población que reprueba la labor del presidente, que subió del 51 al 56%, mientras que su aprobación bajó de 42 a 32% de noviembre a la fecha.

A pesar de que lo celebraron y lo presentaron en el pasado aniversario de su partido como autor de 'la revolución del siglo XXI', Peña Nieto dejó de ser un activo político para su partido ante la preocupación e incertidumbre creciente por el rumbo del país al tercer año de su administración. Según los resultados del sondeo, una mayoría de 56% ve por muy mal camino al país, mientras apenas 23% cree que vamos por buen camino.

Frente a un escenario tan sombrío, lo que le toca a Héctor Yunes Landa es, en lo posible, "rascarse con sus propias uñas" y respaldarse en la poderosa estructura electoral de su partido. No sería la primera vez en la que el PRI sorprende con una victoria contundente cuando en los medios y en las encuestas se le vaticinaba la derrota. Eso lo logra gracias a que tiene en las bases un voto duro muy consistente, que le permite superar las más fuertes tormentas.

El mismo periodista hace referencia a la fuerza de la estructura del partido tricolor:

"Todavía en 2015, en los comicios federales intermedios, el presidente y su partido celebraron que no hubo el 'voto de castigo' que muchos analistas y opinadores anticiparon, pues aún con una baja histórica en su votación, el PRI se alzó con mayoría simple en la Cámara de Diputados. La incógnita es si ocurrirá lo mismo en las gubernaturas en disputa el próximo 5 de junio ¿Se impondrá la maquinaria priísta a pesar del desgaste evidente de Peña Nieto y de que el presidente hoy es lastre para el partido gobernante?".

Veracruz fue uno de los mejores ejemplos de que, a pesar de los vaticinios negativos, el PRI sabe sacar victorias que lucen milagrosas.

El de este año es un reto mayúsculo. Héctor Yunes lo debe saber y tendrá que actuar en consecuencia.

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Domingo, 13 Marzo 2016 20:10

Punto de Vista * Héctor y la inclusión


Filiberto Vargas Rodríguez

Porque está convencido de que "de nada sirve meter a los ladrones a la cárcel, si no llega la educación y la salud", Héctor Yunes se dijo decidido a castigar la corrupción. "Quienes hayan defraudado tendrán que pagar”.

No fue un mensaje más el pronunciado este domingo por el candidato del PRI a la gubernatura. Fue la pauta, la línea que marcará su campaña.

Dijo tener muy claro que los veracruzanos están hartos de la confrontación estéril, de las críticas sin propuestas, de la guerra de lodo. Él, contrario a lo que presenta cada día su primo hermano, el abanderado del PAN y el PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, no se limita a dar el diagnóstico, sino que plantea también el tratamiento para cada problema que vive Veracruz.

Su compromiso público -dijo- es con la decencia y con los valores.

Héctor Yunes y Javier Duarte (presente en el evento, en atención a la insistencia del dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones) mostraron el músculo. Cerca de 30 mil veracruzanos (tan sólo los delegados sumaban más de 25 mil) hicieron acto de presencia en el World Trade Center de Boca del Río y aclamaron con entusiasmo a su candidato.

Eso es lo que puede lograr el PRI si se suman la atractiva oferta política de Héctor Yunes Landa y la fuerza de la estructura tricolor en la entidad, esa que ha construido y consolidado el actual mandatario de Veracruz.

Sólo así, unidos esos dos ingredientes, podrá aspirar el PRI a mantenerse en el gobierno de Veracruz. Unidos, no hay partido opositor que los pueda superar. Por el contrario, si llegan a la campaña divididos por el egoísmo y la discordia, la derrota estará asegurada.

Héctor Yunes lo sabe y lo hizo notar en su mensaje.

“Nuestro adversario no está dentro del PRI -aclaró- está fuera de él, está contra él y por lo tanto contra cada uno de nosotros".

Héctor Yunes llegó al recinto tricolor con propuestas concretas, claras, alcanzables, para llevar a los veracruzanos a mejores condiciones de vida.

Cuatro son sus compromisos centrales: Reactivar la economía de la entidad, a partir de sus fortalezas y del talento de su gente; regresar la paz y la tranquilidad a las familias; llevar educación y salud a quien las han perdido e iniciar una gran cruzada para que indígenas y el sector rural superen el atraso y la miseria. Finalmente, fortalecer el imperio de la ley, a fin de sembrar en la administración pública las semillas de la honestidad y la decencia.

No evadió tema alguno. Confrontó a su principal contrincante, prometió castigo para quienes haya hecho mal uso de los recursos públicos, pero también advirtió que su gestión no se limitará a atender los temas penales: "Quiero ser gobernador no carcelero, eso no le sirve a Veracruz, no me he preparado para llegar a cobrar facturas, me propongo ser un gobernador respetable, cercano y eficiente”.

Tres rubros ha planteado el dirigente nacional del PRI como indispensables para que su partido gane en Veracruz: Unidad, inclusión y propuestas constructivas.

Dos de esas tareas ya fueron atendidas, puntualmente, por el candidato. Hoy hay un discurso coherente, que plantea el camino para sacar a Veracruz adelante, y en la convención de delegados se demostró que se puede trabajar en unidad.

El tema que quizá deba ser reforzado es el de la inclusión.

En su afán por evitar que lo vinculen con políticos y servidores públicos que tienen fama de deshonestos, Héctor Yunes está rechazando a eficaces operadores del PRI. En muchos sectores de la entidad existe la percepción (errónea, seguramente) de que el candidato priista sólo confía en aquellos que están adheridos a su organización política.

Más de uno han expresado: "Si cree que puede ganar sólo con Alianza Generacional, adelante. A ver hasta dónde llega".

Héctor Yunes debe tener claro que lo que se avecina es una contienda cerrada, muy pareja con su primo hermano; que no se puede dar el lujo de despreciar verdaderos liderazgos locales.

"Inclusión", planteó Manlio Fabio Beltrones.

Ahora es cuándo.

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Jueves, 10 Marzo 2016 20:16

Punto de Vista Ratificar la ventaja


Filiberto Vargas Rodríguez

Con seguridad muchos siguen nerviosos, pero poco a poco, cada día que pasa, se va confirmando que contra la estridencia mediática y el discurso de la violencia, el mejor antídoto es el de las propuestas constructivas, el de la búsqueda de soluciones, en lugar de revanchas.

Héctor Yunes concluye su período de precampaña al frente de las encuestas sobre la intención del voto que se realizan en Veracruz, y con una tendencia sólida a la alza.

Los estudios de opinión muestran que, en su mayoría, los veracruzanos optan por un gobernante que llegue a construir, que llegue a reactivar la economía, que llegue a poner orden en la administración pública, y no por uno que sólo prometa cárcel para sus antecesores, como si esa fuera la solución mágica para los grandes retos que enfrenta la entidad.

Aunque no dio detalles sobre el origen de sus cifras, el periodista José Ureña (aquel que dio como un hecho la anticipada salida de Javier Duarte del Gobierno de Veracruz) comentó esta semana que Héctor Yunes Landa marcha al frente de las encuestas con 29.32% de intención del voto, contando sólo a quienes le apoyarán marcando con una cruz el escudo del PRI, por lo que habría que sumar lo que le agreguen los partidos aliados, el Verde Ecologista (PVEM), Nueva Alianza (Panal), Alternativa Veracruzana y Partido Cardenista.

La versión coincide con lo expresado por el dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, en su más reciente visita al puerto de Veracruz, cuando aseguró que el aún precandidato tricolor marchaba a la cabeza de las mediciones.

Según Ureña, el precandidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares se ubica cuatro puntos abajo del priista, con 25.84% de las preferencias y se percibe un creciente rechazo por parte de los grupos más conservadores de los partidos que lo abanderan.

En la tercera posición se coloca Cuitláhuac García, el candidato de Morena, que suma un 11.31 por ciento.

Este es un dato importante, pues para los analistas políticos está claro que la carrera de este joven diputado federal con licencia no es por la gubernatura del 2016, sino en realidad por la del 2018.

De todos los que compiten por la gubernatura este año, Cuitláhuac García es el único que, en caso de no ganar, estaría en condiciones de volverlo a intentar dentro de dos años, con la ventaja, para ese entonces, de que ya será conocido en todo el territorio veracruzano y estaría haciendo campaña al mismo tiempo que su dirigente nacional, Andrés Manuel López Obrador, quien buscará una vez más la Presidencia.

Por lo pronto, cuando falta menos de un mes para que inicien las campañas formales, y a pesar del "lastre" que -como él mismo lo ha señalado- significa la imagen negativa del Gobernador Javier Duarte, Héctor Yunes Landa se mantiene al frente de las preferencias y ha conseguido penetrar en la conciencia de los veracruzanos a partir de propuestas constructivas y de contrastar su prestigio, su trayectoria, con la de sus contrincantes.

Falta, sin embargo, algo que es fundamental: Debe trabajar en la activación de la poderosa estructura electora del PRI, la que ha producido contundentes victorias en momentos en los que la percepción popular remitía a aparatosos descalabros.

Movilizar al llamado "voto duro" es fundamental para que Héctor Yunes confirme en las urnas lo que hoy muestran las encuestas.

En esa tarea se debe concentrar durante el lapso entre su ratificación como candidato y el inicio de su campaña.

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Miércoles, 09 Marzo 2016 19:17

Punto de Vista * La puñalada trapera

Filiberto Vargas Rodríguez

"El rey ha muerto, viva el rey".

Expresión que fue utilizada en las monarquías europeas.

En Francia ("le roi est mort, vive le roi") se escuchó en el siglo XV, en la sucesión de Carlos VI. En Inglaterra ("the King is dead, long live the King") en el siglo XIII, con la caída de Enrique III.

La expresión se convirtió en parte del protocolo monárquico, pues tras el deceso de un rey, un emisario de alta investidura acudía a cada pueblo a hacer el anuncio ante la comunidad.

En Veracruz, en la política actual, hay quienes se están apresurando a pronunciar esa proclama, aunque el gobernante se empeñe en mantenerse en el trono hasta el 30 de noviembre.

En la cada vez más severa crisis política que padece Javier Duarte, alguien de todas sus confianzas le ha fallado.

Se trata de un siniestro personaje que debe su actual posición al impulso y patrocinio del Gobernador de Veracruz, pero que hoy está más preocupado por hacer los amarres pertinentes con quienes pudieran sucederlo. Sin importar que lleven el apellido Yunes, sin importar si son rojos o azules.

En la capital del país ya tenían una idea de la pérdida del control político en la entidad por parte de Javier Duarte, pero lo pudieron confirmar en el Congreso federal, luego de que diputados del PAN y del PRD presentaron en forma conjunta una solicitud de juicio político contra el mandatario veracruzano.

Nadie, ninguno de los legisladores priistas de Veracruz (la segunda bancada tricolor por el número de sus integrantes) levantó la voz para defenderlo.

¿Ingratitud? ¿Miedo? ¿Egoísmo? ¿Desinterés?

Quizá un poco de todo eso. Lo cierto es que los legisladores se dicen maltratados por el mandatario veracruzano y, salvo que los "aprieten" para empujar alguna propuesta del Gobierno, ellos se hacen de la vista gorda y dejan pasar todo.

¿A quién le correspondía defenderlo?

Lo obvio es que esa tarea le toca al coordinador de los diputados veracruzanos emanados del PRI, esto es, a Érick Lagos Hernández, quien -además- es secretario de la Comisión de Gobernación, de donde surgirá (lo mismo que de la de Justicia) la Subcomisión de Examen Previo, instancia en la que los diputados discutirán si procede o no el juicio político en contra de Javier Duarte.

Érick Lagos calló. Él sabe que en política hay tiempos de sumarse... y tiempos de sumirse. Él optó por hacerse chiquito. Nada dijo, nada operó. No defendió a su jefe político, pues él hoy está más interesado en el acercarse al que habrá de ser su jefe a partir del primero de diciembre.

Javier Duarte no debe darse por sorprendido o traicionado. Lo conoce muy bien. Sabe que así es él, que esa es su naturaleza.

Consultados algunos de los legisladores federales del PRI que tienen que ver con el análisis de la solicitud de juicio político, advierten que no tienen "línea" para defender al gobernador veracruzano, que habrán de revisar la propuesta y procederán en consecuencia.

Lo resumen así: "Si para que el PRI gane en Veracruz se necesita que caiga la cabeza de Duarte, ni modo: caerá".

La expresión del coordinador de los diputados priistas, César Camacho, no pudo ser más contundente: "El que la hace, la paga", casualmente un slogan que muchas veces utilizó el propio Javier Duarte cuando presumía de presentar un combate frontal a la impunidad.

Hoy se la están aplicando y nadie -¡absolutamente nadie!- está dispuesto a defenderlo.

En la política, como en la vida misma, los heridos que dejes durante tu ascenso, te los habrás de encontrar cuando vayas bajando.

Decía Alfonso X, El Sabio, Rey de Castilla y León: "Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores".

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Filiberto Vargas Rodríguez

Las señales están ahí. Cada día resulta menos creíble esa supuesta "ruptura" entre Héctor Yunes y Javier Duarte.

Hay versiones -no confirmadas- de encuentros, de reuniones subrepticias entre estos dos personajes. El diseño de la lista de candidatos a las diputaciones locales habría sido producto de acuerdos entre ambos.

Se repartieron la tarea. A Javier Duarte (o a su gente) le toca sanar las heridas que forzosamente se generan en un proceso de selección de candidatos. Gran parte de esas funciones la realiza el secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, quien se ha reunido con muchos de los que se sienten agraviados, excluidos, incluyendo a los miembros del gabinete que recibieron la instrucción de mantenerse en sus cargos, pues no había lugar para ellos, ni con los partidos aliados.

La percepción, pues, de que la campaña de Héctor Yunes "va muy lenta" y que eso se debe a la distancia que ha mantenido el Gobernador de Veracruz, podría ser errónea. La distancia, en los hechos, existe, porque así lo han convenido ellos, pero sigue pesando el compromiso que -aseguran- Javier Duarte hizo en la capital del país: "El PRI no perderá en Veracruz".

El equipo y la estrategia de campaña de Héctor Yunes Landa empiezan a tomar forma. En la recta final de la etapa de proselitismo interno se le escucha ya un discurso más estructurado, basado en su prestigio como hombre honesto y evitando golpear gratuitamente al gobierno estatal, aunque insinuando, en cada una de sus propuestas, lo que en su opinión se debe corregir.

Llama la atención la especie de que fortalecerá su campaña con la presencia del exgobernador Patricio Chirinos, hombre que en el tema financiero (que hoy tantos dolores de cabeza genera) dejó buenas cuentas. Singular será su posible presencia en algún evento importante del próximo candidato del PRI, pues no podemos perder de vista que fue durante su gestión cuando brilló el hoy aspirante de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes, quien gozaba de autonomía y autoridad plenos para hacer y deshacer en la entidad.

Pero Patricio Chirinos no sólo apoyaría a Héctor Yunes con su presencia. Ya desde el martes hizo su aparición y aportará su buena imagen y trabajo fecundo, la esposa del exgobernador, la señora Sonia Sánchez, que seguramente hará una poderosa mancuerna con la señora Verónica de la Medina, esposa del virtual candidato priista.

Su tarea será -lo dijo ella misma a los medios de comunicación- servir de enlace entre el candidato y "los más desprotegidos, las mujeres maltratadas, los jóvenes, los enfermos, las comunidades indígenas".

Así pues, para los que pretenden que Héctor Yunes fortalezca su presencia en medios y "se haga sentir" más, la explicación es que eso corresponderá a la campaña formal. Lo de hoy es trabajar para llegar bien arropado a la convención de delegados, donde habrán de ratificar su candidatura. Todo a su tiempo.

En la definición de su línea discursiva y su estrategia proselitista, se siente, además, la mano de Enrique Ampudia, quien hasta hace unas semanas era el secretario particular de Javier Duarte, lo que refuerza la percepción de que los puentes siguen tendidos y la comunicación entre candidato y gobernante, aunque discreta, se mantiene.

En política, pero especialmente en tiempos electorales, no todo lo que relumbra es oro.

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Martes, 08 Marzo 2016 06:38

Punto de Vista * Para eso me gustabas

Filiberto Vargas Rodríguez

"Que dice mi mamá que siempre no".

Sólo así, en esos términos se puede explicar la postura de un oscuro personaje, supuestamente militante del PRI, que de pronto consideró necesario dirigirle una carta al dirigente nacional de su partido, para avisarle que ya estaba harto de las irregularidades que él había detectado en el organismo que era su vida.

El cargo político de mayor relevancia que ha ostentado Roberto López Delfín en la administración pública, es el de secretario particular del entonces Gobernador Miguel Alemán Velasco. Antes de eso fue "el de la maleta", el solícito y servil auxiliar del poderoso político.

Él, sin embargo, a diferencia de otros aspirantes a políticos de altos vuelos, tuvo que retirarse del servicio público mucho antes de que concluyera su período de bonanza.

Herencia de los privilegios ganados como alguien "cercano" al mandatario estatal, Roberto López Delfín se hizo de una buena cantidad de predios en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, todos ellos producto de las donaciones que la empresa Petróleos Mexicanos -en ese entonces paraestatal- le hizo al gobierno de Miguel Alemán Velasco, el mismo personaje del que él había sido secretario particular.

Meses más tarde, y a cambio de información que el nuevo gobernador requería, López Delfín consiguió que Fidel Herrera le concediera una patente como Notario Público (la número 35 del puerto de Veracruz) y a partir de ahí se dedicó a "vivir de sus rentas".

Pero los que de esto saben advierten que nadie se retira de la política sin pagar las consecuencias y eso pasó con el personaje de marras. Fidel Herrera no sólo le concedió una notaría pública a él. De hecho saturó esas opciones y convirtió en un "mal negocio" el trabajo de fedatario. Quien quisiera progresar debía retornar al servicio público.

Roberto López Delfín lo intentó. El problema es que había sembrado discordia y terminó cosechando desdén. Ya lo conocían, ya sabían de su negativo talante y, por lo tanto, le sacaban la vuelta.

Quizá pensando que dominaba los conceptos del "timing" y que su curriculum lo protegía, Roberto López Delfín aspiró a retornar a la vida pública una vez que se confirmó que la "fidelidad" había perdido vigencia. El problema es que se percató de que había dejado de ser un factor definitorio en el nuevo mapa político de Veracruz.

- ¡Ah! ¿No me quieren? Pues ahora van a ver de lo que se están perdiendo.

López Delfín redactó una carta dirigida al dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, en la que se dijo "harto" de usar guayaberas, de "los halagos inmerecidos", de "la hipocresía y pretensión de muchos de discursos del partido". También se dijo cansado de "la ritualización de las cargadas, los acarreados y los abrazos teatrales".

De pronto dejaron de gustarle las "larguísimas presentaciones de presídiums interminables", y ese PRI que, al menos en Veracruz, se convirtió en "un factor de corrupción e impunidad".

Graves, delicadas las acusaciones de este priista que creyó haber alcanzado los más altos niveles de influencia en la administración estatal.

Era un platillo demasiado atractivo como para que el abanderado del PRD y del PAN, el expriista Miguel Ángel Yunes, no lo aprovechara. Esa era -quizá- la jugada que buscaba el lacayo del alemanismo.

Nunca se enteró de su vulnerabilidad. Nunca se acordó de que lo tenían sujeto de la parte más sensible de su humanidad. Pasó horas, días, haciendo antesala en la Secretaría de Gobierno. El titular, Flavino Ríos, prolongó su agonía todo lo que quiso. Al final, cuando calculó que el sujeto de marras se había rendido, lo recibió.

¿El resultado?

Roberto López Delfín, el notario público, quien fuera secretario particular de Miguel Alemán Velasco, aquel que -según el periodista Arturo Reyes Isidoro- perdió el piso cuando se sintió con poder, dio marcha atrás a su "jugada política".

Roberto López Delfín se disculpó y repudió a Miguel Ángel Yunes Linares.

Para eso me gustaba.

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Domingo, 06 Marzo 2016 21:23

Punto de Vista * Crecer sin corrupción


Filiberto Vargas Rodríguez

Al entrar al salón quedé gratamente sorprendido por la capacidad de convocatoria de mi amigo José Luis Santiago. El recinto estaba repleto. Más tarde entendí la razón: Al menos la mitad de los asistentes formaban parte de la numerosísima directiva del Instituto Político Empresarial.

El evento, sin embargo, sirvió para acercar al virtual candidato priista a la gubernatura, Héctor Yunes Landa, con uno de los sectores más lastimados en los años recientes, el empresarial.

Con mucha jiribilla, el dirigente nacional de los empresarios priistas, Vicente Gutiérrez Camposeco, hizo referencia a la impagable deuda del gobierno de Veracruz con el sector privado.

La respuesta no tardó en llegar.

"Las deudas son del gobierno, no de los gobernadores, y una vez que asuma el cargo habré de saldar los pasivos", dijo Héctor Yunes, aunque advirtió: "Claro, en la medida que me lo permita el presupuesto".

Héctor Yunes aprovechó el foro para hablar de un tema que ocupa importantes espacios en los discursos de quienes aspiran a la gubernatura: La corrupción.

El precandidato priista dijo lamentarse de que la imagen de Veracruz hoy esté manchada por los malos manejos de los fondos públicos y ofreció a los presentes devolver a la entidad su prestigio como un estado de gente buena, honesta.

Héctor Yunes ha entendido que el de la corrupción es un tema que les duele a los veracruzanos y lo ha retomado porque tiene los argumentos y la calidad moral para hacerlo. Él ya hizo públicas sus tres declaraciones (patrimonial, de intereses y de impuestos) y puede mirar de frente a los ciudadanos para pedirles su voto, porque no lo pueden tachar de corrupto.

Lanzó el reto al aire: Aquellos que aspiren a gobernar Veracruz deben demostrar, en primer término, que tienen una trayectoria limpia, que no tienen antecedentes de corrupción. Hasta ahora ninguno se ha dado por aludido.

Y es en esa pauta, en ese tono en el que debe conducir Héctor Yunes su campaña, presentando propuestas concretas, pero además contrastando su trayectoria con la de sus contendientes. Nada de infundios o diatribas, sólo datos concretos que los veracruzanos puedan procesar y tomen en cuenta al momento de emitir su voto.

Héctor Yunes habló con los empresarios de los temas que más les interesan. Ofreció trabajar con el sector privado de Veracruz en la realización de obras y acciones de la administración pública, de manera que los recursos que inviertan los gobiernos estatal y federal se queden en la entidad y ayuden a la reactivación económica que tanto se requiere.

No se deben pasar por alto, sin embargo, las fortalezas que este estado posee, algunas de las cuales fueron destacadas el pasado viernes, en un artículo publicado por el periódico El Universal, por el diputado federal Alberto Silva, quien mencionó que según Coneval, Veracruz ya no se encuentra entre las cinco entidades con mayor pobreza de México. Es, además, el destino número uno del país en materia de turismo nacional y el segundo productor de alimentos del campo. Agregó que nunca en su historia Veracruz había recibido tanta inversión directa nacional y extranjera.

Quizá tenga razón, pero eso hace aún más dramática la situación de los veracruzanos, quienes siguen sin percibir en sus bolsillos el reflejo de cifras tan optimistas.

Veracruz necesita crecer a un mayor ritmo para abatir muchos de los males que hoy le aquejan.

Un mayor dinamismo económico, complementado con políticas públicas enfocadas al bienestar social y un combate frontal a la corrupción, darán como resultado la mejoría en las condiciones de vida de los veracruzanos.

Ahí está la clave.

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Filiberto Vargas Rodríguez

El diccionario de la Real Academia Española se refiere al término "canibalismo", en su segunda acepción, como "ferocidad o inhumanidad propias de caníbales".

Al caníbal lo describen como "un animal que come carne de otros de su misma especie".

Esa es la expresión más cercana a lo que sucede en estos momentos en el priismo veracruzano. Se matan y se devoran entre ellos. No importan las consecuencias, el instinto predomina y los hace cometer las peores atrocidades.

Desde el 2014 un connotado miembro del equipo de Javier Duarte me presumía: "No importa cómo nos golpeemos ahora. Una vez que el Gobernador decida quién de nosotros irá por la gubernatura, todos nos uniremos. Iremos juntos para preservar el Poder en Veracruz para nuestro grupo".

La expresión surgió luego de externarle mi preocupación por la guerra intestina que un día sí y otro también protagonizaban los "candidateables" del duartismo.

Dicho personaje se equivocó.

Los cálculos en la teoría parecían muy claros. No tomó en cuenta el llamado "síndrome del cangrejo".

Cuentan que durante un recorrido por una pescadería, una persona se encontró a un señor vendiendo cangrejos vivos. Tenía tres cubetas. En una de ellas había cangrejos americanos, en otra cangrejos japoneses y en la última cangrejos mexicanos. Sólo la última, la de los cangrejos mexicanos estaba sin tapadera.

Cuestionado sobre esa peculiaridad, el vendedor explicó que si no tapaba a los cangrejos americanos, empezaba uno a escalar hasta que por esfuerzo propio saltara de la canasta y se escapaba. Con los cangrejos japoneses era similar, cuando uno se quería escapar, se apoyaba en los demás, que lo iban empujando hasta que llegara al borde y se escapara.

Con los cangrejos mexicanos, sin embargo, pasaba algo distinto. Cuando uno trataba de sobresalir, entre todos se encargaban de jalarlo para abajo.

Llegado el momento de definir a su "delfín", sin tener la certeza de las capacidades y la lealtad de sus más cercanos colaboradores, Javier Duarte optó por impulsar a uno, pero mantener vivas las esperanzas de otros. Al final, en lugar de avanzar unidos para acortar distancias con los senadores, terminaron devorándose, jalándose entre ellos para evitar que alguno destacara.

El resultado ya es conocido. Víctimas de egoísmo, terminaron entregando la plaza.

A mediados del 2015, cuando más cruenta era la batalla entre los duartistas, el propio Gobernador llegó a comentar con amigos suyos en la capital del país: "Ninguno de mis candidatos ha crecido la suficiente. Acá (en la ciudad de México) quieren que sea Héctor (Yunes Landa). Yo tengo que tener una carta propia. Voy a tener que buscar una alternativa entre los independientes".

Ya había tomado la decisión, pero no se la comunicó a ninguno de sus candidatos.

Los dejó que se siguieran haciendo pedazos.

Ya no le importaba.

Ninguno de ellos iba a llegar.

La guerra se dio entre cuatro.

Alberto Silva, el más visible, el que mayor impulso recibió, pues fue impuesto, a pesar de la rabieta de los senadores, como dirigente del comité estatal priista.

Abajo de él, empeñados en impedir que llegara hasta el borde de la cubeta, Érick Lagos Hernández, con su equipaje cargado de perversidad; Adolfo Mota, quien nadaba "de muertito" pero aprovechaba el menor resquicio para filtrar su veneno, y Jorge Carvallo Delfín, el aspirante de los malos modos, el del golpeteo burdo, evidente, procaz.

La batalla terminó y los cuatro resultaron derrotados.

¿Creen ustedes que aprendieron la lección?

¡Claro que no!

Hoy siguen discutiendo y repartiéndose golpes, en el fondo de la cubeta.

Y ahí seguirán... hasta que el cocinero los lleve a su fatal destino.

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Miércoles, 02 Marzo 2016 20:25

Punto de Vista * El mensaje de Beltrones


Filiberto Vargas Rodríguez

Manlio Fabio Beltrones es el Presidente del PRI a nivel nacional; es el responsable ante el jefe político de ese partido, Enrique Peña Nieto, de los triunfos y las derrotas que se registren este año.

Fue él quien marcó como premisa, en la lucha por la candidatura al gobierno de Veracruz, los principios de "unidad e inclusión" (que hoy han quedado en el olvido) y ahora llega para enderezar el camino de los precandidatos: "El punto -advirtió- no es quién es más corrupto que quién, sino cuáles son las propuestas concretas para abatir la corrupción y propiciar el desarrollo del estado".

En términos más claros, hay que dejar que sean los de enfrente los de la guerra sucia, y enfocar la campaña del PRI en la construcción de proyectos y líneas de acción para que esta entidad vuelva a crecer.

Es el mismo Manlio Fabio Beltrones que en Tabasco, hace un par de semanas, demandó cuentas claras de parte de Javier Duarte, y que al día siguiente rectificó, señalando que no era un mensaje específico al Gobernador de Veracruz, sino que se refirió a todos los gobernadores que han recibido observaciones del órgano auditor del Poder Legislativo federal.

Es el mismo que este miércoles descartó que exista alguna estrategia por parte del secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, para impulsar la campaña del expriista y ahora pan-perredista Miguel Ángel Yunes Linares, lo que ubicó como parte de la "rumorología malsana".

Presentes, en el diálogo del dirigente nacional con los medios, los dos precandidatos a la candidatura a Gobernador, Héctor Yunes Landa y Héctor Herrera Bustamante (en todo momento es imprescindible cuidar las formas) y protagonista también Fernando Charleston, delegado del tricolor para los distritos de Veracruz y Boca del Río.

Aunque la lluvia de preguntas desvió la atención sobre el mensaje central, los precandidatos deben poner especial cuidado en el llamado de su dirigente nacional a evitar la guerra de infundios y concentrarse en las propuestas.

Ya Héctor Yunes marcó su distancia del Gobernador Javier Duarte, ya lo tachó de corrupto y de ser "un lastre" para su campaña. Tema superado. Lo que sigue es hablar de lo que pretende hacer en escasos dos años de gobierno, para sacar a Veracruz de la crisis económica, política y de seguridad que enfrenta.

Debe plantear acciones muy concretas, pragmáticas y a la vez severas, para sacar a la entidad de ese atolladero.

La campaña real, la que se realizará los meses de abril y mayo, debe servir para congregar al talento real de los veracruzanos. Los especialistas en cada materia que sin pensarlo acogerán los proyectos que sirvan para mejorar su terruño, deben ser convencidos de que con un esfuerzo común y con una estrategia eficaz, se puede conseguir que Veracruz avance.

Si el PRI pretende ratificar su triunfo en la Presidencia, es fundamental que se gane este año en Veracruz, la tercera fuerza electoral del país. Ningún priista en su sano juicio pondría en riesgo la sucesión del 2018, por jugar a las vencidas en las elecciones estatales.

Ya no son tiempos de buscar culpables o villanos. Es momento de construir, de sumar, de incorporar a todos los priistas, sin aplicarles sellos o adjetivos.

Hoy Héctor Yunes Landa necesita de todos los operadores de su partido, aunque no estén adheridos a Alianza Generacional o no sean de las filas de Pepe Yunes. No se puede dar el lujo de discriminar, de prejuzgar, o de bloquear corrientes políticas que se han ganado su lugar en las urnas, en cada proceso electoral en el que han llevado votos a su partido, el PRI.

Unidad, inclusión y campañas constructivas. Las tareas que ha dejado Manlio Fabio Beltrones a los priistas de Veracruz.

Habrá que ver si las cumplen.

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Martes, 01 Marzo 2016 20:55

Punto de Vista Se queda y se aguanta


Filiberto Vargas Rodríguez

Javier Duarte presume de tener gruesa la piel y ser capaz de soportar todos los agravios. En los hechos está demostrando que es más sensible de lo que muchos pensaban.

Analistas políticos criticaron que haya reaccionado tan tarde (una semana después) a la ola de rumores sobre una eventual licencia a su cargo de Gobernador, que reafirmaban la versión vertida en este mismo espacio el pasado 5 de febrero.

Tras aquella publicación, titulada "¿Se va Javier Duarte?" pasaron 10 días para que el Gobernador de Veracruz se diera por aludido. En conferencia de prensa a la que citó en Boca del Río, Duarte de Ochoa negó que se fuera a ir antes del 30 de noviembre y, por lo tanto, también descartó que su secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, fuera a ser su sucesor "porque él no está inscrito como precandidato".

Creyendo superado el tema, el Gobernador de Veracruz le dio poca importancia a los rumores surgidos desde la capital del país de que estaría por dejar el cargo. Su omisión provocó que la bola de nieve creciera sin control, al grado de que fue llamado a la capital del país para analizar el tema.

Políticos veracruzanos de alta investidura confirman que su eventual salida se tocó en el círculo más cercano al Presidente Enrique Peña Nieto, pero que nadie pudo demostrar que con su salida mejorarían las perspectivas de triunfo de candidato priista Héctor Yunes Landa, o si una decisión de esa envergadura impactaría en forma negativa.

"Que se quede, pero hablen con él para que entienda que tiene una gran responsabilidad, que tiene que sacar adelante la elección de Héctor Yunes y corregir el desastre financiero en el que tiene sumida a la entidad", habrían concluido en la capital del país.

Fue después de esa indicación que Javier Duarte salió de su marasmo. Citó a todo su gabinete, a diputados locales y federales, y hasta a la senadora que suplió a Héctor Yunes en la cámara alta. El único ausente fue el senador José Yunes Zorrilla, quien desde hace tiempo dejó en claro que no se prestaría a actos de simulación para desagraviar al mandatario estatal.

Fue más ostentoso el aparato, la movilización de todas las "fuerzas vivas", que el mensaje. Incorporó a su deslinde la afirmación de que cada peso federal que ingresó a Veracruz fue aplicado en acciones de gobierno. Con sus hijos y su esposa a su lado, afirmó categórico que no se ha robado un solo centavo.

No reveló dónde está el dinero, no explicó la razón de la impagable deuda, no dijo cómo conseguirá saldar todos los compromisos financieros que se generaron durante su gestión. Dijo que dejará a su sucesor un mejor gobierno que el que recibió él mismo, pero no dijo cómo logrará ese milagro.

Y mientras él jura que puede ver de frente a los veracruzanos, pues nada tiene de qué avergonzarse, en la capital del país, en el Congreso federal, las bancadas panista y perredista insisten en someter a juicio político al Gobernador de Veracruz.

Legisladores del PAN y del PRD (casualmente los partidos que van aliados por la gubernatura de Veracruz) solicitaron juicio político en contra de Javier Duarte, "por los evidentes abusos de corrupción y la ola creciente de secuestros y asesinatos".

Fue el diputado panista veracruzano Enrique Cambranis Torres quien entregó la solicitud y argumentó que es deber de los legisladores asegurarse de que el desfalco millonario y las constantes violaciones a los derechos humanos de los veracruzanos no queden impunes.

Cambranis Torres, exdirigente estatal del PAN, dijo que Javier Duarte debe explicar dónde están los recursos millonarios que desaparecieron durante su Gobierno y reintegrarlos a la Hacienda Pública.

A la entrega de la solicitud de juicio político acudieron también los diputados del PAN Enrique Pérez Rodríguez (suplente del actual precandidato Miguel Ángel Yunes) y Francisco Gutiérrez de Velasco, mientras que por el PRD, acudieron Julio Saldaña, Leonardo Amador y Karen Ramírez.

En fecha reciente el consultor y analista político Fernando Vázquez Raigada (a quien se atribuye en gran medida la estrategia electoral de Héctor Yunes) escribió sobre "los retiros" en la política. Se refirió especialmente a una frase atribuida al tuxpeño Jesús Reyes Heroles: "La política retira. Nadie se retira de ella".

Para rematar su análisis, el asesor del candidato priista sentenció:

"La retirada es, en ocasiones, el camino más digno, más responsable. Es, frecuentemente, el único posible. Es, siempre, el más duro. Hay veces en que la retirada es ya tardía y se convierte en desbandada. Pero es, sin duda, el paso último de hombría para aceptar la derrota absoluta. A fin de cuentas, la política retira, nadie se retira de ella".

¿Mensaje cifrado?

Tal vez. Eso sólo ellos lo saben.

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