lunes 25 de septiembre del 2017
Filiberto Vargas

Filiberto Vargas

Domingo, 31 Enero 2016 19:28

Punto de Vista * Un mal arranque

Filiberto Vargas Rodríguez

Fueron evidentes las diferencias.

El sábado 24 de octubre del 2015, Alberto Silva asumió la dirigencia estatal del PRI en Veracruz, en el World Trade Center, evento que congregó a unos diez mil asistentes y que estuvo coronado con la presencia del dirigente nacional de ese partido, Manlio Fabio Beltrones, y del “primer priista de Veracruz”, el Gobernador Javier Duarte de Ochoa.

Este domingo, cuando apenas se habían rebasado los cien días de la gestión de Silva, en un recinto mucho más reducido, Felipe Amadeo Flores Espinosa entró al relevo.

No acudió Manlio Fabio Beltrones, tampoco la secretaria general, Carolina Monroy del Mazo. Fue el secretario de Acción Electoral del comité nacional priista, el senador Arturo Zamora Jiménez, quien se encargó de tomarle protesta, en calidad de “encargado del despacho”, al nuevo dirigente tricolor en Veracruz.

No asistió Javier Duarte y, como consecuencia de ello, los priistas de su gabinete también estuvieron ausentes.

Acudieron, sí, la mayoría de los que manifestaron su interés por buscar la candidatura priista al gobierno de dos años. Estuvo presente el principal aliado de Héctor Yunes en este proceso, el senador José Yunes Zorrilla. Asistió Alberto Silva, para dar formalidad al relevo, y estuvo la nueva senadora de la república, la dirigente del sector popular en Veracruz, Érika Ayala.

¿El resto?

Presentes, todos los agraviados del duartismo, los que se quedaron sin chamba cuando se fue Fidel Herrera. Otros, que se alinean con el alemanismo. Esos ahí estuvieron, para brindarle su respaldo a Amadeo Flores pero, principalmente, para dejarse ver por el virtual candidato a la mini-gubernatura, Héctor Yunes Landa.

Lo que en un principio parecía “raro”, hoy adquiere tintes alarmantes. El PRI en Veracruz no está unido para hacer frente a la contienda electoral que se avecina. No hay inclusión, tampoco acuerdos.

Javier Duarte y su gente están contenidos. Le dejan toda la tarea al candidato, en espera de que éste acuda a ellos para solicitar ayuda, la que –por supuesto- no será gratuita.

La estrategia es perversa, pero a la vez peligrosa. Javier Duarte y su poderosa estructura política, la que le ha hecho ganar múltiples procesos electorales, se mantienen a la expectativa y llevarán a Héctor Yunes hasta el borde de la desesperación. Cuando éste sienta que la campaña no tiene remedio, entonces entrarán a su rescate y le demostrarán a él, y a su gente que hoy, para ganar en Veracruz, necesitan de los votos del duartismo.

Los apoyos, en especie, en metálico y en recursos humanos, le llegarán a Héctor Yunes a cuentagotas. Semana a semana, con previa revisión de los avances de la campaña y de la aplicación de los recursos. Esa es la condición impuesta por Javier Duarte.

El riesgo es evidente. Ese chantaje impedirá que Héctor Yunes se suelte atacando al mandatario estatal y a su gente, lo que reducirá en forma considerable la fuerza de su discurso.

Si Héctor Yunes no ataca al gobierno duartista, eso lo hará Miguel Ángel Yunes Linares, el candidato de la alianza PAN-PRD, quien construye una campaña a partir del odio y el desprecio que importantes sectores sociales sienten por la actual administración estatal, emanada del PRI.

La ausencia de Manlio Fabio Beltrones –dicen- obedece a su descontento por el relevo en la dirigencia del PRI. “Eso no abona a la unidad e inclusión que acordamos”, habría dicho.

Mal inicio el de Amadeo.

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Jueves, 28 Enero 2016 21:49

Punto de Vista * La credibilidad


Filiberto Vargas Rodríguez

En el portal capitalino “24 Horas”, el columnista Gustavo Rentería sugiere que el twitter subido por el Gobernador de Veracruz, Javier Duarte, el lunes 25 de enero (“En Veracruz no hay espacio para la impunidad”) no fue más que otra de las bromas que suele hacer el mandatario veracruzano.

Para sustentar su sospecha, Rentería recurre a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2015, del INEGI, en la que se establece que las cifras negras del delito en el país superan el 80 por ciento. El analista advierte que “la falta de respuesta y el fracaso” del gobierno de Javier Duarte, serán parte fundamental del debate en las campañas “y el fantasma definitorio en el próximo proceso electoral”.

El comentario coincide en fecha y temática, con el artículo publicado por el periódico Reforma, en el que se les da voz a familiares de Francisco Navarrete Serna, señalado por las autoridades (tanto estatales como federales) como capo del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) para la zona de Tierra Blanca y se le vincula con la desaparición de cinco jóvenes que fueron detenidos por elementos de la Policía Estatal.

En el artículo periodístico se denuncia que la corporación llamada “Fuerza Civil de Veracruz” mintió sobre los detalles de la detención de Francisco Navarrete y dos personas más, y le “sembró” armas.

El comunicado oficial del Gobierno de Veracruz y de la Comisión Nacional de Seguridad señala que tres personas fueron detenidas la madrugada del domingo 24 de enero, cuando “un grupo de inteligencia y operaciones especiales de División de Gendarmería de la Policía Federal realizó recorridos de vigilancia en la colonia Lomas de Jazmín, luego de recibir información de que Navarrete Serna solía reunir ahí a su gente para coordinar actividades ilegales”.

El mismo comunicado menciona que los elementos federales ubicaron dos camionetas estacionadas, a bordo de las cuales iban tres civiles armados. “Los sospechosos intentaron huir amagando a los uniformados, pero fueron detenidos sin necesidad de efectuar un solo disparo”, agrega el boletín.

Sin embargo, los familiares aseguran que los detenidos “ni estaban armados, ni fueron aprehendidos por federales, sino que policías estatales los entregaron”.

Mediante fotografías los familiares muestran cómo desde el sábado 23 de enero elementos de la Policía Estatal llegaron hasta el domicilio de Navarrete Serna y pidieron hacer una revisión a sus vehículos.

“Están fabricando culpables ante la ineficacia del Gobierno, tanto federal como estatal, para dar con los cinco jóvenes desaparecidos", habría denunciado una sobrina de Navarrete.

Lo cierto es que la credibilidad de las instituciones responsables de velar por la seguridad de la sociedad está pasando por la peor de sus crisis. Basta con que se sepa que es una versión oficial para descartarla en automático.

El estado de Veracruz no es ajeno a este fenómeno y mientras más se tarden en dar con los cinco jóvenes desaparecidos, más se agudizará la crisis.

En estos temas no caben las coincidencias.

No es casual que justo hace seis años, a principios del 2010, en vísperas del proceso sucesorio, se haya agudizado la violencia vinculada con el crimen organizado, al grado de que Javier Duarte se topó a su llegada, con un estado infiltrado hasta la médula por estas bandas.

Hoy está sucediendo algo similar.

¿Otro punto de coincidencia?

Hace seis años, como ahora, Miguel Ángel Yunes Linares buscaba ser Gobernador, y su principal argumento de campaña era la descalificación del gobierno en funciones.

Haga sus cuentas.

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Jueves, 28 Enero 2016 07:35

Punto de Vista * Dejan solo a Duarte


Filiberto Vargas Rodríguez

Y de pronto se vieron solos, distantes de quien hoy es candidato, porque esa fue la voluntad de su jefe. No sólo los orilló a mantenerse alejados de él, sino que incluso les ordenó operar en su contra.

Hoy están pagando las consecuencias.

En las horas recientes ha surgido un rumor que va tomando fuerza: Los duartistas, los hijos de la “prosperidad”, están tendiendo sus propios puentes con Héctor Yunes, están negociando lo que a sus intereses conviene, sin consultar ni dar aviso a Javier Duarte, quien sigue siendo su jefe.

Se sienten traicionados, abandonados a su suerte, y han decidido lanzarse de la embarcación que se va a pique, para asirse de la nave que pasa a su lado y a la que no han sido invitados.

Los primeros en reclamar espacio en el nuevo proyecto, son los “suspirantes”, aquellos que firmaron el acuerdo de unidad ante Manlio Fabio Beltrones. Están pidiendo posiciones y espacios para su gente.

El más volado fue Jorge Carvallo, quien exigía para declinar a su decisión de registrarse como precandidato, varias diputaciones locales. Entre otras, la de San Andrés Tuxtla, por supuesto, y no precisamente para Vicente Benítez. Pidió, además, el Distrito de Huatusco y una posición preponderante en la lista de candidatos de representación proporcional.

El domingo 24 de enero, la víspera de la fecha de registros, el propio Héctor Yunes visitó a Jorge Carvallo en su domicilio. Lo que platicaron quedó entre ellos. Al final, el diputado federal por Los Tuxtlas anunció por twitter que se sumaba al proyecto de Yunes Landa.

¿Qué consiguió? Pronto lo sabremos.

Pero no ha sido el único. Érick Lagos, Adolfo Mota y Alberto Silva habrían reclamado, por lo menos, las candidaturas en sus distritos de origen.

Falta ver si Héctor Yunes considera ese un buen precio para contar con el apoyo de quienes le disputaron la candidatura. También sería importante saber si estas posiciones serán cargadas a la cuenta de Javier Duarte, al que le estarían dejando muy poco margen de negociación.

Lo cierto es que los miembros del gabinete duartista que habían estado caminando sus distritos, ahora ven muy complicada la posibilidad de conseguir la candidatura.

Con mesura, pero con firmeza, Héctor Yunes ha enviado mensajes para advertir que difícilmente Gabriel Deantes (Zongolica), Harry Grappa (Veracruz) y Érick Porres (Orizaba), podrán competir por el PRI para una diputación local. En esos casos, hay cartas más fuertes, con mejores posibilidades de triunfo.

Siguen en el escritorio de Héctor Yunes las eventuales candidaturas de Juan Manuel del Castillo (Córdoba), Vicente Benítez (Los Tuxtlas), Pedro Montalvo (La Cuenca), Corintia Cruz (Xalapa) y Rodrigo García (Pánuco). No está muy convencido de que sean las mejores opciones, aunque algunos de ellos podrían llegar como producto de algunas negociaciones.

La primera posición en la lista de candidatos por la vía plurinominal sería (si no surge algún cambio de última hora) para Juan Nicolás Callejas Roldán, hijo del actual Presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso local, Juan Nicolás Callejas Arroyo.

Lo cierto es que el silencio de su jefe, la falta de señales, los ha obligado, a todos los duartistas, a rascarse con sus propias uñas.

“Esto ya se acabó”, dicen y voltean para todos lados en busca de un buen padrino que les aclare el panorama.

Muchos habrán de fracasar en el intento.

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Filiberto Vargas Rodríguez

Es tener muy escasa formación sobre política, suponer que Héctor Yunes debe ir a la campaña exclusivamente con quienes “se la jugaron” con él, y expulsar, por advenedizos, arrastrados, zalameros y otras lindezas de ese tipo, a aquellos priistas que, luego de haber externado sus simpatías por otro de los aspirantes a la candidatura tricolor, ahora ofrecen su capital político y su trabajo al candidato.

Todos los que aspiraron a la candidatura que hoy ostenta Héctor Yunes, tienen algo para aportar a su partido, y el candidato necesita de ellos para salir adelante. Nadie debe perder de vista que lo que se vivió en los meses recientes fue una contienda interna, entre militantes del PRI que tenían la misma aspiración.

La decisión ya se tomó y los que no fueron favorecidos deberán sumarse, porque así fue el compromiso ante su dirigente nacional, sin que eso signifique que estén violentando sus principios o traicionando sus convicciones.

No es que todos sean “hectoristas” de la noche a la mañana. Todos son priistas y deberán unirse para hacer ganar al PRI.

Por eso es que las primeras reuniones de Héctor Yunes han sido con militantes de su partido que tienen representación real, palpable, medible. El día de su registro comió con la bancada priista de Veracruz en el Congreso federal, y al día siguiente se reunió con los legisladores locales de su partido.

Todos ellos tienen estructura, seguidores y capital político que habrán de sumarlo a la campaña del que hoy ya identifican como su candidato.

El 22 de abril del 2010, cuando Javier Duarte construía su propia circunstancia, se reunió con la agrupación Alianza Generacional, de Héctor Yunes Landa. Ahí el hoy precandidato del PRI a la gubernatura expresó su confianza en que el PRI “continuará siendo la principal fuerza política de la entidad”.

Por su parte, Javier Duarte convocó a los aliancistas a sumarse “no al proyecto de un partido o de un hombre, sino al proyecto que más nos debe interesar y que se llama Veracruz”.

Hoy Héctor Yunes es el más interesado de que alemanistas, fidelistas, duartistas, o los que viven de la memoria de don Fernando Gutiérrez Barrios, se sumen a su proyecto y lo ayuden a superar el reto electoral que se avecina.

En la transición de Miguel Alemán a Fidel Herrera tuvieron cabida políticos que en su momento externaron sus legítimas aspiraciones a la gubernatura, como Alejandro Montano, Flavino Ríos o el maestro Guillermo Zúñiga.

Fidel Herrera los necesitaba y ellos aportaron lo que les correspondía. Eso es la política.

Hoy el tema que ocupa gran parte del tiempo del candidato Héctor Yunes es la confección de la lista de candidatos a diputados locales. Se trata de sacar a 30 aspirantes con posibilidades reales de triunfo, quince de los cuales deben ser, por ley, mujeres.

Debe, además, trabajar en la lista de candidatos a diputados por la vía plurinominal, también con paridad de género. Debe negociar con los partidos aliados para que ellos también aporten figuras ganadoras para este proceso.

No es un tema sencillo. Los que aspiran a integrar el próximo Congreso local habrán de llevar sus propias mediciones, para demostrar que tienen reales posibilidades de triunfo. Esas cifras habrán de ser comparadas con las que posee el candidato a la gubernatura.

Se tomarán en cuenta los “negativos” y la fama pública de los aspirantes y se elegirá a la mejor opción, que combine nivel de conocimiento y opiniones favorables.

Vienen días muy difíciles, de arduas negociaciones, para que todos se sientan incluidos y aporten lo que les corresponde para que Héctor Yunes salga con la victoria.

No son tiempos para los berrinches o las revanchas.

Son tiempos de sumar.

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Domingo, 24 Enero 2016 22:12

Punto de Vista * ¿Y la cargada?


Filiberto Vargas Rodríguez

Este lunes se estará registrando Héctor Yunes Landa como precandidato a la gubernatura de Veracruz por el PRI.

Será el único que lo haga.

El compromiso de Manlio Fabio Beltrones, dirigente nación al priista, de llevar un candidato “de unidad” en Veracruz, habrá de cumplirse, al menos en las formas.

Los sectores y organizaciones del tricolor se han estado pronunciando por Héctor Yunes, pero no se perciben esas expresiones estentóreas de júbilo, ni se siente aún el estruendo de la maquinaria electoral del PRI y del gobierno estatal.

Todo parece detenido, frenado.

Hay rumores, versiones no confirmadas, que sugieren que Javier Duarte y Héctor Yunes siguen sin ponerse de acuerdo, y el primero mantiene contenida a la estructura del partido hasta que se acepten sus condiciones.

Héctor Yunes, por su parte, se resiste a llegar maniatado a la campaña. Sus principales banderas, sus más fuertes propuestas de campaña están vinculadas al combate a la corrupción y a acabar con la impunidad. No puede prometer eso y a la vez levantarles el brazo a candidatos a diputados locales con fama de rateros, algunos, incluso, señalados por la Auditoría Superior de la Federación.

No puede permitir, tampoco, que sea Javier Duarte quien le arme el Congreso local. Para un período tan breve de gobierno, requiere de legisladores leales a él y a su proyecto.

No cesan, tampoco, los rumores sobre la reapertura de expedientes en poder de la PGR en contra de altos mandos del gobierno. Por otra parte, los recursos que esperaba la administración estatal desde el mes de diciembre, han ido llegando tarde e incompletos, lo que provoca que se sigan dando manifestaciones de protesta y reclamos públicos por la falta de pagos.

No es ese el ambiente más favorable para que Javier Duarte se decida a respaldar, con estructura y dinero, la campaña de Héctor Yunes.

Y en el centro de este conflicto, la palabra empeñada de Manlio Fabio Beltrones con el Presidente Enrique Peña Nieto: “En Veracruz el PRI irá unido y saldrá victorioso”.

Entre si son peras o manzanas, Héctor Yunes no se duerme en sus laureles. Sabe que cuenta, sin restricción alguna, con la estructura de su compañero y amigo Pepe Yunes, por lo que construye con ellos, y con Alianza Generacional, un proyecto de campaña que habrá de privilegiar los medios masivos de comunicación, por encima de los tradicionales mítines multitudinarios.

Para hacer llegar su mensaje, el candidato tricolor anticipó que recurrirá a encuentros en los parques públicos de cada pueblo, con invitación abierta mediante perifoneo, para que no le contabilice el órgano electoral gastos por acarreo.

Insiste en que serán las encuestas las que definan a los candidatos a diputados, pero advirtió que aquellos que tengan “negativos” (esto es, fama de ladrones o corruptos) serán rechazados, lo que ha sido tomado como un mensaje para miembros del actual gabinete estatal que ya se sentían con la candidatura asegurada.

El ambiente se percibe tenso y ojalá lo platicado este fin de semana haya servido para destrabar los acuerdos. El registro mismo, o la confirmación el martes de la candidatura, pueden servir como señal de arranque para que ahora sí se escuchen retumbar los tambores de guerra.

A nadie en el PRI conviene, pero menos a Javier Duarte, que Héctor Yunes tropiece. Ya debe dejar de soñar en que alguno de sus “independientes” pueda de salvarlo. Ya hoy sólo queda de una sopa y, aunque no le guste, habrá de tragarla sin hacer gestos.

Así es esto de la política.

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Viernes, 22 Enero 2016 07:25

Punto de Vista * Abortar las protestas


Filiberto Vargas Rodríguez

El Artículo 5 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo establece que “el Congreso del Estado se reunirá a partir del cinco de noviembre de cada año para celebrar un Primer Período de Sesiones Ordinarias, el cual concluirá el día último del mes de enero del año siguiente”.

Esto es. El período actual de sesiones ordinarias concluye el 31 de enero, dentro de diez días.

El tema no es menor.

Y es que este jueves 21 de enero, el Congreso local resolvió sin cumplir el trámite de envío a comisiones, la iniciativa de reforma constitucional enviada por el Gobernador de Veracruz desde el pasado lunes 18 de enero, para “garantizar el derecho a la vida del ser humano desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”, lo que significa criminalizar el aborto.

La Constitución Política de Veracruz y la propia Ley Orgánica del Poder Legislativo advierten que sólo se podrán dispensar los trámites reglamentarios (que incluyen que las iniciativas sean turnadas a Comisiones para su revisión y dictamen, antes de someterlas a votación) “en el caso de urgencia u obviedad, calificado por el voto de las dos terceras partes de los Diputados presentes, o cuando esté por terminar algún período de sesiones”.

Faltan diez días para que concluya el período de sesiones, por lo que la “urgencia u obviedad” fue decidida por las dos terceras partes de los legisladores. Esto es, que hubo “línea” para sacar como albazo y por mayoriteo la aprobación de dicha iniciativa, con el fin de evitar que los grupos que se han manifestado en contra de la misma realizaran manifestaciones de protesta.

No lo consiguieron del todo. Desde las tribunas del Congreso local se escucharon consignas en contra de la iniciativa de reforma, por la que ha presionado –y muy fuerte- la Iglesia Católica.

El primer round fue superado por Javier Duarte, quien lanzó en prenda su reputación (o lo que queda de ella) para otorgarle esa concesión a la alta jerarquía eclesiástica.

Sin embargo, no todo está perdido. Las iniciativas de reforma a la Constitución deben ser aprobadas en dos períodos constitucionales consecutivos. El siguiente período ordinario de sesiones iniciará el dos de mayo para concluir el día último del mes de julio.

Y no sólo eso. Ya que hayan conseguido las dos aprobaciones consecutivas, el dictamen deberá ser ratificado por al menos 107 Ayuntamientos de la entidad.

Hay, pues, espacios de expresión y de trabajo político para que los grupos que se oponen a esta reforma hagan su labor.

En septiembre del 2015, con motivo de celebración del Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México exigió al Estado mexicano detener “su afán” por criminalizar a las mujeres, y a que dé marcha atrás a las reformas legislativas en 17 estados del país que fueron aprobadas para “proteger la vida desde la concepción o fecundación”.

En ese momento los estados señalados de tener legislaciones que sancionan a quienes se practiquen un legrado, fueron Baja California, Chiapas, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Yucatán y Chihuahua.

A todos ellos pretende sumarse Veracruz, a pesar de la fuerte resistencia social.

De lado quedaron argumentos como la protección de los derechos humanos de las mujeres, que deben gozar de autonomía sobre su propio cuerpo.

O el hecho de que se trate de un problema de salud pública, pues está documentado que el aborto clandestino representa una de las primeras causas de muerte materna.

Mientras se siga despenalizando el aborto, se seguirá fortaleciendo el aborto ilegal, que representa un negocio millonario para los médicos que actúan en la clandestinidad.

De lo que no hay duda es que antes de aprobar una reforma en ese sentido se debe abrir el tema a una amplia discusión entre la sociedad, lo que están queriendo evadir las autoridades de Veracruz.

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Miércoles, 20 Enero 2016 20:22

Punto de Vista * Una de cien

Filiberto Vargas Rodríguez

Tiene razón Javier Duarte.

La desaparición de cinco jóvenes en Tierra Blanca, a manos de elementos de la Policía Estatal es apenas un granito negro en el arroz, un caso entre cien.

Bueno, siete granitos, hasta ahora, según reporta la Fiscalía General del Estado.

Ah, perdón. Habría que considerar también, como otros de los “negativos”, a los responsables de la desaparición y muerte del cantante Gibrán Martiz y dos de sus amigos, en enero del 2014, caso en el que el gobierno estatal aceptó ya su responsabilidad, al grado de verse obligado a indemnizar al padre de la víctima.

En ese caso falta por dar con los mandos policiacos que se empeñaron en negar la responsabilidad de esa corporación y sembraron pistas falsas para obstruir la justicia.

Decía el poeta inglés Alexander Pope: “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”.

En un lío por el estilo está metido el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita.

Apenas en el mes de noviembre del 2015 hablaba de que la totalidad de los elementos operativos de esa área habían sido sometidos a los exámenes de confiabilidad, y no pasaron ni 60 días para quedar exhibido por la ligereza de sus afirmaciones.

Hoy tiene que salir a prometer que serán re-evaluados todos los mandos medios.

Y el propio Bermúdez tiene que salir a explicar dónde está el recurso correspondiente al “bono anual” que demanda personal de la Dirección de Prevención y Reinserción Social.

Y tiene que hablar, con certeza, de la efectividad del operativo “Blindaje Coatzacoalcos”, que no se ha hecho sentir.

Como bien lo plasma Arturo Reyes Isidoro, el clima de violencia e inseguridad en la zona sur rebasa ya cualquier expectativa. El caso más reciente, el homicidio de José Gertrudis Guízar Valladares, hermano del diputado federal y dirigente estatal del Partido Encuentro Social, Gonzalo Guízar.

Y tiene que explicar a qué obedece la aparición de tantos cuerpos sin vida, en diversos puntos de la entidad (los más recientes en los municipios de Emiliano Zapata y Maltrata) con huellas evidentes de tortura y ejecución.

Ese no es el Veracruz que apenas en el mes de diciembre nos pintaba el secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, quien aseguraba que habían disminuido en forma radical los llamados “delitos de alto impacto”.

Tal vez así sea, pero en ese mundo de fantasía que nos pretenden vender.

En charla reciente con quien será el candidato del PRI a la gubernatura este año, Héctor Yunes Landa, éste señaló a la inseguridad como el problema que más preocupa a los veracruzanos.

Ferviente seguidor de las encuestas, Yunes Landa dice tener un termómetro muy claro de los temas que más preocupan a la sociedad que pretende gobernar: Inseguridad, desempleo y falta de obra pública, son los temas que requieren de atención inmediata.

El senador con licencia dijo estar en contacto con gobiernos del país que han tenido éxito en sus programas para el combate al delito, como el del estado de Yucatán y el del municipio de Ciudad Juárez, y que promoverá acciones similares para Veracruz, con estrategias que involucran a la sociedad en su conjunto, y que privilegian la conformación de cuerpos policiacos mejor preparados, mejor pagados y mejor equipados.

Para contener a la delincuencia mientras conforma esa corporación y aplica esas nuevas políticas, adelantó que pedirá la presencia de la Gendarmería federal en los puntos de mayor conflicto.

Alguien está mintiendo, si en la glosa del quinto informe de gobierno se habló de que se crearon los cimientos para la conformación de una policía respetada y confiable, mientras que los estudios de opinión apuntan a la inseguridad como el gran problema de Veracruz.

Decía Abraham Lincoln: “Nadie tiene la memoria suficiente para mentir siempre con éxito”.

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Filiberto Vargas Rodríguez

Primera gran variante en el estilo de hacer política, con la asunción de Héctor Yunes a la candidatura priista al gobierno estatal: Miguel Ángel Yunes Linares (su primo hermano) no será quien marque la agenda política de Veracruz. Sus ataques no tendrán otra respuesta que el silencio.

En comida con periodistas de Xalapa, el virtual candidato priista al mini-gobierno (será el único que habrá de registrarse el 25 de enero, como lo establece la convocatoria) Yunes Landa dijo tener bien claro que fueron las respuestas airadas y el golpeteo mediático emanado del gobierno estatal, los factores que más hicieron crecer ante la opinión pública a Miguel Ángel Yunes Linares en la última década.

Desde los tiempos en los que gobernaba formalmente Fidel Herrera, se criticó en este espacio la “piel tan sensible” que tenía el entonces mandatario estatal para los temas relacionados con Yunes Linares.

Contaba en aquel entonces que colaboradores cercanos a Fidel Herrera hablaban sobre el intenso ritmo de vida que llevaba su jefe, lo que obligaba a los funcionarios de su gabinete a buscarlo en eventos públicos para sacarle acuerdos, pues era imposible localizarlo en su despacho.

En ese entonces decían que para poder acercarse a Fidel Herrera, los miembros de su gabinete preparaban antes “un buen chiste, o un buen chisme”, lo que les permitía captar la atención del mandatario estatal, y a continuación podían plantearle los temas inherentes a su cargo.

En la recta final de su gobierno, ese buen chiste, o ese buen chisme, funcionaba mejor si se refería “al perro”, término con el que se refería Fidel Herrera (y por consecuencia todo su equipo) a Yunes Linares.

“Si tú le traes un chisme del ‘perro’, capaz que te sube a la camioneta”, comentaban sus colaboradores.

En este mismo espacio se narró otro incidente que demostraba la importancia que tenía para Fidel Herrera todo lo que decía Miguel Ángel Yunes.

El 18 de febrero del 2011 se publicó lo siguiente:

“Contaminado de odio hasta la médula, hace poco más de dos años el entonces Gobernador, Fidel Herrera Beltrán, ordenó furibundo: “¡Operen ya la salida de Pepe Yunes… ¡ ¡Le faltan hue… para enfrentarse al Perro!”.

“En aquel entonces José Yunes Zorrilla era el dirigente estatal del PRI y lo que hizo enfurecer al entonces Gobernador fue la publicación -como nota principal en el periódico Notiver de Veracruz- de unas declaraciones de Miguel Ángel Yunes Linares en su contra”.

Así pues, el crecimiento mediático de Miguel Ángel Yunes Linares ha sido, desde hace 10 años, directamente proporcional a la sensibilidad del gobernante en turno. Una de las herencias de Fidel Herrera que más han pesado al actual Gobernador (además de la deuda pública y los millonarios compromisos con los medios de comunicación) ha sido ese personal y agudo encono contra el jefe de la dinastía Yunes Márquez. Él mismo se ha subido a las redes sociales a cruzar espadas con su enemigo, y en otros casos han sido sus colaboradores los encargados de hacerle frente.

¿Cuándo ha lucido más vulnerable Yunes Linares en su guerra contra Fidel Herrera y su heredero?

Cuando sus ataques no han tenido respuesta.

En ese momento entra en pánico y suele cometer errores graves.

En ese tema Héctor Yunes ha sido muy claro. “Pretende que me enganche y no lo va a lograr. En mi no tendrán eco sus ataques. No le daré oportunidad de que se victimice”.

Es otro el estilo, es otra la táctica.

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Filiberto Vargas Rodríguez

La desaparición en Tierra Blanca de cinco jóvenes originarios de Playa Vicente, tras su detención por parte de elementos de la Policía Estatal, no nos ubica en un caso más de abuso policiaco, sino ante la evidente confabulación de las fuerzas del orden con la delincuencia organizada.

No es la primera ocasión que eso ocurre con autoridades locales.

El primero de junio del 2009, por ejemplo, fue secuestrado, en el puerto de Veracruz, el administrador de la Aduana, Francisco Serrano Aramoni.

Las investigaciones permitieron concluir que el funcionario aduanal entraba con su vehículo al puente “Morelos”, en Veracruz, cuando fue impactado de frente por una camioneta de la que descendieron sus captores, armados, vestidos con uniformes de la “AFI” (en ese entonces las siglas de la Agencia Federal de Investigaciones), quienes se lo llevaron.

Más tarde se descubrió que elementos de Tránsito municipal, al mando de José Osiris Cruz Cabrera, habían participado en el secuestro.

Hoy el Fiscal General del Estado, Luis Ángel Bravo Contreras dio a conocer que los policías implicados en la desaparición de los cinco jóvenes originarios de Playa Vicente, entregaron a sus víctimas a una célula criminal.

Bravo Contreras anunció la detención de una persona más involucrada en los hechos, con lo que suman ya siete los presuntos responsables capturados, entre ellos el delegado de Seguridad Pública en Tierra Blanca Marcos Conde Hernández.

Luego de detener a los cuatro jóvenes y a una menor de edad por conducir a exceso de velocidad, los elementos policiacos los entregaron a un grupo criminal.

¿Hasta dónde ha llegado la infiltración de la delincuencia organizada, en las corporaciones policiacas de Veracruz?

¿Dónde están las nuevas generaciones de policía que año con año egresan de la academia de El Lencero?

¿Qué está pasando con los exámenes de confiabilidad?

Un caso más en el que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos peca de omisa.

La empresa “Consulta Mitofsky” dio a conocer el año pasado el seguimiento a los niveles de confianza que la sociedad tiene de las instituciones. La policía está entre las tres con calificación más baja. Sólo la superan los diputados y los partidos políticos.

El ciudadano no sólo no cree en la eficacia de las autoridades policiacas, sino que les teme. Asume que son personas poco confiables y que además tienen permiso para usar armas, lo que las hace aún más peligrosas.

Apenas en el mes de noviembre, durante la glosa del quinto informe anual de labores, el titular de Seguridad Pública en la entidad, Arturo Bermúdez Zurita aseguró que en Veracruz “se tiene una policía confiable”, pues la totalidad del personal operativo ha sido evaluado.

Lo que corresponde, entonces, es revisar los parámetros y métodos de evaluación, toda vez que un grupo de esos elementos evaluados (y aprobados debemos suponer) hoy se encuentran detenidos, señalados de estar confabulados con el crimen organizado.

Ese día Bermúdez Zurita fue claro respecto a los esfuerzos que realiza para proveer a Veracruz de una institución de seguridad que inspire confianza:

“Construir una Policía confiable y leal a la ciudadanía –dijo- no es tarea fácil. Hemos cumplido con el objetivo de construir los cimientos de una Policía cercana, comprometida y dispuesta a sacrificarlo todo por un Veracruz Seguro a cinco años de iniciar el cambio, este es nuestro principal legado, cuya única filosofía es servir a Veracruz y a México”.

Alguien tiene que avisarle que esos cimientos de los que tanto presume, presentan severas fisuras.

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Domingo, 17 Enero 2016 21:07

Punto de Vista * La derrota de Javier


Filiberto Vargas Rodríguez

“Hay que luchar y seguir luchando aunque sólo sea previsible la derrota”, decía Mao Zedong.

Javier Duarte dejó de luchar, dobló la cerviz y entregó la plaza.

Héctor Yunes le demostró que no era necesario “bajarle dos rayitas” a su discurso, que su mejor argumento para conseguir la candidatura del PRI, era señalar los errores, los excesos de la administración duartista.

Y ahí está Javier Duarte, solo y derrotado. Ya dejó de gobernar. Su palabra hoy vale menos que nada.

Reza un dicho que “rendirse es la forma más cobarde de aceptar la derrota”.

Tarde entendió que la burla, el bullying y la descalificación no eran herramientas suficientes para doblegar al enemigo, ese que día con día se fortalecía, alimentado con las inagotables fallas de su gobierno.

En su afán por aferrarse al poder, Javier Duarte tardó una eternidad en impulsar a su delfín. Lo prefería cercano a él, cobijado en su sombra. Heredó una tara de su maestro, Fidel Herrera: Esa resistencia a admitir que alguien a su lado pudiera crecer más que él.

Javier Duarte tuvo en sus manos una oportunidad histórica. Nunca un gobernador de Veracruz recibió del Presidente el voto de confianza para construir su propia sucesión. Pudo reformar la Constitución para establecer un mini-gobierno, lo que –según sus cálculos- desalentaría a los senadores y él podría proponer a uno de los suyos.

Se equivocó. Los senadores no vieron una opción de dos años, sino de ocho. El agravio los unió y los hizo aún más fuertes. Mientras eso sucedía, el delfín del Gobernador seguía agazapado, en espera de la señal para construir su propia circunstancia.

La señal llegó demasiado tarde.

Su resistencia a admitir la postulación de Héctor Yunes tenía un objetivo claro. Obligar a quien seguramente será su sucesor, a sentarse y negociar un blindaje legal, una carta de impunidad.

Lo que no previó Javier Duarte al impulsar un gobierno de dos años, fue que se verá obligado a negociar dos veces (en el 2016 y en el 2018) el borrón de su oscuro historial en la administración pública. Con el patrocinio de la campaña, este año, tal vez consiga inmunidad en el próximo gobierno, pero quien asuma la gubernatura en el 2018 no tendrá compromiso alguno y se encontrará con un suculento platillo mediático: Acciones concretas para combatir la corrupción y la impunidad.

Javier Duarte se equivocó. Creyó que sería más fácil derrotar a sus enemigos políticos, se llenó de soberbia y desdeñó los riesgos. Hoy está pagando las consecuencias.

Prometió que no entregaría el gobierno a la oposición y seguramente así será, pero sus enemigos, los de verdad, no visten de azul, ni de amarillo. Sus verdaderos rivales son tricolores y ya lo derrotaron.

Hoy lo que queda es asear la casa, para que no la encuentre muy desordenada su sucesor. Hoy lo que sigue es buscar un árbol frondoso que le dé buena sombra, por lo menos para la próxima década.

Un consuelo habrá de quedarle. Decía José Saramago: “La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva”.

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