sábado 19 de agosto del 2017
Filiberto Vargas

Filiberto Vargas

Domingo, 14 Febrero 2016 18:35

Punto de Vista * Las explicaciones de Duarte


Filiberto Vargas Rodríguez

Y el Papa Francisco hizo el milagro.

Durante todo el fin de semana la prensa casi se olvidó de Javier Duarte.

¡Lástima que los milagros no sean eternos!

Durante el fin de semana, el "Estado fallido" fue Nuevo León, por el motín en el penal de Topo Chico que dejó un saldo de 49 reos muertos. Ese fue el único tema que le compitió al fervor católico.

Veracruz fue dejado para otro momento. Ya aparecerán más fosas, ya desaparecerán más periodistas.

Pero cuando el vocero Juan Octavio Pavón se preparaba para -¡por fin!- pasar un tranquilo fin de semana, su jefe, el Gobernador de Veracruz, decidió retomar su comunicación con los veracruzanos vía Twitter y bombardeó las redes con expresiones temerarias y reveladoras sobre el crimen organizado.

Pareciera que esperaba a que todos guardaran silencio para salir a dar su versión.

Una hora después de dar a conocer que un conductor en estado de ebriedad provocó un accidente en Xalapa, sin que se registraran lesionados, Javier Duarte lanzó el primer dardo: "Gracias al apoyo de @osoriochong, @renatosalesh y @EF_Galindo fue internado en el CEFERESO de Puente Grande Josele Márquez (a) El Chichi".

Se refería a ese sujeto, identificado como un jefe de plaza de Los Zetas en la región de Orizaba, al que las autoridades dieron por muerto en el 2015 y finalmente capturaron el pasado 2 de febrero.

Minutos más tarde lanzó dos nuevos mensajes sobre el mismo tema: "A Josele Marquéz (a) El Chichi se le relaciona entre muchos crímenes la autoría intelectual del asesinato de la periodista Anabel Flores", y enseguida: "A Josele Márquez (a) El Chichi se le atribuye también el ataque al medio de comunicación 'El Buen Tono' en Córdoba, Ver".

Después de eso difundió por la misma vía un comunicado de la Fiscalía General del Estado en el que niega las versiones sobre el supuesto hallazgo de "cientos de cuerpos" en el rancho El Limón, el mismo donde se encontraron restos de dos de los jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca.

Más adelante se vuelve a referir al tema de la fallecida periodista del Sol de Orizaba: "Anabel Flores bajo el seudónimo de Mariana Contreras publicó lo siguiente luego de la detención del Chichi" y muestra la captura de una publicación de Facebook en la que aparece la fotografía de un sujeto y se advierte: "Este es el tal cahorro (sic) Omar Escalona hijo del director de la policía de cd mendoza este es el sucesor del chichi es el nuevo jefe de los zetas en la región no tengan miedo de denunciarlo alas (sic) autoridades su ubicación".

Javier Duarte se toma una pausa sobre el tema para informar que ya fue reabierta la vialidad en la avenida Lázaro Cárdenas de Xalapa. También aprovecha para enviar sus condolencias al Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, por el fallecimiento de su abuelo.

Y vuelve a lo suyo: "Una vez que detuvimos a Josele Márquez (a) El Chichi, la Fuerza Civil de #Veracruz resguarda las instalaciones del periódico El Buen Tono".

Mete un comercial sobre la primera carrera recreativa a favor de la lucha contra el cáncer infantil, y retoma su tema: "El enemigo en #Veracruz del periodismo y de la libertad de expresión es el crimen organizado. @PGR_mx @FGE_Veracruz @CNDH @CIDH".

E insiste: "Salvo el caso de Regina Martínez, los demás casos donde han sido asesinados periodistas en #Veracruz, han sido por el crimen organizado" y añade: "Durante mi gobierno se han desarticulado, detenido o abatido a los más peligrosos capos que operaban en #Veracruz (de distintos cárteles)".

Al final deja una pista sobre la motivación de todos estos mensajes: "No obstante el desgaste político, mediático, físico y moral, no cederé ni un milímetro en la lucha frontal contra el crimen organizado".

Esta andanada de mensajes genera más dudas que certezas.

¿Por qué hasta ahora?

¿Fue realmente Javier Duarte quien subió esos twitters, o se trata de una argucia más para cubrir su evidente ausencia?

¿Salió ya del cuadro depresivo que -según personajes muy cercanos a él- padece desde hace varios días?

¿Tiene que ver con las versiones -"falsas", según él mismo- de su anticipada salida del gobierno estatal?

Esta será una semana de interesantes revelaciones.

filivargas@gmai


Filiberto Vargas Rodríguez

Dicen que conseguirle "buena prensa" al jefe, con maletas repletas de billetes, lo puede hacer cualquiera. Que lo realmente difícil es construir una buena imagen a partir de la razón, del convencimiento, del permanente contacto con los comunicadores, de la argumentación coherente.

Este jueves fue un día más, normal, cotidiano.

Este jueves, como ha venido sucediendo en los meses recientes, las plumas más leídas del país y las de Veracruz, se refieren a esta entidad y a su Gobernador. Todas, sin excepción, censuran el desempeño de Javier Duarte y de sus colaboradores. Muchos piden su renuncia, otros hasta la cárcel.

En el periódico Excélsior, en su columna "Arsenal", Francisco Garfias, hace un detallado recuento de lo sucedido con los cinco jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca y sentencia: "Pero en Veracruz no pasa nada. No se diga ya con el gobernador Javier Duarte. En sus cargos siguen el fiscal Luis Ángel Bravo y el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez".

En el periódico Milenio, mientras tanto, Carlos Puig se refiere al asesinato de la reportera Anabel Flores. Comenta que tras hacerse pública su desaparición "la fiscalía del estado de Veracruz no tuvo mejor idea que enviar un comunicado en el que aseguraba que se seguirían todas las líneas de investigación, pero incluyó solo una: la presencia de Anabel en 2014 en un evento público donde se detuvo a un delincuente". Y remata: "Eso no sorprende. El estado lo gobierna Javier Duarte, recordemos".

Y en el mismo periódico Milenio el periodista Jorge F. Hernández comenta: "Se sabe también que en el gobierno del estado de Veracruz existe la presencia de por lo menos un obeso porcino de voz tipluda y raras maneras que ha declarado su admiración por el llamado generalísimo Francisco Franco y su régimen dictatorial, más allá de la identificación con su baja estatura, las botas o la voz".

Martín Moreno, en el portal Sin Embargo, se pregunta qué se les puede decir a las madres de los cinco desaparecidos de Tierra Blanca y expresa: "Con la noticia de que Bernardo y José Alfredo están muertos, la esperanza se apaga, la rabia crece, la indignación se convierte en un sentimiento negro nacional que día tras días, hora tras hora, se apodera de un México que ve, impotente, arrodillado, cómo sus jóvenes desaparecen sometidos por policías y ejecutados por la delincuencia. Sí, como en Ayotzinapa. Hoy, en Veracruz".

Y en ese mismo medio, la periodista Rita Varela Mayorga afirma que "desde el primero de diciembre de 2010, cuando el priista Javier Duarte de Ochoa asumió la gubernatura de la entidad, las atrocidades han ido creciendo hasta construir una pesada cadena de impunidad que tiene sujeto con grilletes al Estado de Derecho".

En El Financiero, Salvador Camarena se pregunta: "¿Qué le debía Calderón a Duarte que nunca lo tocó? ¿Qué le debe Peña Nieto que lo consciente? ¿Le debían impunidad? Buenos pagadores han resultado esos presidentes".

Y en La Razón, Francisco Cárdenas Cruz comenta que "con el de Anabel Flores Salazar (...) son 17 los periodistas asesinados durante los cinco años del gobierno priista de Javier Duarte en Veracruz, entidad convertida en tumba de ellos y en cementerio clandestino de centenares de desaparecidos, que han sido denunciados con insistencia e ignorados por las autoridades estatales".

Y a nivel local, en el portal Al Calor Político, Miguel Molina señala que "el enfrentamiento del gobierno con la Universidad Veracruzana y el secuestro y el asesinato de la reportera orizabeña Anabel Flores Salazar ilustran con cruel claridad cómo vive Veracruz".

Ahí mismo Manuel Rossete critica a Javier Duarte por querer influir en la confección de la lista de candidatos a diputados locales "sin tomar en cuenta que su periodo se acabó".

Esas y muchas otras plumas y medios cuestionan el desempeño de Javier Duarte y de su equipo de trabajo.

No es que no tengan razón. Pero en un estado tan grande y rico en matices como Veracruz, muchas cosas se estarán haciendo bien (y no se trata de la desafortunada expresión de "las 99 cosas buenas y una mala"). El Presidente Enrique Peña Nieto acaba de visitar Veracruz para reconocer el brillante desempeño de jóvenes estudiantes del sistema tecnológico; Xalapa fue la sede de la Olimpiada Nacional de Biología, en la que los jóvenes veracruzanos tuvieron una destacada actuación, por poner sólo dos ejemplos recientes.

¿Quién defiende a Javier Duarte? ¿Quién se encarga de hacer llegar a la sociedad su versión? ¿Quién intenta convencer a los periodistas de que algo bueno se está haciendo en esta administración, que no todas son malas noticias?

Alguien más que no está haciendo bien su trabajo.

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Miércoles, 10 Febrero 2016 19:52

Punto de Vista * El dinero y las formas


Filiberto Vargas Rodríguez

Analistas en temas políticos y sociales advierten que los más sensibles problemas de Veracruz tienen un factor común: El dinero. O, más bien, la falta de este.

¿Los problemas con la UV? Se le debe dinero. ¿Los problemas con los pensionados? Por dinero. ¿Los problemas con los empresarios? Por falta de pago. Y así los problemas con los becarios, con los sindicatos, con los músicos, con los medios de comunicación, con los ayuntamientos y con muchos más.

Dicen que si el gobernador no enfrentara tales estrecheces económicas, no se le hubiera caído la operación que ordenó para reventar la alianza de panistas y perredistas. A la hora de las definiciones, faltó parque para elevar la puja.

Lo cierto es que los problemas financieros son parte de un fenómeno que afecta a todo el país.

A principios de la presente semana el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anticipó que México debe prepararse para efectuar "un ajuste preventivo" del gasto público en el 2017, ante la expectativa de que los precios del petróleo continúen bajos.

De cumplirse las previsiones del funcionario federal, el 2017 sería el tercer año consecutivo en el que México ajusta su gasto debido a los bajos precios del crudo, una importante fuente de financiamiento para el Gobierno.

En 2015, el Gobierno Federal redujo el gasto público en 124 mil 300 millones de pesos, lo que equivale a un 0.7% del Producto Interno Bruto, y aunque no se ha hablado de un recorte al presupuesto ya aprobado para este año, analistas no descartan esa posibilidad.

Veracruz sufre un severo desequilibrio financiero, al que han contribuido diversos factores, entre otros el pesado lastre que heredó la administración de Fidel Herrera tanto en materia de deuda pública como en el de pasivo circulante.

Javier Duarte argumenta que durante su administración no se ha contratado un solo préstamo que no haya sido parte de un mecanismo de reestructuración de los pasivos ya existentes.

Es cierto, pero lo que también es real es que al final de su gestión, el 30 de noviembre del presente año, el Gobierno de Veracruz deberá más, mucho más que lo que debía el primero de diciembre del 2010.

Hay quienes venden como un suceso extraordinario que al final del gobierno de Javier Duarte la deuda pública de Veracruz será la más grande de la historia de esta entidad. Suena impresionante, pero lo mismo sucedió con la deuda que heredó Miguel Alemán, y la que dejó Fidel Herrera. En realidad llevamos ya casi tres décadas sin que nuestros gobernantes puedan abatir los pasivos públicos, sino que, por el contrario, los aumentan a un ritmo escalofriante.

Javier Duarte recibió una entidad endeudada y sus primeras decisiones como Gobernador, en diciembre del 2010, fueron para ganar tiempo frente a la interminable fila de acreedores que le reclamaban cuentas pendientes de su antecesor.

Se inventó un programa de "revisión" de las cuentas por pagar, para verificar que todas ellas estuvieran en orden, que lo contratado se hubiera cumplido y que existieran los convenios correspondientes.

Con ese cuento se llevaron todo el 2011. Al final negociaron con algunos de los acreedores y con los otros lo que hicieron fue lo que en el argot de las finanzas públicas se llama "patear el bote", esto es, que fueron posponiendo su solución hasta que el acreedor claudicara.

Y una vez atendidos los temas de la Fidelidad, se siguieron con los actuales, e hicieron lo mismo. Los responsables de las finanzas se hicieron especialistas en inventar pretextos para retrasar los pagos.

En los primeros años de la actual gestión estatal jineteaban los recursos que enviaba la Federación para programas educativos y del sector salud, pero a final de cuentas ese recurso tenía que retornar a la cuenta de origen y casi siempre llegaba tarde e incompleto.

Estamos, pues, ante una administración desordenada que se ve obligada a conseguir recursos extraordinarios, pero que choca con la crisis por la que pasa su principal proveedor, el Gobierno Federal.

Y la mayoría de los afectados entiende esta situación y lo que piden es un trato humano. Lo que piden es que los servidores públicos responsables de cumplir con esos compromisos den la cara, que levanten el teléfono, que reciban al ciudadano común en sus oficinas. Lo que quieren ver es una verdadera voluntad de cumplimiento, no la sonrisa burlona o el desdén.

Si tuvieron cara para pedir sabiendo que no tendrían para pagar, por lo menos que den la cara ahora y admitan su pecado.

Eso aliviaría en gran medida la tensión que se palpa entre los sectores sociales y económicos de Veracruz.

De no cambiar la actitud, la bola de nieve acabará por aplastarlos. Y no precisamente al Gobernador, sino a sus más cercanos colaboradores, a esos que disponen a su gusto del dinero de los veracruzanos.

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Filiberto Vargas Rodríguez

Fue la Fiscalía General del Estado la que sacó a relucir un incidente suscitado entre la periodista Anabel Flores Salazar (encontrada sin vida la mañana del martes en el estado de Puebla) y elementos del Ejército Mexicano, el 30 de agosto de 2014.

En un comunicado en el que se admite el secuestro de la reportera de la sección policiaca del Sol de Orizaba, la Fiscalía advierte que habrá de seguir "todas las líneas de investigación", pero se detiene a detallar una de ellas:

"Se indagan todos los probables vínculos de la reportera, como el del 30 de agosto de 2014 en Acultzingo, cuando se encontraba en compañía de Víctor Osorio Santacruz (a) El Pantera, que fue detenido en ese momento por elementos del Ejército Mexicano por sus probables nexos con un grupo de la delincuencia organizada".

Los familiares de Anabel Flores tienen otra versión.

Cuentan que en aquella fecha Anabel acudió con toda su familia y algunos amigos a comer a un restaurante. Mientras se acomodaban las mesas en las que habrían de sentarse llegaron tres camiones militares.

Varios soldados bajaron de las unidades e irrumpieron de forma violenta al restaurante. Les ordenaron a todos que se tiraran al suelo. Una hermana de Anabel sufrió un ataque de nervios y la reportera les pidió a los soldados que se calmaran, pues la estaban alterando.

Anabel se identificó como periodista y tomó fotos del operativo. Captó incluso cuando los soldados golpeaban a tres hombres. Uno de los uniformados le arrebató la tablet y borró las imágenes. Hubo una discusión entre los militares y la reportera, pero no pasó de ahí.

Después de subir a los tres sujetos golpeados a los camiones los militares se retiraron.

Son dos versiones, opuestas ambas. La autoridad dirá que su dicho es "la verdad histórica". Algo, sin embargo, les falló.

El 30 de noviembre del 2014, tres meses después de aquellos sucesos, la reportera Lourdes López, de Xalapa, envió un trabajo periodístico al diario Excélsior, en el que narra la versión de Norma Albor Cano, esposa de Víctor Osorio Santacruz, a quien la Fiscalía identifica como "El Pantera" y a quien atribuye vínculos con el crimen organizado.

Norma Albor denunció que su esposo y sus dos acompañantes (identificados como Miguel López y Delfino Hernández Falcón) estaban desaparecidos. Su versión sobre los hechos se asemeja mucho a la narrada por la familia de la reportera Anabel Flores.

Cuenta que ese 30 de agosto de 2014 los tres desaparecidos desayunaban en el merendero "Jaimitos Barbacoa", a orillas de la carretera que conduce a la cabecera municipal de Acultzingo. Testigos de los hechos le contaron que los militares llegaron al merendero y obligaron a los comensales a entrar en la cocina, y a los que ya no pudieron meter los obligaron a permanecer tirados en el suelo.

“Era un gritadero, porque había más de 100 personas. Siempre está lleno ese restaurante”, narró uno de los testigos quien dijo que una reportera observó el episodio.

“(La reportera) empieza a sacar fotos con su celular al ver que están golpeando a uno de ellos y se acerca un militar, se lo arrebata junto con el gafete y sacan a las tres personas, entre ellas mi esposo. Los suben y se los llevan”, narra Norma Albor.

Los tres detenidos y desaparecidos, eran comerciantes de accesorios de automóviles. Víctor Osorio Santacruz había trabajado como policía y según su esposa, lo dejó cuando comenzó a ser hostigado por los militares.

Un año y medio después, esa reportera que se enfrentó a los soldados que golpeaban a tres personas y que publicó los hechos, fue secuestrada por un comando "que vestía uniformes tipo militar, portaba armas largas, cascos, pasamontañas y chalecos antibalas", según narró Sandra Luz Morales, tía de la periodista.

¿Así, o más claro?

Urge une explicación más coherente de la Fiscalía del Estado y es necesario que el Ejército Mexicano explique qué sucedió aquel 30 de agosto de 2014 y dónde están los tres sujetos que fueron detenidos por los soldados.

Hay que destapar esta nueva cloaca.

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Lunes, 08 Febrero 2016 20:33

Punto de Vista * ¿Experiencia o madurez?

Filiberto Vargas Rodríguez

Una nueva sacudida a quienes nos dedicamos a este viejo oficio del periodismo. La madrugada de este lunes un comando armado secuestró a la reportera Anabel Flores, en la región de Orizaba.

Trascendió que en cuanto se supo de este lamentable hecho, el precandidato del PRI Héctor Yunes Landa (quien se encontraba en la zona norte de la entidad) se comunicó vía telefónica con una tía y una prima de Anabel Flores, a quienes les externó su solidaridad y les ofreció su apoyo para coadyuvar a que las autoridades la regresen con vida.

Además, a través de su cuenta de Twitter, Héctor Yunes fijó un posicionamiento, en el cual se comprometió a que en los primeros seis meses de su administración, la paz regresará al estado.

Bien.

* * *

Arrancaba la presente administración estatal y en este mismo espacio se hizo la observación sobre la corta edad a la que estaba llegando Javier Duarte a la gubernatura.

Su arribo a tan alta responsabilidad, a los 37 años de edad, se dio en una coyuntura muy especial. México era gobernado por un representante del Partido Acción Nacional, y en los estados, los gobernadores priistas tenían por primera vez la oportunidad de imponer a su sucesor, algo vedado mientras el país tuvo en los Pinos a un priista.

El de Javier Duarte no fue el único caso. Rodrigo Medina en Nuevo León y Roberto Borge en Quintana Roo, son apenas dos muestras de que los priistas de viejo cuño no dejaron pasar la oportunidad para entregar la estafeta a alguno de sus jóvenes asistentes.

Desde aquel entonces la observación era en el sentido de que lo que se asumía como un mérito extraordinario (el poder llegar a la gubernatura a tan corta edad), era en realidad producto de la casualidad, y que por algo durante décadas se había optado por políticos de mayor experiencia y bagaje político.

No se ponía en duda la trayectoria académica del juvenil gobernante de Veracruz, ni su capacidad en el desempeño de las tareas que le encomendó en su momento Fidel Herrera Beltrán. Lo que se cuestionaba era si Javier Duarte había acumulado la suficiente madurez en lo personal, para asumir con éxito la responsabilidad de conducir el destino de más de ocho millones de veracruzanos.

Estoy seguro de que una abrumadora mayoría de los que lean esto coincidirán en que fue un error encomendar dicha tarea a alguien sin el suficiente basamento vivencial, sin la suficiente experiencia profesional, para asumir tal reto.

El tema se trae a colación a partir de un artículo publicado por el Director Editorial del periódico Excélsior, Pascal Beltrán del Río, quien revela que en el seno del PRI de Manlio Fabio Beltrones surgió la inquietud de buscar a aspirantes "con mayor experiencia".

En el artículo de marras se da cuenta de que cuando los priistas designaron candidatos hace seis años, en nueve de los 12 estados con elección de gobernador, el favorecido tenía menos de 50 años y tres tenían menos de 40.

Los treintañeros fueron Miguel Alonso Reyes, en Zacatecas; Javier Duarte de Ochoa, en Veracruz, y Roberto Borge Angulo, en Quintana Roo.

La medida parecía estar a tono con la imagen de "un nuevo PRI" que ya desde entonces perfilaba como su candidato para el 2012 a Enrique Peña Nieto, quien fue postulado a la gubernatura del Estado de México cuando apenas tenía 38 años de edad.

Beltrán del Río advierte que no fue ésta una moda sólo de los priistas. El PAN promovió a figuras menores de 40 años para ocupar importantes puestos políticos, como César Nava, que fue secretario particular del presidente Felipe Calderón a los 32 años de edad y líder nacional del PAN a los 35, o Jordy Herrera, quien se convirtió en secretario de Energía a los 37 años.

El problema, según el analista, es que el relevo generacional se topó con la falta de experiencia y dio lugar a "comportamientos desaforados en el ejercicio del poder".

Es por eso que, al menos en el PRI, los dirigentes comenzaron a meter reversa.

Pascal Beltrán del Río revela que la inclinación del líder nacional, Manlio Fabio Beltrones, ha sido la de buscar candidatos de mayor edad pero, sobre todo, de mayor experiencia.

En 2010, los 12 candidatos destapados tenían un promedio de 46 años de edad. Este año el promedio es de 50 años.

En el caso de Veracruz, Héctor Yunes Landa, a sus 57 años de edad, tiene 21 años más de los que tenía Javier Duarte cuando fue nominado candidato.

Quizá para algunos este recuento suponga una nimiedad. Más años en el ejercicio de la política significan más experiencia, pero también pueden representar más vicios, más compromisos incómodos... más mañas.

Antes de Javier Duarte, Marco Antonio Muñoz Turnbull fue Gobernador de Veracruz (1950-1956) a partir de los 36 años, y Dante Delgado Rannauro ocupó dicho encargo en calidad de sustituto (1988-2002) a los 38 años de edad. A ninguno de estos dos ex-gobernadores se les puede acusar de "inmaduros". A la edad que ocuparon la silla de Palacio de Gobierno en Xalapa, ya habían recorrido un largo trecho en la política y en el servicio público.

Quizá el problema no haya sido la edad, sino la exigua experiencia.

Ya habrá oportunidad de valorarlo.

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Lunes, 08 Febrero 2016 04:34

Punto de Vista * Campaña por los valores


Filiberto Vargas Rodríguez

- Marco, quiero que me acompañes mañana, en el arranque de mi precampaña.

- Claro, Héctor. Ahí estaré. Ahí estaremos todos los que creemos en tu proyecto.

- No, no me entiendes primo. Quiero que me acompañes, que llegues conmigo, que estés a mi lado. Mi familia es el motor que me impulsa y tú formas parte de ella.

En estos momentos, cuando estamos perdiendo los valores fundamentales, los que nos dan identidad como seres humanos, resulta refrescante escuchar a alguien que antepone a la familia y el amor a sus semejantes, en su mensaje de campaña.

No sé si Héctor Yunes sea la mejor opción para gobernar a Veracruz los próximos dos años, pero alguien que en lugar de alentar la revancha, el odio, la venganza, promueve la unidad familiar y el respeto mutuo, es alguien al que hay que escuchar, alguien al que hay que tomar en cuenta.

Héctor Yunes Landa inició este domingo su precampaña, con un encuentro con dirigentes seccionales, en Xalapa, en el Salón Domo, evento al que llegó acompañado, entre otros, de su primo, el diputado federal Marco Antonio Aguilar Yunes.

* * *

Si en el centro del país tenían alguna duda sobre la conveniencia de "invitar" a Javier Duarte a integrarse al gabinete federal, para evitar que se convierta en un factor de escisión para la campaña de Héctor Yunes, el mandatario veracruzano se está encargando de disiparlas, con el absurdo conflicto que sostiene con la Universidad Veracruzana.

Y el problema no es que Javier Duarte desgaste su imagen intentando aplicar una argucia jurídica para evadir su responsabilidad financiera con esa casa de estudios. Lo grave es que se está llevando entre las patas a quien se perfilaba como su eventual sucesor, a su secretario de Gobierno Flavino Ríos Alvarado, quien ya arrastraba su propia cruz tras ordenar el desalojo de los pensionados del IPE, y que ahora es quien firma la carta dirigida a la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, en la que le explica que no le pagará lo que le debe, "porque la Universidad le debe más al Gobierno del Estado", lo que de inmediato fue desmentido, con argumentos jurídicos muy sólidos, por el abogado de la UV.

Lo menos fuerte que se le ha dicho al Gobernador por este nuevo affaire es que carece de sensibilidad, pero los adjetivos suben de tono y abonan a la percepción de que es impostergable su salida.

Mientras tanto, las cosas se le empiezan a acomodar al candidato priista e incluso en los medios nacionales se hizo referencia a la declinación del expanista Gerardo Buganza.

Francisco Garfias, analista del periódico Excélsior, sugirió que en esta decisión pudo estar metida la mano de Javier Duarte:

"Nadie sabe las razones reales de Buganza para bajarse de la contienda en Veracruz. El exsecretario de gobierno de Javier Duarte, otrora miembro del PAN, había rebasado sin problemas el número de firmas requeridas. El alegato que utilizó para explicar su baja es que no hay garantías para una elección independiente. ¿No lo sabía antes? Las sospechosistas que nunca faltan dicen que llegó a un arreglo con su exjefe. ¿Será?".

En el PAN, por otra parte, una vez más tuvo que intervenir el Comité Nacional para despejarle el camino a Miguel Ángel Yunes (¿Recuerdan la imposición de Madero hace seis años?) pues vieron con preocupación que el exdiputado federal Víctor Serralde, quien también se inscribió como precandidato, ponía en riesgo la candidatura.

Una prolongada charla entre el dirigente nacional albiazul, Ricardo Anaya y Víctor Serralde tuvo como consecuencia que este último declinara y le dejara el camino abierto a Yunes Linares. A ver cuántos votos de castigo le cuesta esto al candidato de la alianza PAN-PRD.

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Jueves, 04 Febrero 2016 20:12

Punto de Vista* ¿Se va Javier Duarte?


Filiberto Vargas Rodríguez

La versión llega desde la capital del país: En los próximos días Javier Duarte de Ochoa solicitará licencia a su cargo y se incorporará a la administración federal. Se habla de una Subsecretaría, aunque la opción más viable es la Dirección General de Infonavit.

Esa sería, en opinión de los analistas políticos, la medida más drástica para arropar al candidato del PRI, Héctor Yunes Landa y garantizar su victoria el próximo 5 de junio.

Sin embargo, podría no ser la única acción promovida desde el centro. Fuentes muy bien informadas anticipan que está por darse una nueva declinación en la carrera por la gubernatura. Miguel Ángel Yunes Linares se retiraría de la contienda, como consecuencia (y parte de la negociación) de la salida de Javier Duarte.

Estos trascendidos se fortalecen con la inusual visita del secretario de Educación Pública Aurelio Nuño a tierras veracruzanas, el pasado miércoles, con el ridículo pretexto de entregar "insumos por frentes fríos", casualmente en el día más caluroso de la semana.

Las versiones en el sentido de que en la reunión de gabinete celebrada el mismo miércoles, de forma por demás inusual y rompiendo protocolos, Javier Duarte le notificó a su secretario de Turismo y Cultura, Harry Grappa, que estaba fuera de la contienda en pos la candidatura a diputado local por Veracruz; el autodescarte de otro de los "duartistas puros", Juan Manuel del Castillo, para Córdoba, así como la renuncia del supuesto "Plan B" del Gobernador, el "independiente" Gerardo Buganza, abonan a la percepción de que están interviniendo desde la capital del país para acabar con los chantajes y las restricciones a la campaña de Héctor Yunes.

Las descalificaciones de Harry Grappa y Juan Manuel del Castillo coinciden en algo. En ambos casos las posibilidades de triunfo son muy remotas, pues aspiraban a competir por distritos (Veracruz y Córdoba, respectivamente) en los que el PAN tiene estructuras muy sólidas y un fuerte voto duro. Sin embargo, también es cierto que no hay a la vista candidato priista que garantice la victoria en esas zonas.

Esa es la diferencia con los casos de los duartistas que formalmente no han sido descartados (Vicente Benítez en Catemaco, y Gabriel Deantes en Zongolica) ambos con muy fuertes posibilidades de salir victoriosos y aportando una importante cuota de sufragios al candidato a Gobernador.

La declinación de Gerardo Buganza tiene también su explicación. Las condiciones hoy son muy similares a las que existían cuando solicitó su registro como candidato independiente a la gubernatura.

Si en algo ha cambiado el escenario, es que ahora hay elementos que brindan mayor certeza al proceso electoral en marcha. Es, pues, un pretexto fallido el planteado por Buganza para explicar su declinación.

Lo cierto es que si, como dijo, había reunido -y certificado- 191 mil firmas para su registro (que habrían de traducirse en votos) eso significaría que tendría asegurada al menos una quinta parte de los sufragios que, se calcula, serán necesarios para ganar la elección, pues en esta ocasión no se empatan las elecciones municipales y habrá más de seis aspirantes a la gubernatura, por lo que el ganador difícilmente alcanzará el millón de sufragios.

El propio Héctor Yunes Landa, en charla con columnistas de Xalapa admitió que la candidatura de Gerardo Buganza más que quitarle votos al PAN, se los restaba al PRI, por lo que una de las condiciones para garantizar su triunfo habría sido la declinación del expanista y duartista.

De concretarse la salida de Javier Duarte, se haría cargo de la administración estatal, en calidad de Gobernador sustituto, el actual secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, quien en estos momentos lucha por evitar que se desborden las pasiones entre los pensionados del Estado.

Se avecina una fuerte sacudida en Veracruz, luego de la cual los priistas esperan salir fortalecidos y con mejores argumentos para lograr la victoria.

Ya lo veremos.

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Miércoles, 03 Febrero 2016 19:21

Punto de Vista * Las manzanas podridas

Filiberto Vargas Rodríguez

Dos fueron las figuras relevantes que salieron a la luz en la conferencia de prensa ofrecida por el Contralor General del Estado, Ricardo García Guzmán, hace dos meses y medio, aquel lunes 23 de noviembre: Mauricio Audirac, quien ocupara los cargos de Auditor General del Orfis, Contralor General del Estado y secretario de Finanzas, y Carlos Aguirre, quien se desempeñó como encargado de despacho de la Secretaría de Finanzas, Subsecretario de Egresos y Tesorero.

En aquella ocasión Ricardo García Guzmán anunció que a Mauricio Audirac se le aplicaba una inhabilitación de 10 años para desempeñar empleos, cargos y comisiones en el servicio público estatal, y una sanción económica por 29 millones 383 mil 981 pesos, acusado de ser "omiso en su función como Contralor General del Estado".

Ese día Ricardo García Guzmán advirtió: "Esa es la información que hay con respecto a las denuncias, por lo que para nosotros ha concluido la parte administrativa y si de estas revisiones que hemos concluido da lugar a alguna acción penal, también lo vamos a realizar".

Este martes el Contralor dio a conocer que se inició un proceso penal en contra de Mauricio Audirac, derivado de las observaciones que se hicieron al manejo de los recursos del Fondo de Aportaciones a la Educación (FAEB) y del Seguro Popular, entre el 2009 y el 2011, pues los movimientos no fueron debidamente documentados, ni certificados para su solventación ante la Auditoría Superior de la Federación.

Está claro que la principal bandera del candidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares para sumar los votos que lo lleven a la gubernatura, es su promesa de "meter a la cárcel a todos los que han saqueado a Veracruz, empezando por el Gobernador Javier Duarte".

Como línea discursiva para su campaña, esta promesa es muy fuerte, muy atractiva frente a una sociedad que ya sufre el hartazgo por el evidente desaseo de muchos servidores públicos.

La estrategia de los de enfrente, del candidato del partido en el poder, es anular dicha campaña con una similar. Él también ofrece acabar con la impunidad y castigar la corrupción.

En los más diversos foros se discute quiénes serían las víctimas más "propicias", en caso de que Héctor Yunes Landa llegue a la gubernatura y tenga que cumplir su palabra.

Para la mayoría resulta obvio que no meterá a la cárcel a Javier Duarte. Eso ya está convenido con el Centro. Pero alegará que debe legitimarse y hacer ver a la población que no se ha olvidado de lo prometido.

Casualmente todos los consultados sobre el tema coinciden en que los personajes que mejor cumplen el perfil para hacer el papel de "chivos expiatorios", son precisamente Audirac y Aguirre.

Hoy es evidente que Javier Duarte no está dispuesto a permitir que hagan escarnio de su gestión. Si hay que meter a la cárcel a alguien, será él mismo quien lo promueva.

El anuncio no es tan simple. Desde que se hizo pública su inhabilitación, Mauricio Audirac he enviado mensajes en los que sugiere que tiene en su poder copias de expedientes, documentación muy reveladora acerca de las tropelías que se han cometido en la actual administración estatal.

Hay quien ha sugerido, incluso, que el propio Audirac Murillo ya tendió puentes con Miguel Ángel Yunes Linares para ofrecer esa información a cambio de inmunidad.

A Mauricio Audirac es a quien se atribuye -en una más de las leyendas urbanas- que se habría quedado con 50 millones de pesos que el Gobernador Javier Duarte habría enviado por su conducto al Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal Martínez, para que diera por solventadas las observaciones a Veracruz. Quienes narran esta anécdota aseguran que esa fue la razón del cese de Audirac Murillo del cargo de secretario de Finanzas.

Planteado en esos términos, pareciera que nos referimos a una guerra entre bandas criminales, y no un análisis del ejercicio de la administración pública.

Sin embargo, sacar todo esto a la luz es caminar en la dirección correcta. Es conocer hasta dónde se ha extendido la corrupción, para poder arrancarla de raíz.

Ojalá así sea.

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Martes, 02 Febrero 2016 20:57

Punto de Vista * La cosecha de Tarek

Filiberto Vargas Rodríguez

Y todavía hay quien se pregunta: ¿Por qué no salieron sus compañeros, los diputados federales priistas de Veracruz a defender a Tarek Abdalá?

La respuesta es obvia. No lo hicieron porque temieron que en pleno diálogo con la prensa, les ganara la risa.

Todos (unos en mayor medida que otros, pero al final todos) deben haber brincado de gusto cuando supieron de la nota y fotografía divulgadas por el periódico Reforma en la que se vincula al actual diputado federal por Cosamaloapan, Antonio Tarek Abdalá Saad, con Francisco Navarrete Serna hoy en la cárcel, señalado como presunto jefe de plaza, en Tierra Blancal del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Como la mayoría de los reportes que emanan de medios nacionales, la nota periodística cae en inexactitudes, como el hecho de sugerir que Navarrete Serna puso “en bandeja de plata” el triunfo de Antonio Tarek.

Como bien apuntó un analista político de Xalapa, la campaña del ahora legislador federal no fue patrocinada por el presunto capo del crimen organizado, sino por todos los veracruzanos, pues los recursos salieron de las arcas del Gobierno de Veracruz.

Con una licenciatura en “Prensa Estratégica y Relaciones Públicas”, en la Universidad del Estado de Arizona, en 2010 Tarek Abdalá pasó de un cargo directivo en la empresa Sheba Constructora e Inmobiliaria (cuyo apoderado legal era su padre, el ingeniero Hissam Abdalá Majamad) a responsable administrativo del DIF estatal, y de ahí, con la bendición de la señora Karime Macías de Duarte, fue promovido al cargo de Tesorero General del Estado, plataforma en la que sufrió el “síndrome de Aquiles”.

De pronto, de la noche a la mañana, se convirtió en el hombre más poderoso de la administración estatal. Todos los secretarios de despacho y directores administrativos le rendían pleitesía por una razón muy sencilla: Era “el del dinero”.

Todos los pagos, todos los contratos, todas las disposiciones de recursos tenían que pasar por él. Esa poderosísima posición, y su evidente cercanía con la pareja gobernante, lo encumbraron a tales niveles, que terminó sucumbiendo a las más bajas tentaciones humanas.

Hoy Tarek Abdalá cosecha lo que sembró como Tesorero del Estado. Hoy los que siguen en el gabinete, pero más aún, los que dieron el brinco al Congreso federal festejan que este tipo, quien no sólo llenó sus alforjas de dinero público, sino que él mismo se llenó de soberbia, sea expuesto como un delincuente.

En otros momentos, en otras circunstancias, quizá el Gobernador Javier Duarte hubiera podido ordenar que se le defendiera. Dos factores, sin embargo, hacen hoy inviable esa salida.

Cuentan que el sucesor de Tarek Abdalá en la tarea de manejar los fondos discrecionales del gobierno estatal, el subsecretario de Finanzas y Administración, Juan Manuel del Castillo, documentó ampliamente las pillerías del hoy diputado por la Cuenca del Papaloapan, al grado de que el propio Javier Duarte admitió, entre sus más allegados colaboradores, que se encontraba “muy decepcionado” de quien fuera tratado por él y por su esposa casi como un hijo.

Y aunque el Gobernador lo hubiera perdonado y estuviera realmente interesado en defenderlo de la metralla mediática, otro factor que juega en su contra es el momento actual.

Hoy ya Javier Duarte no es el que manda en Veracruz. Hoy los propios diputados federales, dolidos porque fueron utilizados como carne de cañón en la carrera sucesoria (algunos a los que se les insinuó que “podrían ser” y otros a los que se les exigió lealtad a ciegas) entienden que ya no tienen obligación alguna con quien fuera su jefe. Hoy lo que a ellos les interesa es mantener su posición en el centro y tender puentes con el candidato priista al mini-gobierno, Héctor Yunes Landa.

Ahora es cuando Tarek Abdalá voltea hacia atrás y se encuentra con el odio acumulado de sus compañeros de gabinete.

Si antes los engañaba prometiéndoles puntual asignación de los recursos, si antes los grillaba con la pareja gobernante, hoy debe asumir que no recibirá ayuda alguna, que tendrá que rascarse con sus propias uñas, las mismas uñas que le sirvieron en su momento para rascar el cajón.

Así es esto de la política. Hoy estás, mañana quién sabe.

Ojalá su caso sirva de ejemplo a otros que hoy tienen la varita mágica en sus manos.

¡Cómo les cambiará la vida cuando tengan que soltarla!

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Lunes, 01 Febrero 2016 20:03

Punto de Vista * Los discursos de Amadeo

Filiberto Vargas Rodríguez

A casi dos meses de distancia, las palabras no suenan igual, el tono es distinto. El discurso de Felipe Amadeo Flores Espinosa este domingo, marca profundas diferencias con el pronunciado el 5 de diciembre, con motivo de la celebración anual de su organización política, “Vía Veracruzana”.

En aquella ocasión sonó convincente, cuando le dijo:

“Hicimos compromiso con usted y sólo con usted y, en esa línea de respeto, lealtad y confianza mutua, le acompañaremos hasta el último día de su gestión de gobierno, con una actitud de responsabilidad política y congruencia, con la certeza de que somos sus amigos hoy y lo seremos siempre”.

Se dirigía a Javier Duarte, el mismo que demostró este domingo, con su ausencia, que no estaba convencido de que el cambio en la dirigencia estatal del PRI fuera una decisión acertada.

Tampoco suena igual que en estos momentos, en los que se puso al frente del priismo veracruzano, para acompañar a Héctor Yunes en su campaña, hable de “la existencia de antiguos agravios, de justos reclamos y de nuevas demandas”, cuando dos meses antes afirmaba: “Coincidimos con nuestro amigo el Gobernador Javier Duarte en que tenemos un estado con rumbo y metas cumplidas”.

En aquella comida celebrada en la explanada del Museo Interactivo de Xalapa, Amadeo Flores Espinosa narró el origen de “Vía Veracruzana” y la utilizó como ejemplo de la importancia de transitar en la unidad para conseguir que Veracruz progrese:

“No podemos permitir que una falsa confrontación o la autosuficiencia, vuelva a poner en riesgo una elección, en la que está en juego el futuro de generaciones de veracruzanos. Que quede claro, sin unidad no hay futuro. Por ello, los veracruzanos esperan de nosotros la unidad y el acuerdo. Esperan que actuemos como lo que somos: políticos profesionales. Esperan respuestas y no conflictos. Esperan ideas y no disputas. Esperan que quien sea el candidato, nos represente a todos, insisto, a todos”.

Este domingo, sin embargo, matizó su concepto de unidad y aprovechó para sacudir a quienes estiraron la cuerda al máximo, en espera de prebendas o premios de consolación:

“Creemos en la unidad que resulta de la convicción y no de la condición. Quien se suma a la unidad anteponiendo sus condiciones no está pensado en Veracruz, sino en su propio proyecto. Por ello, vamos a construir la unidad del partido en la diversidad y no en la conveniencia”.

A principios de diciembre del 2015, Amadeo Flores Espinosa fustigó a quienes se presentaban como la única opción válida para el priismo veracruzano y descalificaban cualquier otra propuesta. El hoy dirigente del PRI en la entidad advertía: “Veracruz no es la patente política de grupos; Veracruz no tiene dueño, Veracruz nos pertenece a todos”.

En la comida anual de Vía Veracruzana, Amadeo Flores se pronunció contra lo que llamó “revanchismo enmascarado” y “adulación cortesana”, pues dijo que éstos “no podrán sustituir el juicio histórico de los veracruzanos”.

Hoy, sin embargo, afirma que las condiciones sociales y económicas “exigen recomponer el camino y garantizar mejores condiciones de vida a los veracruzanos”.

Dicen los que de esto saben que en cuanto recibió la invitación de Héctor Yunes Landa para ponerse al frente del PRI, Amadeo Flores Espinosa buscó a Javier Duarte y le pidió su anuencia. Sólo si el Gobernador lo autorizaba –le advirtió al candidato- aceptaría la encomienda.

Felipe Amadeo Flores Espinosa es un hombre de lealtades. Con toda seguridad lo dicho hace dos meses y lo dicho ahora, pasaron por el tamiz de su jefe político… Quienquiera que éste sea.

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