sábado 18 de noviembre del 2017
Filiberto Vargas

Filiberto Vargas

Miércoles, 17 Febrero 2016 20:51

Punto de Vista * Una crisis anticipada


Filiberto Vargas Rodríguez

- La situación es tan grave, y está tan deteriorado el prestigio de Veracruz, que cuando voy a México a gestionar recursos para mi municipio, en cuanto se enteran que soy de esta entidad se me cierran todas las puertas. "Para Veracruz nada, porque todo se lo roban", me dicen.

Así se expresó un afligido Presidente Municipal que, como muchos otros, busca la forma de resolver las necesidades más urgentes de sus paisanos.

Y cuando el titular de la Secretaría de Finanzas, Antonio Gómez Pelegrín, dice estar revisando con la Universidad Veracruzana la calendarización de pagos para cumplir con los compromisos pendientes, los trabajadores del sector educativo adheridos a la Sección 56 del SNTE suspenden labores para protestar porque la administración estatal incumplió con un calendario de pagos similar al que pretenden acordar con la UV.

Apenas el 7 de febrero llegaron firmaron una minuta los dirigentes del sindicato y representantes de las Secretaría de Finanzas, en la que se establecía que el pasado martes 16 de febrero se haría un primer pago, que no llegó.

Y lo mismo pasó con los trabajadores adheridos al Sindicato de la Escuela Normal Veracruzana y con los de la Sección 70 del Sindicato Democrático de Trabajadores de la Educación.

Y mientras en el sector educativo protestan por el incumplimiento de los compromisos establecidos, consejeros del Organismo Público Local Electoral (OPLE) advierten que el proceso electoral que se avecina está en riesgo, pues la Secretaría de Finanzas adeuda a esa institución más de 186 millones de pesos.

Bueno, ya hasta el comúnmente disciplinado Alberto Sosa Hernández, magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, salió a los medios para amagar con recurrir a los tribunales para reclamar el pago de fondos que tiene retenidos la administración estatal.

Hay días en los que la nota negativa la dan las organizaciones criminales, que parecen haber encontrado en Veracruz territorio cómodo para sus fechorías, y en otros el tema discordante, el que enciende las luces de alerta, es el financiero que, igual que el de seguridad, no parece tener solución a corto plazo.

Y no se trata de un problema de percepción local. Como bien lo expresó el alcalde mencionado al principio del presente comentario, en el centro, en la sede del Gobierno Federal, persiste la visión de que la actual administración en Veracruz es un desastre y que, por lo tanto, no es conveniente liberar recursos de los que no se tiene la certeza de su destino.

Este tipo de escenarios se suele dar en los últimas días de una administración estatal, cuando la palabra del gobernante vale poco menos que nada, y desde la capital del país ordenan retener las partidas en espera de asignárselas al sucesor. No es normal que esto suceda cuando faltan aún nueve meses, prácticamente todo este año.

Veracruz no se puede paralizar tanto tiempo.

Si Javier Duarte no se quiere ir, entonces se tiene que poner a trabajar. Tiene que tocar puertas, gastar saliva para convencer a los dueños del dinero de que respalden su administración.

Si para convencerlos debe sacrificar a algunos de sus colaboradores, los más "mañosos", no debe tentarse el corazón. No es momento de encubrir a los amigos, es tiempo de cumplirle a Veracruz.

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Martes, 16 Febrero 2016 20:39

Punto de Vista * UV, bandera política


Filiberto Vargas Rodríguez

El diferendo financiero entre el Gobierno de Veracruz y la Universidad Veracruzana resulta un atractivo bocado para aspirantes a la gubernatura de Veracruz que, sin propuestas creativas, ni discurso constructivo, buscan en el mensaje del odio, de la revancha, el camino al sufragio de los veracruzanos.

Una cosa es salir a las calles a manifestar su respaldo a su Alma Mater, en una controversia que se está resolviendo por la vía del diálogo, y otra muy distinta es dejarse llevar por discursos incendiarios de políticos a los que lo único que les interesa es llevar agua a su molino.

Ciudadanos egresados de la Universidad Veracruzana han convocado a sus compañeros y a la sociedad en general para el próximo jueves 18 de febrero a manifestarse en apoyo de esa casa de estudios y exigir al Gobierno de Javier Duarte que cumpla con los compromisos financieros que tiene aún pendientes con esa institución.

La iniciativa es válida, el gesto espontáneo es loable, pero quienes convocan deben tener mucho cuidado de evitar filtraciones, tanto del propio gobierno como de otras fuerzas políticas, que podrían llevar esta movilización ciudadana, legítima, a terrenos distintos a su origen.

La convocatoria es abierta, para todos aquellos que aprecien la contribución de la Universidad Veracruzana, sin distinción de filias o fobias políticas.

Y es que para nadie es un secreto que el Gobierno de Javier Duarte se encuentra sumido en la peor crisis financiera de la historia. La Secretaría de Finanzas hace milagros cada 15 días para juntar lo que se requiere para el pago de nóminas y para el pago a pensionados y jubilados.

Así como le debe a la Universidad Veracruzana, también trae pendientes con el Poder Judicial, con los estudiantes becarios, con los ayuntamientos, con sus proveedores y contratistas, con medios de comunicación, así como con todas las dependencias del gobierno estatal las que sólo vieron su presupuesto plasmado en el papel, pero nunca lo vieron reflejado en las cuentas bancarias.

La inconformidad se percibe en todos los ámbitos y se convierte en caldo de cultivo para quienes le apuestan a las posturas catastrofistas, para quienes se disfrazan de redentores y no ofrecen soluciones, sino venganza, como si con eso las cosas se fueran a componer en Veracruz.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público dio a conocer que la deuda pública en las entidades federativas del país creció en 26 mil 579 millones de pesos, para cerrar 2015, con lo que alcanzó un total de 536 mil 269 millones de pesos.

Un año antes, en 2014, los gobiernos locales adeudaban 509 mil 690 millones de pesos, pero 17 entidades decidieron endeudarse más el año pasado.

Veracruz se ubica a la cabeza de las entidades que tomaron más deuda en 2015, al sumar 4 mil 524 millones de pesos, a pesar de que el propio Javier Duarte aseguró que en los 5 años de su gestión no ha solicitado un solo peso más de deuda pública. Lo que ha estado haciendo -dijo- es reestructurar.

La propia Secretaría de Hacienda hace un recuento de las entidades más endeudadas, y Veracruz se ubica en la tercera posición, con pasivos que suman 45 mil 879 millones de pesos.

Sólo lo superan la Ciudad de México, con 71 mil 083.6 millones de pesos, y Nuevo León con 63 mil 832 millones de pesos.

En ese entorno tan adverso, es que la Universidad Veracruzana y el Gobierno del Estado negocian los términos y plazos en los que se saldará el pasivo que se tiene con la casa de estudios.

Es un tema de carácter estrictamente financiero. Cualquier intento de darle otra connotación, no es más que estridencia en tiempos electorales.

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Lunes, 15 Febrero 2016 19:51

Punto de Vista * Los números rojos


Filiberto Vargas Rodríguez

- A ver: ¿Por qué ese tal Francisco sí se puede tomar fotos con los peores delincuentes del país y no le dicen nada?

Ese habría sido el airado reclamo del diputado federal Antonio Tarek Abdalá.

* * *

Leo Zuckermann, analista político, hace referencia en su más reciente artículo de opinión, al estudio sobre violencia realizado por la consultoría Lantia, en cuyo trabajo se menciona que en diciembre del 2015 se registraron 671 ejecuciones relacionadas con el crimen organizado, lo que representó un incremento marginal (1%) respecto al mes previo (noviembre 2015) cuando se registraron 662 ejecuciones.

En su análisis, Lantia ubica a Veracruz como la tercera entidad con el mayor número de ejecutados en el mes de diciembre con 66, sólo superado por Guerrero con 145 y Michoacán con 74, y empatado con Jalisco (66).

En ese mismo mes, diciembre del 2015, los niveles de violencia aumentaron con respecto a noviembre en 16 estados. Las entidades con mayor incremento fueron Morelos (529%), Veracruz (78%) y Jalisco (32%).

Por su parte, el Semáforo Delictivo Nacional -otro mecanismo de medición de la violencia en el país- ubica a Veracruz, en el mes de diciembre del 2015, como la entidad con el mayor porcentaje de homicidios relacionados con la delincuencia organizada, pues en 98 de cada cien crímenes estuvieron involucradas las bandas delincuenciales.

Javier Duarte se sintió de mejor ánimo con la llegada de este cálido lunes y convocó a una conferencia de prensa en Boca del Río para dar sus propias cifras sobre su lucha contra la delincuencia.

Afirma que durante los poco más de cinco años de su gestión, las fuerzas del orden (entiéndase policías estatales y corporaciones federales) han detenido o neutralizado (por "neutralizar" se entiende "matar") a 123 personas que -asegura el propio Gobernador- "integraban las estructuras jerárquicas más importantes de cada cártel".

Javier Duarte desglosó el tema y señaló que de esos 123 detenidos o muertos, 99 eran integrantes del Cártel de Los Zetas, 11 del Cártel Jalisco Nueva Generación, tres del Cartel del Golfo, uno del Cártel de Sinaloa y nueve trabajaban por su cuenta, esto es, que se alquilaban al mejor postor.

Si habláramos de una guerra (expresión que utilizó Felipe Calderón y por la que sigue siendo cuestionado) las cifras aportadas por Javier Duarte nos hablarían de que han sido muchas, muchísimas más las bajas de los "buenos".

En cinco años las autoridades en Veracruz "dieron de baja" a 123 miembros de las mafias, mientras que tan sólo en los meses de noviembre y diciembre del 2015 el crimen organizado ejecutó a 103 personas.

El informe de Lantia destaca otro dato que nos debe preocupar: A nivel municipal, Acapulco aparece en el lugar número uno del ranking de violencia con 52 ejecuciones durante el mes de diciembre. Le sigue Tijuana con 22; Leonardo Bravo, en Guerrero, con 19, Iguala (16), Chilpancingo con 14, la misma cantidad que registró Xalapa, sí, la capital de Veracruz.

El Semáforo Delictivo Nacional apunta otro rubro en el que Veracruz tiene saldo negativo. En el número de secuestros cometidos por cada cien mil habitantes, durante el mes de diciembre de 2015 esta entidad ocupó la quinta posición, con una tasa de 1.2, sólo por abajo de Tamaulipas (6.6), Tabasco (3.3), Guerrero (2.3) y Morelos (1.7).

Cuando Javier Duarte habla de que para enfrentar a la delincuencia organizada no caben "las descalificaciones estériles, ni los discursos banales", seguramente se está refiriendo a los discursos de quienes hoy aspiran a sucederlo en el cargo. Todos, sin excepción, han incorporado en sus promesas de campaña devolver la paz a los veracruzanos.

Javier Duarte se queja de "las condiciones en las que le ha tocado gobernar", como si hubiera llegado con los ojos vendados a Palacio de Gobierno.

Hoy lo que se debe preguntar es: "¿Le estoy dejando un mejor estado a mi sucesor?".

* * *

Asegura Javier Duarte que sí se va, pero hasta el 30 de noviembre.

Que alguien le avise.

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Domingo, 14 Febrero 2016 18:35

Punto de Vista * Las explicaciones de Duarte


Filiberto Vargas Rodríguez

Y el Papa Francisco hizo el milagro.

Durante todo el fin de semana la prensa casi se olvidó de Javier Duarte.

¡Lástima que los milagros no sean eternos!

Durante el fin de semana, el "Estado fallido" fue Nuevo León, por el motín en el penal de Topo Chico que dejó un saldo de 49 reos muertos. Ese fue el único tema que le compitió al fervor católico.

Veracruz fue dejado para otro momento. Ya aparecerán más fosas, ya desaparecerán más periodistas.

Pero cuando el vocero Juan Octavio Pavón se preparaba para -¡por fin!- pasar un tranquilo fin de semana, su jefe, el Gobernador de Veracruz, decidió retomar su comunicación con los veracruzanos vía Twitter y bombardeó las redes con expresiones temerarias y reveladoras sobre el crimen organizado.

Pareciera que esperaba a que todos guardaran silencio para salir a dar su versión.

Una hora después de dar a conocer que un conductor en estado de ebriedad provocó un accidente en Xalapa, sin que se registraran lesionados, Javier Duarte lanzó el primer dardo: "Gracias al apoyo de @osoriochong, @renatosalesh y @EF_Galindo fue internado en el CEFERESO de Puente Grande Josele Márquez (a) El Chichi".

Se refería a ese sujeto, identificado como un jefe de plaza de Los Zetas en la región de Orizaba, al que las autoridades dieron por muerto en el 2015 y finalmente capturaron el pasado 2 de febrero.

Minutos más tarde lanzó dos nuevos mensajes sobre el mismo tema: "A Josele Marquéz (a) El Chichi se le relaciona entre muchos crímenes la autoría intelectual del asesinato de la periodista Anabel Flores", y enseguida: "A Josele Márquez (a) El Chichi se le atribuye también el ataque al medio de comunicación 'El Buen Tono' en Córdoba, Ver".

Después de eso difundió por la misma vía un comunicado de la Fiscalía General del Estado en el que niega las versiones sobre el supuesto hallazgo de "cientos de cuerpos" en el rancho El Limón, el mismo donde se encontraron restos de dos de los jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca.

Más adelante se vuelve a referir al tema de la fallecida periodista del Sol de Orizaba: "Anabel Flores bajo el seudónimo de Mariana Contreras publicó lo siguiente luego de la detención del Chichi" y muestra la captura de una publicación de Facebook en la que aparece la fotografía de un sujeto y se advierte: "Este es el tal cahorro (sic) Omar Escalona hijo del director de la policía de cd mendoza este es el sucesor del chichi es el nuevo jefe de los zetas en la región no tengan miedo de denunciarlo alas (sic) autoridades su ubicación".

Javier Duarte se toma una pausa sobre el tema para informar que ya fue reabierta la vialidad en la avenida Lázaro Cárdenas de Xalapa. También aprovecha para enviar sus condolencias al Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, por el fallecimiento de su abuelo.

Y vuelve a lo suyo: "Una vez que detuvimos a Josele Márquez (a) El Chichi, la Fuerza Civil de #Veracruz resguarda las instalaciones del periódico El Buen Tono".

Mete un comercial sobre la primera carrera recreativa a favor de la lucha contra el cáncer infantil, y retoma su tema: "El enemigo en #Veracruz del periodismo y de la libertad de expresión es el crimen organizado. @PGR_mx @FGE_Veracruz @CNDH @CIDH".

E insiste: "Salvo el caso de Regina Martínez, los demás casos donde han sido asesinados periodistas en #Veracruz, han sido por el crimen organizado" y añade: "Durante mi gobierno se han desarticulado, detenido o abatido a los más peligrosos capos que operaban en #Veracruz (de distintos cárteles)".

Al final deja una pista sobre la motivación de todos estos mensajes: "No obstante el desgaste político, mediático, físico y moral, no cederé ni un milímetro en la lucha frontal contra el crimen organizado".

Esta andanada de mensajes genera más dudas que certezas.

¿Por qué hasta ahora?

¿Fue realmente Javier Duarte quien subió esos twitters, o se trata de una argucia más para cubrir su evidente ausencia?

¿Salió ya del cuadro depresivo que -según personajes muy cercanos a él- padece desde hace varios días?

¿Tiene que ver con las versiones -"falsas", según él mismo- de su anticipada salida del gobierno estatal?

Esta será una semana de interesantes revelaciones.

filivargas@gmai


Filiberto Vargas Rodríguez

Dicen que conseguirle "buena prensa" al jefe, con maletas repletas de billetes, lo puede hacer cualquiera. Que lo realmente difícil es construir una buena imagen a partir de la razón, del convencimiento, del permanente contacto con los comunicadores, de la argumentación coherente.

Este jueves fue un día más, normal, cotidiano.

Este jueves, como ha venido sucediendo en los meses recientes, las plumas más leídas del país y las de Veracruz, se refieren a esta entidad y a su Gobernador. Todas, sin excepción, censuran el desempeño de Javier Duarte y de sus colaboradores. Muchos piden su renuncia, otros hasta la cárcel.

En el periódico Excélsior, en su columna "Arsenal", Francisco Garfias, hace un detallado recuento de lo sucedido con los cinco jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca y sentencia: "Pero en Veracruz no pasa nada. No se diga ya con el gobernador Javier Duarte. En sus cargos siguen el fiscal Luis Ángel Bravo y el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez".

En el periódico Milenio, mientras tanto, Carlos Puig se refiere al asesinato de la reportera Anabel Flores. Comenta que tras hacerse pública su desaparición "la fiscalía del estado de Veracruz no tuvo mejor idea que enviar un comunicado en el que aseguraba que se seguirían todas las líneas de investigación, pero incluyó solo una: la presencia de Anabel en 2014 en un evento público donde se detuvo a un delincuente". Y remata: "Eso no sorprende. El estado lo gobierna Javier Duarte, recordemos".

Y en el mismo periódico Milenio el periodista Jorge F. Hernández comenta: "Se sabe también que en el gobierno del estado de Veracruz existe la presencia de por lo menos un obeso porcino de voz tipluda y raras maneras que ha declarado su admiración por el llamado generalísimo Francisco Franco y su régimen dictatorial, más allá de la identificación con su baja estatura, las botas o la voz".

Martín Moreno, en el portal Sin Embargo, se pregunta qué se les puede decir a las madres de los cinco desaparecidos de Tierra Blanca y expresa: "Con la noticia de que Bernardo y José Alfredo están muertos, la esperanza se apaga, la rabia crece, la indignación se convierte en un sentimiento negro nacional que día tras días, hora tras hora, se apodera de un México que ve, impotente, arrodillado, cómo sus jóvenes desaparecen sometidos por policías y ejecutados por la delincuencia. Sí, como en Ayotzinapa. Hoy, en Veracruz".

Y en ese mismo medio, la periodista Rita Varela Mayorga afirma que "desde el primero de diciembre de 2010, cuando el priista Javier Duarte de Ochoa asumió la gubernatura de la entidad, las atrocidades han ido creciendo hasta construir una pesada cadena de impunidad que tiene sujeto con grilletes al Estado de Derecho".

En El Financiero, Salvador Camarena se pregunta: "¿Qué le debía Calderón a Duarte que nunca lo tocó? ¿Qué le debe Peña Nieto que lo consciente? ¿Le debían impunidad? Buenos pagadores han resultado esos presidentes".

Y en La Razón, Francisco Cárdenas Cruz comenta que "con el de Anabel Flores Salazar (...) son 17 los periodistas asesinados durante los cinco años del gobierno priista de Javier Duarte en Veracruz, entidad convertida en tumba de ellos y en cementerio clandestino de centenares de desaparecidos, que han sido denunciados con insistencia e ignorados por las autoridades estatales".

Y a nivel local, en el portal Al Calor Político, Miguel Molina señala que "el enfrentamiento del gobierno con la Universidad Veracruzana y el secuestro y el asesinato de la reportera orizabeña Anabel Flores Salazar ilustran con cruel claridad cómo vive Veracruz".

Ahí mismo Manuel Rossete critica a Javier Duarte por querer influir en la confección de la lista de candidatos a diputados locales "sin tomar en cuenta que su periodo se acabó".

Esas y muchas otras plumas y medios cuestionan el desempeño de Javier Duarte y de su equipo de trabajo.

No es que no tengan razón. Pero en un estado tan grande y rico en matices como Veracruz, muchas cosas se estarán haciendo bien (y no se trata de la desafortunada expresión de "las 99 cosas buenas y una mala"). El Presidente Enrique Peña Nieto acaba de visitar Veracruz para reconocer el brillante desempeño de jóvenes estudiantes del sistema tecnológico; Xalapa fue la sede de la Olimpiada Nacional de Biología, en la que los jóvenes veracruzanos tuvieron una destacada actuación, por poner sólo dos ejemplos recientes.

¿Quién defiende a Javier Duarte? ¿Quién se encarga de hacer llegar a la sociedad su versión? ¿Quién intenta convencer a los periodistas de que algo bueno se está haciendo en esta administración, que no todas son malas noticias?

Alguien más que no está haciendo bien su trabajo.

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Miércoles, 10 Febrero 2016 19:52

Punto de Vista * El dinero y las formas


Filiberto Vargas Rodríguez

Analistas en temas políticos y sociales advierten que los más sensibles problemas de Veracruz tienen un factor común: El dinero. O, más bien, la falta de este.

¿Los problemas con la UV? Se le debe dinero. ¿Los problemas con los pensionados? Por dinero. ¿Los problemas con los empresarios? Por falta de pago. Y así los problemas con los becarios, con los sindicatos, con los músicos, con los medios de comunicación, con los ayuntamientos y con muchos más.

Dicen que si el gobernador no enfrentara tales estrecheces económicas, no se le hubiera caído la operación que ordenó para reventar la alianza de panistas y perredistas. A la hora de las definiciones, faltó parque para elevar la puja.

Lo cierto es que los problemas financieros son parte de un fenómeno que afecta a todo el país.

A principios de la presente semana el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anticipó que México debe prepararse para efectuar "un ajuste preventivo" del gasto público en el 2017, ante la expectativa de que los precios del petróleo continúen bajos.

De cumplirse las previsiones del funcionario federal, el 2017 sería el tercer año consecutivo en el que México ajusta su gasto debido a los bajos precios del crudo, una importante fuente de financiamiento para el Gobierno.

En 2015, el Gobierno Federal redujo el gasto público en 124 mil 300 millones de pesos, lo que equivale a un 0.7% del Producto Interno Bruto, y aunque no se ha hablado de un recorte al presupuesto ya aprobado para este año, analistas no descartan esa posibilidad.

Veracruz sufre un severo desequilibrio financiero, al que han contribuido diversos factores, entre otros el pesado lastre que heredó la administración de Fidel Herrera tanto en materia de deuda pública como en el de pasivo circulante.

Javier Duarte argumenta que durante su administración no se ha contratado un solo préstamo que no haya sido parte de un mecanismo de reestructuración de los pasivos ya existentes.

Es cierto, pero lo que también es real es que al final de su gestión, el 30 de noviembre del presente año, el Gobierno de Veracruz deberá más, mucho más que lo que debía el primero de diciembre del 2010.

Hay quienes venden como un suceso extraordinario que al final del gobierno de Javier Duarte la deuda pública de Veracruz será la más grande de la historia de esta entidad. Suena impresionante, pero lo mismo sucedió con la deuda que heredó Miguel Alemán, y la que dejó Fidel Herrera. En realidad llevamos ya casi tres décadas sin que nuestros gobernantes puedan abatir los pasivos públicos, sino que, por el contrario, los aumentan a un ritmo escalofriante.

Javier Duarte recibió una entidad endeudada y sus primeras decisiones como Gobernador, en diciembre del 2010, fueron para ganar tiempo frente a la interminable fila de acreedores que le reclamaban cuentas pendientes de su antecesor.

Se inventó un programa de "revisión" de las cuentas por pagar, para verificar que todas ellas estuvieran en orden, que lo contratado se hubiera cumplido y que existieran los convenios correspondientes.

Con ese cuento se llevaron todo el 2011. Al final negociaron con algunos de los acreedores y con los otros lo que hicieron fue lo que en el argot de las finanzas públicas se llama "patear el bote", esto es, que fueron posponiendo su solución hasta que el acreedor claudicara.

Y una vez atendidos los temas de la Fidelidad, se siguieron con los actuales, e hicieron lo mismo. Los responsables de las finanzas se hicieron especialistas en inventar pretextos para retrasar los pagos.

En los primeros años de la actual gestión estatal jineteaban los recursos que enviaba la Federación para programas educativos y del sector salud, pero a final de cuentas ese recurso tenía que retornar a la cuenta de origen y casi siempre llegaba tarde e incompleto.

Estamos, pues, ante una administración desordenada que se ve obligada a conseguir recursos extraordinarios, pero que choca con la crisis por la que pasa su principal proveedor, el Gobierno Federal.

Y la mayoría de los afectados entiende esta situación y lo que piden es un trato humano. Lo que piden es que los servidores públicos responsables de cumplir con esos compromisos den la cara, que levanten el teléfono, que reciban al ciudadano común en sus oficinas. Lo que quieren ver es una verdadera voluntad de cumplimiento, no la sonrisa burlona o el desdén.

Si tuvieron cara para pedir sabiendo que no tendrían para pagar, por lo menos que den la cara ahora y admitan su pecado.

Eso aliviaría en gran medida la tensión que se palpa entre los sectores sociales y económicos de Veracruz.

De no cambiar la actitud, la bola de nieve acabará por aplastarlos. Y no precisamente al Gobernador, sino a sus más cercanos colaboradores, a esos que disponen a su gusto del dinero de los veracruzanos.

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Filiberto Vargas Rodríguez

Fue la Fiscalía General del Estado la que sacó a relucir un incidente suscitado entre la periodista Anabel Flores Salazar (encontrada sin vida la mañana del martes en el estado de Puebla) y elementos del Ejército Mexicano, el 30 de agosto de 2014.

En un comunicado en el que se admite el secuestro de la reportera de la sección policiaca del Sol de Orizaba, la Fiscalía advierte que habrá de seguir "todas las líneas de investigación", pero se detiene a detallar una de ellas:

"Se indagan todos los probables vínculos de la reportera, como el del 30 de agosto de 2014 en Acultzingo, cuando se encontraba en compañía de Víctor Osorio Santacruz (a) El Pantera, que fue detenido en ese momento por elementos del Ejército Mexicano por sus probables nexos con un grupo de la delincuencia organizada".

Los familiares de Anabel Flores tienen otra versión.

Cuentan que en aquella fecha Anabel acudió con toda su familia y algunos amigos a comer a un restaurante. Mientras se acomodaban las mesas en las que habrían de sentarse llegaron tres camiones militares.

Varios soldados bajaron de las unidades e irrumpieron de forma violenta al restaurante. Les ordenaron a todos que se tiraran al suelo. Una hermana de Anabel sufrió un ataque de nervios y la reportera les pidió a los soldados que se calmaran, pues la estaban alterando.

Anabel se identificó como periodista y tomó fotos del operativo. Captó incluso cuando los soldados golpeaban a tres hombres. Uno de los uniformados le arrebató la tablet y borró las imágenes. Hubo una discusión entre los militares y la reportera, pero no pasó de ahí.

Después de subir a los tres sujetos golpeados a los camiones los militares se retiraron.

Son dos versiones, opuestas ambas. La autoridad dirá que su dicho es "la verdad histórica". Algo, sin embargo, les falló.

El 30 de noviembre del 2014, tres meses después de aquellos sucesos, la reportera Lourdes López, de Xalapa, envió un trabajo periodístico al diario Excélsior, en el que narra la versión de Norma Albor Cano, esposa de Víctor Osorio Santacruz, a quien la Fiscalía identifica como "El Pantera" y a quien atribuye vínculos con el crimen organizado.

Norma Albor denunció que su esposo y sus dos acompañantes (identificados como Miguel López y Delfino Hernández Falcón) estaban desaparecidos. Su versión sobre los hechos se asemeja mucho a la narrada por la familia de la reportera Anabel Flores.

Cuenta que ese 30 de agosto de 2014 los tres desaparecidos desayunaban en el merendero "Jaimitos Barbacoa", a orillas de la carretera que conduce a la cabecera municipal de Acultzingo. Testigos de los hechos le contaron que los militares llegaron al merendero y obligaron a los comensales a entrar en la cocina, y a los que ya no pudieron meter los obligaron a permanecer tirados en el suelo.

“Era un gritadero, porque había más de 100 personas. Siempre está lleno ese restaurante”, narró uno de los testigos quien dijo que una reportera observó el episodio.

“(La reportera) empieza a sacar fotos con su celular al ver que están golpeando a uno de ellos y se acerca un militar, se lo arrebata junto con el gafete y sacan a las tres personas, entre ellas mi esposo. Los suben y se los llevan”, narra Norma Albor.

Los tres detenidos y desaparecidos, eran comerciantes de accesorios de automóviles. Víctor Osorio Santacruz había trabajado como policía y según su esposa, lo dejó cuando comenzó a ser hostigado por los militares.

Un año y medio después, esa reportera que se enfrentó a los soldados que golpeaban a tres personas y que publicó los hechos, fue secuestrada por un comando "que vestía uniformes tipo militar, portaba armas largas, cascos, pasamontañas y chalecos antibalas", según narró Sandra Luz Morales, tía de la periodista.

¿Así, o más claro?

Urge une explicación más coherente de la Fiscalía del Estado y es necesario que el Ejército Mexicano explique qué sucedió aquel 30 de agosto de 2014 y dónde están los tres sujetos que fueron detenidos por los soldados.

Hay que destapar esta nueva cloaca.

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Lunes, 08 Febrero 2016 20:33

Punto de Vista * ¿Experiencia o madurez?

Filiberto Vargas Rodríguez

Una nueva sacudida a quienes nos dedicamos a este viejo oficio del periodismo. La madrugada de este lunes un comando armado secuestró a la reportera Anabel Flores, en la región de Orizaba.

Trascendió que en cuanto se supo de este lamentable hecho, el precandidato del PRI Héctor Yunes Landa (quien se encontraba en la zona norte de la entidad) se comunicó vía telefónica con una tía y una prima de Anabel Flores, a quienes les externó su solidaridad y les ofreció su apoyo para coadyuvar a que las autoridades la regresen con vida.

Además, a través de su cuenta de Twitter, Héctor Yunes fijó un posicionamiento, en el cual se comprometió a que en los primeros seis meses de su administración, la paz regresará al estado.

Bien.

* * *

Arrancaba la presente administración estatal y en este mismo espacio se hizo la observación sobre la corta edad a la que estaba llegando Javier Duarte a la gubernatura.

Su arribo a tan alta responsabilidad, a los 37 años de edad, se dio en una coyuntura muy especial. México era gobernado por un representante del Partido Acción Nacional, y en los estados, los gobernadores priistas tenían por primera vez la oportunidad de imponer a su sucesor, algo vedado mientras el país tuvo en los Pinos a un priista.

El de Javier Duarte no fue el único caso. Rodrigo Medina en Nuevo León y Roberto Borge en Quintana Roo, son apenas dos muestras de que los priistas de viejo cuño no dejaron pasar la oportunidad para entregar la estafeta a alguno de sus jóvenes asistentes.

Desde aquel entonces la observación era en el sentido de que lo que se asumía como un mérito extraordinario (el poder llegar a la gubernatura a tan corta edad), era en realidad producto de la casualidad, y que por algo durante décadas se había optado por políticos de mayor experiencia y bagaje político.

No se ponía en duda la trayectoria académica del juvenil gobernante de Veracruz, ni su capacidad en el desempeño de las tareas que le encomendó en su momento Fidel Herrera Beltrán. Lo que se cuestionaba era si Javier Duarte había acumulado la suficiente madurez en lo personal, para asumir con éxito la responsabilidad de conducir el destino de más de ocho millones de veracruzanos.

Estoy seguro de que una abrumadora mayoría de los que lean esto coincidirán en que fue un error encomendar dicha tarea a alguien sin el suficiente basamento vivencial, sin la suficiente experiencia profesional, para asumir tal reto.

El tema se trae a colación a partir de un artículo publicado por el Director Editorial del periódico Excélsior, Pascal Beltrán del Río, quien revela que en el seno del PRI de Manlio Fabio Beltrones surgió la inquietud de buscar a aspirantes "con mayor experiencia".

En el artículo de marras se da cuenta de que cuando los priistas designaron candidatos hace seis años, en nueve de los 12 estados con elección de gobernador, el favorecido tenía menos de 50 años y tres tenían menos de 40.

Los treintañeros fueron Miguel Alonso Reyes, en Zacatecas; Javier Duarte de Ochoa, en Veracruz, y Roberto Borge Angulo, en Quintana Roo.

La medida parecía estar a tono con la imagen de "un nuevo PRI" que ya desde entonces perfilaba como su candidato para el 2012 a Enrique Peña Nieto, quien fue postulado a la gubernatura del Estado de México cuando apenas tenía 38 años de edad.

Beltrán del Río advierte que no fue ésta una moda sólo de los priistas. El PAN promovió a figuras menores de 40 años para ocupar importantes puestos políticos, como César Nava, que fue secretario particular del presidente Felipe Calderón a los 32 años de edad y líder nacional del PAN a los 35, o Jordy Herrera, quien se convirtió en secretario de Energía a los 37 años.

El problema, según el analista, es que el relevo generacional se topó con la falta de experiencia y dio lugar a "comportamientos desaforados en el ejercicio del poder".

Es por eso que, al menos en el PRI, los dirigentes comenzaron a meter reversa.

Pascal Beltrán del Río revela que la inclinación del líder nacional, Manlio Fabio Beltrones, ha sido la de buscar candidatos de mayor edad pero, sobre todo, de mayor experiencia.

En 2010, los 12 candidatos destapados tenían un promedio de 46 años de edad. Este año el promedio es de 50 años.

En el caso de Veracruz, Héctor Yunes Landa, a sus 57 años de edad, tiene 21 años más de los que tenía Javier Duarte cuando fue nominado candidato.

Quizá para algunos este recuento suponga una nimiedad. Más años en el ejercicio de la política significan más experiencia, pero también pueden representar más vicios, más compromisos incómodos... más mañas.

Antes de Javier Duarte, Marco Antonio Muñoz Turnbull fue Gobernador de Veracruz (1950-1956) a partir de los 36 años, y Dante Delgado Rannauro ocupó dicho encargo en calidad de sustituto (1988-2002) a los 38 años de edad. A ninguno de estos dos ex-gobernadores se les puede acusar de "inmaduros". A la edad que ocuparon la silla de Palacio de Gobierno en Xalapa, ya habían recorrido un largo trecho en la política y en el servicio público.

Quizá el problema no haya sido la edad, sino la exigua experiencia.

Ya habrá oportunidad de valorarlo.

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Lunes, 08 Febrero 2016 04:34

Punto de Vista * Campaña por los valores


Filiberto Vargas Rodríguez

- Marco, quiero que me acompañes mañana, en el arranque de mi precampaña.

- Claro, Héctor. Ahí estaré. Ahí estaremos todos los que creemos en tu proyecto.

- No, no me entiendes primo. Quiero que me acompañes, que llegues conmigo, que estés a mi lado. Mi familia es el motor que me impulsa y tú formas parte de ella.

En estos momentos, cuando estamos perdiendo los valores fundamentales, los que nos dan identidad como seres humanos, resulta refrescante escuchar a alguien que antepone a la familia y el amor a sus semejantes, en su mensaje de campaña.

No sé si Héctor Yunes sea la mejor opción para gobernar a Veracruz los próximos dos años, pero alguien que en lugar de alentar la revancha, el odio, la venganza, promueve la unidad familiar y el respeto mutuo, es alguien al que hay que escuchar, alguien al que hay que tomar en cuenta.

Héctor Yunes Landa inició este domingo su precampaña, con un encuentro con dirigentes seccionales, en Xalapa, en el Salón Domo, evento al que llegó acompañado, entre otros, de su primo, el diputado federal Marco Antonio Aguilar Yunes.

* * *

Si en el centro del país tenían alguna duda sobre la conveniencia de "invitar" a Javier Duarte a integrarse al gabinete federal, para evitar que se convierta en un factor de escisión para la campaña de Héctor Yunes, el mandatario veracruzano se está encargando de disiparlas, con el absurdo conflicto que sostiene con la Universidad Veracruzana.

Y el problema no es que Javier Duarte desgaste su imagen intentando aplicar una argucia jurídica para evadir su responsabilidad financiera con esa casa de estudios. Lo grave es que se está llevando entre las patas a quien se perfilaba como su eventual sucesor, a su secretario de Gobierno Flavino Ríos Alvarado, quien ya arrastraba su propia cruz tras ordenar el desalojo de los pensionados del IPE, y que ahora es quien firma la carta dirigida a la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, en la que le explica que no le pagará lo que le debe, "porque la Universidad le debe más al Gobierno del Estado", lo que de inmediato fue desmentido, con argumentos jurídicos muy sólidos, por el abogado de la UV.

Lo menos fuerte que se le ha dicho al Gobernador por este nuevo affaire es que carece de sensibilidad, pero los adjetivos suben de tono y abonan a la percepción de que es impostergable su salida.

Mientras tanto, las cosas se le empiezan a acomodar al candidato priista e incluso en los medios nacionales se hizo referencia a la declinación del expanista Gerardo Buganza.

Francisco Garfias, analista del periódico Excélsior, sugirió que en esta decisión pudo estar metida la mano de Javier Duarte:

"Nadie sabe las razones reales de Buganza para bajarse de la contienda en Veracruz. El exsecretario de gobierno de Javier Duarte, otrora miembro del PAN, había rebasado sin problemas el número de firmas requeridas. El alegato que utilizó para explicar su baja es que no hay garantías para una elección independiente. ¿No lo sabía antes? Las sospechosistas que nunca faltan dicen que llegó a un arreglo con su exjefe. ¿Será?".

En el PAN, por otra parte, una vez más tuvo que intervenir el Comité Nacional para despejarle el camino a Miguel Ángel Yunes (¿Recuerdan la imposición de Madero hace seis años?) pues vieron con preocupación que el exdiputado federal Víctor Serralde, quien también se inscribió como precandidato, ponía en riesgo la candidatura.

Una prolongada charla entre el dirigente nacional albiazul, Ricardo Anaya y Víctor Serralde tuvo como consecuencia que este último declinara y le dejara el camino abierto a Yunes Linares. A ver cuántos votos de castigo le cuesta esto al candidato de la alianza PAN-PRD.

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Jueves, 04 Febrero 2016 20:12

Punto de Vista* ¿Se va Javier Duarte?


Filiberto Vargas Rodríguez

La versión llega desde la capital del país: En los próximos días Javier Duarte de Ochoa solicitará licencia a su cargo y se incorporará a la administración federal. Se habla de una Subsecretaría, aunque la opción más viable es la Dirección General de Infonavit.

Esa sería, en opinión de los analistas políticos, la medida más drástica para arropar al candidato del PRI, Héctor Yunes Landa y garantizar su victoria el próximo 5 de junio.

Sin embargo, podría no ser la única acción promovida desde el centro. Fuentes muy bien informadas anticipan que está por darse una nueva declinación en la carrera por la gubernatura. Miguel Ángel Yunes Linares se retiraría de la contienda, como consecuencia (y parte de la negociación) de la salida de Javier Duarte.

Estos trascendidos se fortalecen con la inusual visita del secretario de Educación Pública Aurelio Nuño a tierras veracruzanas, el pasado miércoles, con el ridículo pretexto de entregar "insumos por frentes fríos", casualmente en el día más caluroso de la semana.

Las versiones en el sentido de que en la reunión de gabinete celebrada el mismo miércoles, de forma por demás inusual y rompiendo protocolos, Javier Duarte le notificó a su secretario de Turismo y Cultura, Harry Grappa, que estaba fuera de la contienda en pos la candidatura a diputado local por Veracruz; el autodescarte de otro de los "duartistas puros", Juan Manuel del Castillo, para Córdoba, así como la renuncia del supuesto "Plan B" del Gobernador, el "independiente" Gerardo Buganza, abonan a la percepción de que están interviniendo desde la capital del país para acabar con los chantajes y las restricciones a la campaña de Héctor Yunes.

Las descalificaciones de Harry Grappa y Juan Manuel del Castillo coinciden en algo. En ambos casos las posibilidades de triunfo son muy remotas, pues aspiraban a competir por distritos (Veracruz y Córdoba, respectivamente) en los que el PAN tiene estructuras muy sólidas y un fuerte voto duro. Sin embargo, también es cierto que no hay a la vista candidato priista que garantice la victoria en esas zonas.

Esa es la diferencia con los casos de los duartistas que formalmente no han sido descartados (Vicente Benítez en Catemaco, y Gabriel Deantes en Zongolica) ambos con muy fuertes posibilidades de salir victoriosos y aportando una importante cuota de sufragios al candidato a Gobernador.

La declinación de Gerardo Buganza tiene también su explicación. Las condiciones hoy son muy similares a las que existían cuando solicitó su registro como candidato independiente a la gubernatura.

Si en algo ha cambiado el escenario, es que ahora hay elementos que brindan mayor certeza al proceso electoral en marcha. Es, pues, un pretexto fallido el planteado por Buganza para explicar su declinación.

Lo cierto es que si, como dijo, había reunido -y certificado- 191 mil firmas para su registro (que habrían de traducirse en votos) eso significaría que tendría asegurada al menos una quinta parte de los sufragios que, se calcula, serán necesarios para ganar la elección, pues en esta ocasión no se empatan las elecciones municipales y habrá más de seis aspirantes a la gubernatura, por lo que el ganador difícilmente alcanzará el millón de sufragios.

El propio Héctor Yunes Landa, en charla con columnistas de Xalapa admitió que la candidatura de Gerardo Buganza más que quitarle votos al PAN, se los restaba al PRI, por lo que una de las condiciones para garantizar su triunfo habría sido la declinación del expanista y duartista.

De concretarse la salida de Javier Duarte, se haría cargo de la administración estatal, en calidad de Gobernador sustituto, el actual secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, quien en estos momentos lucha por evitar que se desborden las pasiones entre los pensionados del Estado.

Se avecina una fuerte sacudida en Veracruz, luego de la cual los priistas esperan salir fortalecidos y con mejores argumentos para lograr la victoria.

Ya lo veremos.

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