lunes 11 de diciembre del 2017
Filiberto Vargas

Filiberto Vargas

Filiberto Vargas Rodríguez

Primera gran variante en el estilo de hacer política, con la asunción de Héctor Yunes a la candidatura priista al gobierno estatal: Miguel Ángel Yunes Linares (su primo hermano) no será quien marque la agenda política de Veracruz. Sus ataques no tendrán otra respuesta que el silencio.

En comida con periodistas de Xalapa, el virtual candidato priista al mini-gobierno (será el único que habrá de registrarse el 25 de enero, como lo establece la convocatoria) Yunes Landa dijo tener bien claro que fueron las respuestas airadas y el golpeteo mediático emanado del gobierno estatal, los factores que más hicieron crecer ante la opinión pública a Miguel Ángel Yunes Linares en la última década.

Desde los tiempos en los que gobernaba formalmente Fidel Herrera, se criticó en este espacio la “piel tan sensible” que tenía el entonces mandatario estatal para los temas relacionados con Yunes Linares.

Contaba en aquel entonces que colaboradores cercanos a Fidel Herrera hablaban sobre el intenso ritmo de vida que llevaba su jefe, lo que obligaba a los funcionarios de su gabinete a buscarlo en eventos públicos para sacarle acuerdos, pues era imposible localizarlo en su despacho.

En ese entonces decían que para poder acercarse a Fidel Herrera, los miembros de su gabinete preparaban antes “un buen chiste, o un buen chisme”, lo que les permitía captar la atención del mandatario estatal, y a continuación podían plantearle los temas inherentes a su cargo.

En la recta final de su gobierno, ese buen chiste, o ese buen chisme, funcionaba mejor si se refería “al perro”, término con el que se refería Fidel Herrera (y por consecuencia todo su equipo) a Yunes Linares.

“Si tú le traes un chisme del ‘perro’, capaz que te sube a la camioneta”, comentaban sus colaboradores.

En este mismo espacio se narró otro incidente que demostraba la importancia que tenía para Fidel Herrera todo lo que decía Miguel Ángel Yunes.

El 18 de febrero del 2011 se publicó lo siguiente:

“Contaminado de odio hasta la médula, hace poco más de dos años el entonces Gobernador, Fidel Herrera Beltrán, ordenó furibundo: “¡Operen ya la salida de Pepe Yunes… ¡ ¡Le faltan hue… para enfrentarse al Perro!”.

“En aquel entonces José Yunes Zorrilla era el dirigente estatal del PRI y lo que hizo enfurecer al entonces Gobernador fue la publicación -como nota principal en el periódico Notiver de Veracruz- de unas declaraciones de Miguel Ángel Yunes Linares en su contra”.

Así pues, el crecimiento mediático de Miguel Ángel Yunes Linares ha sido, desde hace 10 años, directamente proporcional a la sensibilidad del gobernante en turno. Una de las herencias de Fidel Herrera que más han pesado al actual Gobernador (además de la deuda pública y los millonarios compromisos con los medios de comunicación) ha sido ese personal y agudo encono contra el jefe de la dinastía Yunes Márquez. Él mismo se ha subido a las redes sociales a cruzar espadas con su enemigo, y en otros casos han sido sus colaboradores los encargados de hacerle frente.

¿Cuándo ha lucido más vulnerable Yunes Linares en su guerra contra Fidel Herrera y su heredero?

Cuando sus ataques no han tenido respuesta.

En ese momento entra en pánico y suele cometer errores graves.

En ese tema Héctor Yunes ha sido muy claro. “Pretende que me enganche y no lo va a lograr. En mi no tendrán eco sus ataques. No le daré oportunidad de que se victimice”.

Es otro el estilo, es otra la táctica.

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Filiberto Vargas Rodríguez

La desaparición en Tierra Blanca de cinco jóvenes originarios de Playa Vicente, tras su detención por parte de elementos de la Policía Estatal, no nos ubica en un caso más de abuso policiaco, sino ante la evidente confabulación de las fuerzas del orden con la delincuencia organizada.

No es la primera ocasión que eso ocurre con autoridades locales.

El primero de junio del 2009, por ejemplo, fue secuestrado, en el puerto de Veracruz, el administrador de la Aduana, Francisco Serrano Aramoni.

Las investigaciones permitieron concluir que el funcionario aduanal entraba con su vehículo al puente “Morelos”, en Veracruz, cuando fue impactado de frente por una camioneta de la que descendieron sus captores, armados, vestidos con uniformes de la “AFI” (en ese entonces las siglas de la Agencia Federal de Investigaciones), quienes se lo llevaron.

Más tarde se descubrió que elementos de Tránsito municipal, al mando de José Osiris Cruz Cabrera, habían participado en el secuestro.

Hoy el Fiscal General del Estado, Luis Ángel Bravo Contreras dio a conocer que los policías implicados en la desaparición de los cinco jóvenes originarios de Playa Vicente, entregaron a sus víctimas a una célula criminal.

Bravo Contreras anunció la detención de una persona más involucrada en los hechos, con lo que suman ya siete los presuntos responsables capturados, entre ellos el delegado de Seguridad Pública en Tierra Blanca Marcos Conde Hernández.

Luego de detener a los cuatro jóvenes y a una menor de edad por conducir a exceso de velocidad, los elementos policiacos los entregaron a un grupo criminal.

¿Hasta dónde ha llegado la infiltración de la delincuencia organizada, en las corporaciones policiacas de Veracruz?

¿Dónde están las nuevas generaciones de policía que año con año egresan de la academia de El Lencero?

¿Qué está pasando con los exámenes de confiabilidad?

Un caso más en el que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos peca de omisa.

La empresa “Consulta Mitofsky” dio a conocer el año pasado el seguimiento a los niveles de confianza que la sociedad tiene de las instituciones. La policía está entre las tres con calificación más baja. Sólo la superan los diputados y los partidos políticos.

El ciudadano no sólo no cree en la eficacia de las autoridades policiacas, sino que les teme. Asume que son personas poco confiables y que además tienen permiso para usar armas, lo que las hace aún más peligrosas.

Apenas en el mes de noviembre, durante la glosa del quinto informe anual de labores, el titular de Seguridad Pública en la entidad, Arturo Bermúdez Zurita aseguró que en Veracruz “se tiene una policía confiable”, pues la totalidad del personal operativo ha sido evaluado.

Lo que corresponde, entonces, es revisar los parámetros y métodos de evaluación, toda vez que un grupo de esos elementos evaluados (y aprobados debemos suponer) hoy se encuentran detenidos, señalados de estar confabulados con el crimen organizado.

Ese día Bermúdez Zurita fue claro respecto a los esfuerzos que realiza para proveer a Veracruz de una institución de seguridad que inspire confianza:

“Construir una Policía confiable y leal a la ciudadanía –dijo- no es tarea fácil. Hemos cumplido con el objetivo de construir los cimientos de una Policía cercana, comprometida y dispuesta a sacrificarlo todo por un Veracruz Seguro a cinco años de iniciar el cambio, este es nuestro principal legado, cuya única filosofía es servir a Veracruz y a México”.

Alguien tiene que avisarle que esos cimientos de los que tanto presume, presentan severas fisuras.

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Domingo, 17 Enero 2016 21:07

Punto de Vista * La derrota de Javier


Filiberto Vargas Rodríguez

“Hay que luchar y seguir luchando aunque sólo sea previsible la derrota”, decía Mao Zedong.

Javier Duarte dejó de luchar, dobló la cerviz y entregó la plaza.

Héctor Yunes le demostró que no era necesario “bajarle dos rayitas” a su discurso, que su mejor argumento para conseguir la candidatura del PRI, era señalar los errores, los excesos de la administración duartista.

Y ahí está Javier Duarte, solo y derrotado. Ya dejó de gobernar. Su palabra hoy vale menos que nada.

Reza un dicho que “rendirse es la forma más cobarde de aceptar la derrota”.

Tarde entendió que la burla, el bullying y la descalificación no eran herramientas suficientes para doblegar al enemigo, ese que día con día se fortalecía, alimentado con las inagotables fallas de su gobierno.

En su afán por aferrarse al poder, Javier Duarte tardó una eternidad en impulsar a su delfín. Lo prefería cercano a él, cobijado en su sombra. Heredó una tara de su maestro, Fidel Herrera: Esa resistencia a admitir que alguien a su lado pudiera crecer más que él.

Javier Duarte tuvo en sus manos una oportunidad histórica. Nunca un gobernador de Veracruz recibió del Presidente el voto de confianza para construir su propia sucesión. Pudo reformar la Constitución para establecer un mini-gobierno, lo que –según sus cálculos- desalentaría a los senadores y él podría proponer a uno de los suyos.

Se equivocó. Los senadores no vieron una opción de dos años, sino de ocho. El agravio los unió y los hizo aún más fuertes. Mientras eso sucedía, el delfín del Gobernador seguía agazapado, en espera de la señal para construir su propia circunstancia.

La señal llegó demasiado tarde.

Su resistencia a admitir la postulación de Héctor Yunes tenía un objetivo claro. Obligar a quien seguramente será su sucesor, a sentarse y negociar un blindaje legal, una carta de impunidad.

Lo que no previó Javier Duarte al impulsar un gobierno de dos años, fue que se verá obligado a negociar dos veces (en el 2016 y en el 2018) el borrón de su oscuro historial en la administración pública. Con el patrocinio de la campaña, este año, tal vez consiga inmunidad en el próximo gobierno, pero quien asuma la gubernatura en el 2018 no tendrá compromiso alguno y se encontrará con un suculento platillo mediático: Acciones concretas para combatir la corrupción y la impunidad.

Javier Duarte se equivocó. Creyó que sería más fácil derrotar a sus enemigos políticos, se llenó de soberbia y desdeñó los riesgos. Hoy está pagando las consecuencias.

Prometió que no entregaría el gobierno a la oposición y seguramente así será, pero sus enemigos, los de verdad, no visten de azul, ni de amarillo. Sus verdaderos rivales son tricolores y ya lo derrotaron.

Hoy lo que queda es asear la casa, para que no la encuentre muy desordenada su sucesor. Hoy lo que sigue es buscar un árbol frondoso que le dé buena sombra, por lo menos para la próxima década.

Un consuelo habrá de quedarle. Decía José Saramago: “La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva”.

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Miércoles, 13 Enero 2016 21:23

Punto de Vista * El trasfondo de la alianza


Filiberto Vargas Rodríguez

La cruenta batalla interna en el PRD para definir si iban o no en alianza con el PAN en las elecciones estatales que tendrán lugar este año, provocó que quienes encabezan los grupos dentro del partido del Sol Azteca (“Tribus”, les llaman) se sacaran sus trapos al sol e hicieran más evidente que detrás de todos sus discursos en pro de la democracia, existe un procaz objetivo económico.

El propio dirigente nacional de ese partido, Agustín Basave acusó a quienes se oponían a las alianzas, de estar coludidos con el Gobierno Federal y con los de los estados para favorecer al PRI.

Sin embargo, ahora, cuando el dirigente nacional del PRD finalmente recibió el apoyo que reclamaba, sale a la luz que ellos (los pro-aliancistas) también sacarán un beneficio económico con su postura, sólo que en otra ventanilla.

El analista político de El Universal, Salvador García Soto, señala que en los hechos, “la verdadera intención oculta que subyace detrás de las alianzas entre el PAN y el PRD, es asegurar ganar el poder en un estado, porque de ese modo los dos partidos aseguran también una fuente de financiamiento económico, a través del dinero público, para sus campañas por el poder”.

En el caso específico de Veracruz, García Soto explica:

“En la elección veracruzana, el candidato será Miguel Ángel Yunes, un viejo lobo ex priísta que tomó por asalto al PAN en el estado y expulsó a los antiguos liderazgos locales del blanquiazul que hoy aparecen como “independientes”, como Gerardo Buganza y Juan Bueno Torio. Yunes no sólo sabe enfrentar la maquinaria priísta -él operó al lado de Elba Esther Gordillo o del ex gobernador Patricio Chirinos- sino que además tiene en esta elección una motivación muy personal: vengarse del gobernador Javier Duarte, a quien ha dicho que quiere meter a la cárcel”.

Al final de su colaboración del miércoles 13 de enero, José Luis García Soto anticipa: “En Veracruz, aun contra los deseos de Javier Duarte, el seguro candidato será un Yunes; sólo falta saber si Pepe o Héctor. En todo caso el fin de semana habrá humo blanco en el viejo partido”.

En el periódico “El Financiero”, el analista Salvador Camarena desmenuza la carta que redactó Agustín Basave para anunciar su renuncia a la Presidencia del PRD.

Destaca que el dirigente perredista admitió su error de cálculo respecto a la postura de las “Tribus”, cuando señaló: “Debo confesar que no había medido las enormes animadversiones tribales, mayores a las rivalidades con cualquier otro partido. Creí que la consciencia de la crisis que atravesamos y el instinto de supervivencia podrían contrarrestar la injerencia de diversas instancias gubernamentales al interior del partido y las luchas por el control interno y por la interlocución con el gobierno, que hoy están desgarrando al PRD”.

Camarena plantea que al dar marcha atrás a su renuncia, el dirigente perredista descalificó el documento que hizo público la noche del lunes.

“Si realmente hubiera renunciado –reflexiona Salvador Camarena- esta carta tendría un peso moral y político pocas veces visto. Al no dimitir, Basave la convirtió en un vulgar objeto de negociación, cuyo alto costo correrá a cargo de la ya de por sí golpeada imagen del partido. Y dado que es su segundo amago de renuncia, también su palabra se ha devaluado”.

Otro que se detuvo a analizar el caso de Veracruz fue Ciro Gómez Leyva. Remató su columna así: “Se carcajean los lopezobradoristas de Veracruz por la alianza PRD-PAN. Los veracruzanos de izquierda votarán por Morena, aseguran”.

En Veracruz las dirigencias del PAN y del PRD celebran haber alcanzado un acuerdo para ir juntos en la carrera por la gubernatura de dos años. En virtud de que los perredistas no tienen una sola figura con capacidad para dar la pelea, se sumarán al candidato panista, Miguel Ángel Yunes Linares.

Ante tal panorama, ¿cuál sería el beneficio para Veracruz? ¿Qué obtendrá a cambio de sus votos el PRD? ¿Cómo mejorará la democracia en la entidad?

Ya pronto lo sabremos.

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Martes, 12 Enero 2016 17:53

Punto de Vista * Otra sería la historia


Filiberto Vargas Rodríguez
Al parecer entre los comensales había quienes ya conocían la respuesta. Seguramente Flavino Ríos, el actual secretario de Gobierno, ya lo había comentado en otro momento, en otros foros.
La pregunta fue, pues, como ponerle el balón para que anotara. Una cortesía para el invitado.
- Flavino, dinos por qué se decidió Miguel Alemán por Fidel Herrera.
- Ya lo he dicho en otros momentos. Optó por Fidel porque yo le dije que no podía asumir esa responsabilidad (la candidatura al Gobierno del Estado en el 2004).
No dijo más. Lo que sí sabíamos todos los presentes es que días antes de la Convención de Delegados, en febrero del 2004, el hijo de Flavino Ríos, un joven brillante, con toda la vida por delante, a punto de contraer matrimonio, falleció en un accidente carretero, en la autopista Acayucan-Minatitlán.
Flavino estaba devastado. Sabía que Miguel Alemán lo tenía considerado para que fuera el abanderado tricolor, pero habló con él y le explicó que en esos momentos no tenía ni cabeza ni ánimos para afrontar tal responsabilidad.
¿Se imaginan cuán diferente habría sido la historia de Veracruz si ese trágico suceso no se hubiera presentado?
En la reunión con el Grupo de los Diez, Flavino Ríos se vio obligado a hablar sobre el documento difundido en redes sociales por el Gobernador Javier Duarte, en el que cuatro de los aspirantes a la candidatura a gobernador se comprometen a anteponer la unidad del partido por encima de sus aspiraciones.
“Yo no lo firmé, no estoy comprometido con nada de lo que se plasma en ese documento”, respondió medio en broma, medio en serio.
Admitió, sin embargo, que su compromiso con Javier Duarte concluye el 30 de noviembre, “o antes, si así lo dispone el Gobernador”.
De mantenerse en el cargo que hoy ocupa, a Flavino Ríos le tocará jugar un papel que resulta fundamental para todos los veracruzanos: Mantener la gobernabilidad durante un proceso electoral que se anticipa ríspido y, quizá, hasta violento.
El tema lleva a cuestionarlo, una vez más, sobre la decisión de desalojar a los jubilados y pensionados que bloqueaban la avenida Enríquez, en Xalapa, en el mes de diciembre.
“La decisión la tomé yo, porque forma parte de mis responsabilidades y atribuciones. No son temas que tenga que consultar con el Gobernador”, aclara.
“Cuando el doctor Duarte me informó –porque no me preguntó, sólo me notificó- que pasaría de la SEV a la Secretaría de Gobierno, fue muy claro en su argumentación. Me dijo que ocuparía ese cargo, porque a mí no tenía que decirme lo que había que hacer”.
Está pendiente y bien informado de lo que dicen y lo que hacen los que aspiran a la gubernatura de dos años. Coincide con los analistas ahí reunidos que el tema de la alianza PAN-PRD (que se concretó la madrugada del martes) tendrá un peso importante en la decisión del PRI respecto a su candidato.
No dio nombres, no se inclinó por nadie. Les pidió a los presentes paciencia, pues faltan muy pocos días para que se conozcan a todos los competidores.
Flavino Ríos ha caminado mucho en la política de Veracruz. Notario Público prestigiado en su natal Minatitlán, el secretario de Gobierno afirma que sigue en la función pública y en la política porque es lo que le gusta, y soporta largas jornadas de trabajo y los inconvenientes de su actual responsabilidad, porque le gusta lo que hace.
Él pudo cambiar el rumbo de Veracruz.
Las circunstancias no se dieron.

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Lunes, 11 Enero 2016 20:09

Punto de Vista * La fotografía de hoy


Filiberto Vargas Rodríguez

En honor a la verdad, Héctor Yunes Landa sigue a la cabeza en las encuestas.

La más reciente, la de El Universal (con metodología publicada y en concordancia con el INE) señala que es el más conocido de los aspirantes (58.6%) más de 10 puntos por encima de su primo hermano, el ahora panista Miguel Ángel Yunes Linares.

No es, sin embargo, el factor de conocimiento el que se toma en cuenta para definir una candidatura. Hay dramáticos ejemplos de que ese valor por sí solo no es suficiente. De ello pueden dejar constancia, al menos en Xalapa, Reynaldo Escobar y Elizabeth Morales.

Frente a escenarios virtuales, esto es, planteándoles a los encuestados probables contendientes, el propio Héctor Yunes aparece como el aspirante con mayores posibilidades de victoria frente al más evidente rival, Miguel Ángel Yunes Linares.

La encuesta muestra a Héctor con el 22% de posibilidades de triunfo, frente al 21% de su primo hermano.

Lo curioso del caso es que la misma encuesta muestra que el abanderado del PAN vería reducida su votación si el candidato priista fuera Pepe Yunes (bajaría a 20.4%) o si fuera Alberto Silva (se reduciría al 20%).

Es por eso que en el campo panista aseguran que el rival más cómodo para Yunes Linares es, justamente, su primo Héctor. Al grado de que hay quienes sugieren que pudiera darse un acuerdo entre ambos, para definir la elección antes de llegar a las urnas.

Como es evidente, el personaje que más ha crecido en los meses recientes es el actual dirigente estatal del PRI, Alberto Silva Ramos, quien incluso encabeza la encuesta en niveles de aceptación por parte de los votantes (44.2% de Silva contra 37.6 % de Yunes Linares; 34.1% de Héctor Yunes, y 30.8% de Pepe Yunes). Es lo que los encuestadores llaman “positivos” y que tienen gran importancia el día de la elección.

Muy bien lo dijo Flavino Ríos este lunes al reunirse con el llamado “Grupo de los Diez”. Cada proceso sucesorio es diferente, los tiempos y las circunstancias obligan a cambiar. Recordó que Miguel Alemán fue “destapado” a finales del mes de diciembre, mientras que Fidel Herrera tuvo que esperar hasta mediados de febrero.

En ese entonces las elecciones eran en el mes de julio, y ahora son un mes antes. Sin embargo, ahora el tiempo destinado a las campañas es más corto. Todos esos factores influyen, lo mismo que –como el propio secretario de Gobierno lo confirmó- sucesos ajenos al Revolucionario Institucional, como la eventual alianza PAN-PRD, que puede ser determinante al momento de definir al abanderado del PRI.

Cierto, las encuestas son fotografías instantáneas. Plasman la opinión de los votantes en un momento determinado. Pero no hay que perder de vista que la fotografía instantánea de hoy, está más cercana a la realidad que la tomada hace seis meses.

Las encuestas de opinión no son, ni han sido, un método para elegir candidatos en el PRI. Los documentos básicos no lo incluyen. Para lo que sí sirven las encuestas es para generar opinión entre los delegados del PRI que habrán de elegir a la mejor opción. O, para ser más claros, ayudan al Gran Elector a definir la identidad del “candidato único”.

No falta mucho. Habrá convocatoria y un solo candidato registrado. Los demás se sumarán.

Así son las cosas en el PRI.

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Domingo, 10 Enero 2016 20:27

Punto de Vista * Tema resuelto

Filiberto Vargas Rodríguez

La tendencia luce irreversible.

Esta semana que inicia se confirmará lo que ya muchos conocen: La identidad del candidato priista a la gubernatura de dos años.

Javier Duarte hizo su movimiento y la decisión está tomada. Ahora lo que sigue es trabajar en las dos premisas que la dirigencia nacional del PRI estableció: Unidad e inclusión.

Ya hay candidato, ahora toca poner al punto las herramientas para alcanzar la victoria.

El factor de la unidad es tan importante, que incluso la oposición, sabedora de sus limitaciones, ha empujado hasta la ignominia un proyecto de alianza que le reditúe una suma aritmética de votos que los haga competitivos.

El PAN y el PRD buscan polarizar la contienda, en el afán de cosechar los sufragios de quienes decidan castigar al PRI y a su gobierno. No será sencillo. Los candidatos independientes (todos de extracción panista y perredista) habrán de restarles votos, lo mismo que los partidos que se negaron a participar en alianzas oportunistas.

Pero, como ha sucedido en muchísimas ocasiones, el verdadero rival del PRI está adentro. El recuento de descalabros electorales del partido tricolor muestra un factor común: Han sido derrotados cuando antepusieron proyectos y ambiciones personales o de grupo, por encima de los intereses de su partido.

Los afanes de revancha, la tendencia a la exclusión, al narcisismo, y a la egolatría, son los tumores que suelen atacar al candidato tricolor y que lo terminan por hundir.

El próximo jueves, 14 de enero, habrán de sentarse a la mesa seis personajes, para confirmar lo que ya está decidido, y tomar los acuerdos necesarios para que los no elegidos se sumen (de forma decidida, y sin simulaciones) a la campaña para conseguir la victoria en Veracruz.

Habrá un aval: El dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Un árbitro: El Gobernador Javier Duarte de Ochoa, y cuatro aspirantes: Los senadores José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, así como los diputados federales Alberto Silva Ramos y Érick lagos Hernández.

El primero y el último van de relleno, pero también sacarán tajada del encuentro. Pepe Yunes buscará conseguir las posiciones que le garanticen que nadie habrá de hacerle sombra en su carrera por la gubernatura de Veracruz para el 2018. Érick Lagos hará los amarres necesarios para sobrevivir, para mantenerse en el escenario político nacional y, en una de esas, estar en condiciones de buscar la senaduría dentro de dos años.

Héctor y Alberto son los finalistas, aunque para ese momento ya sabrán quién fue el favorecido. Ambos poseen fuerte capital político y se necesitan mutuamente. Silva no podría aspirar al triunfo confrontado con el senador, pero Héctor tampoco podría hacer mucho si no suma a la bancada veracruzana en el Congreso federal.

Cualquiera de los dos necesitará la estructura electoral del PRI, controlada hoy, de forma absoluta, por Javier Duarte de Ochoa.

Ahí, en esa reunión, habrán de sellarse los compromisos, ante el dirigente nacional de su partido. Ahí se sabrá si ese discurso de unidad, de inclusión, de lealtad con su partido, es real, o si sólo fue pose en busca de la aceptación de la militancia.

Antes, acá en Veracruz, el elegido habrá de sentarse con Javier Duarte. Deben negociar temas como la lista de candidatos al Congreso local, el financiamiento de la campaña a Gobernador, las posiciones que reclaman influyentes grupos políticos de la entidad, y hasta el blindaje para el gobernador y sus colaboradores más cercanos, en caso de que el candidato priista gane la gubernatura.

Todos esos temas, y muchos más, habrán de quedar resueltos antes de que se sienten ante el dirigente nacional del PRI.

Unidad e inclusión.

Muy pronto sabremos si entendieron el verdadero significado de esas palabras.

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Jueves, 07 Enero 2016 20:25

Punto de Vista * La estrategia del PRI


Filiberto Vargas Rodríguez

Es el mes de enero, ya pasaron las festividades y con la tradicional visita presidencial del día 6 se reactivó la carrera en pos de las candidaturas al gobierno de dos años en Veracruz.

Mientras las dos principales fuerzas opositoras (PAN y PRD) se esfuerzan por construir una alianza que les dé la fuerza para competir contra el PRI y sus partidos satélite, en el tricolor se juega a la construcción de la unidad, mediante eventos simbólicos que simulan empatías que en los hechos no existen.

La conmemoración de la Ley Agraria, lo mismo que el desfile obrero de cada primero de mayo, son eventos de los que se apoderó el PRI, a través de los años, con la influyente participación de sus sectores (el campesino y el obrero) y por lo tanto, más que una celebración de las instituciones, se trata de actos políticos en los que el partido en el poder se viste de fiesta.

Era, pues, lógico que se esperaran importantes señales políticas del Presidente Enrique Peña Nieto, quien acudió al puerto jarocho a un acto de su partido, en vísperas de la definición del candidato a la gubernatura de Veracruz.

No hubo señales para ninguno de los candidatos, pero sí se percibió el “nuevo estilo” que Peña Nieto está imprimiendo a sus actos públicos.

Se trata de fortalecer la imagen del Presidente, que tanto sufrió en la primera mitad del 2015, pero que tan notoria recuperación mostró al cierre del año, para utilizarla como estandarte en las campañas de cada entidad.

Lo explica muy bien Federico Arreola en su portal SDP Noticias: El PRI irá a las elecciones del 2016 con cuatro banderas sencillas, y nada más, que son las que explican el repunte en la popularidad de Peña Nieto. 1) El precio de la gasolina a la baja. 2) La tarifa de la luz, que también va a disminuir. 3) El menor costo de la telefonía, y 4) La inflación bajo control.

El mismo analista advierte que, una vez resuelta la estrategia, lo que se debe empatar es al candidato, pues para una propaganda basada en difundir los logros de las reformas, “no sirven grillos identificados con los dinosaurios… sino perfiles modernos”.

En el caso de Veracruz, aclara, sólo hay dos figuras que cubran ese perfil, Pepe Yunes y Alberto Silva.

En tales circunstancias, no hay hasta la fecha una definición clara del candidato priista al mini-gobierno de Veracruz.

Pepe Yunes se hizo a un lado para esperar el 2018, pero él mismo ha admitido que si la instrucción le llega desde Los Pinos, tendría que reincorporarse: “Quiero ver quién es el guapo que le dice ‘No’ al Presidente”, expresó en algún momento.

Héctor Yunes, muy pendiente de lo que se lee en los medios, ha decidido inventarse un debate con su primo hermano, Miguel Ángel Yunes Linares, con el fin de demostrar que sí es capaz de confrontarlo, lo que no ha hecho en los últimos 11 años.

Alberto Silva mientras tanto, maniatado por su cargo como dirigente estatal del PRI, luce como león enjaulado, en espera de que se emita la convocatoria y pueda soltar amarras.

Mientras estos temas se resuelven, los perredistas están terminando de deshojar la margarita para decidir si apoyarán a Miguel Ángel Yunes Linares como su candidato a la gubernatura de Veracruz.

Bien lo dijo el Director Editorial del periódico Excélsior, Pascal Beltrán del Río:

“La antinatura política que practica la oposición no es tanto formar alianzas entre partidos de ideologías distintas, sino hacerlas para postular a expriistas. A la oposición le ha ocurrido algo similar que a los equipos del futbol mexicano: resulta más práctico naturalizar jugadores extranjeros que apostar por los que surgen de la cantera. Por eso, las filas opositoras están llenas de priistas oposicionalizados. El problema es que el PRI ha aprendido a evitar la división en sus propias filas y se ha vuelto muy hábil en propiciarla entre los rivales”.

Veracruz es muestra de ello.

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Miércoles, 06 Enero 2016 20:27

Punto de Vista * La pelea por la alianza


Filiberto Vargas Rodríguez

Desde que se tiene memoria, en México los temas de política se pintan del color que interese o convenga a los protagonistas.

La misma circunstancia narrada por personajes contrarios, quedará plasmada de forma diametralmente opuesta y al final, en el juicio de la historia, habrá de prevalecer la versión del vencedor.

Desde el año pasado tanto el neo-panista Miguel Ángel Yunes Linares, como el dirigente estatal del PRD, Rogelio Franco Castán, han insistido en que la alianza de azules y amarillos “es un hecho” y que con ella habrán de expulsar del paraíso… perdón, de Palacio, a las hordas priistas.

La postura, sin embargo, contrasta con la manifestada esta semana por el dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Agustín Basave, quizá el más convencido en el Sol Azteca de la importancia de que ese organismo político construya alianzas para los procesos electorales del presente año.

Especialmente en el tema de Veracruz, Agustín Basave advierte que no hay acuerdos aún:

“No se ha aprobado la alianza en Veracruz. Estamos en pláticas, en diálogos, yo en lo personal acabo de manifestar que estoy a favor de ello, pero no hemos acordado nada. Los únicos dos estados que ya acordamos PAN y PRD y que además avalaron nuestros órganos colegiados, fueron Zacatecas y Durango”, dijo.

La pertinente aclaración del dirigente nacional del PRD coincidió con abiertos señalamientos en tierras veracruzanas, y en la capital del país, contra personajes que –según los propios interesados- están tratando de sabotear la alianza.

Miguel Ángel Yunes Linares, el mismo que en el 2015 dijo que la alianza ya era un hecho, ahora señala a Javier Duarte de están “gastando el dinero de los veracruzanos” para corromper a perredistas y destruir ese acuerdo.

Rogelio Franco, conocido por su fama de “perredista rojo”, esto es, por ser incondicional del gobierno priista de Veracruz, ahora denuncia que ha habido “ofrecimientos” a influyentes grupos del PRD en el Comité Nacional, para que le nieguen su aval a la alianza.

En especial señaló al líder de la agrupación “Alternativa Democrática Nacional”, Héctor Bautista, de ser quien encabeza las manifestaciones en contra de esta negociación en Veracruz, al interior del PRD.

La columna Bajo Reserva, del periódico El Universal, retoma los señalamientos contra Héctor Bautista:

“Bastante claro tiene la dirigencia del PRD, a cargo de Agustín Basave, el nombre del distinguido militante que se ha dedicado a sabotear las alianzas electorales que el perredismo ha venido construyendo con el dirigente panista, Ricardo Anaya. Nos dicen que es el responsable de haber filtrado un audio de una reunión del Comité Ejecutivo Nacional amarillo, donde don Agustín amaga con renunciar a la presidencia del partido si no se concretan los pactos electorales para Tlaxcala y Puebla. Al interior del perredismo lo identifican como Héctor Bautista, ex secretario general amarillo, nos aseguran. Sin embargo, él lo niega bajo el argumento de que hace ‘política abierta” y está en contra de firmar alianzas ‘con los ojos cerrados’”.

Los señalamientos de Franco y Yunes Linares contra presuntos saboteadores de la alianza, dejan claro que las negociaciones están estancadas, que a pesar de que el dirigente nacional se manifiesta a favor de acuerdos pragmáticos, un fuerte sector del perredismo en el país se opone a compartir candidaturas y campañas con Acción Nacional.

Enrique Aranda, del periódico Excélsior, confirma que los dirigentes del PRD y del PAN buscan retornar a la mesa de negociaciones, aunque advierte que primero buscarán definir la identidad de quienes habrán de representarles en la puja por las gubernaturas de Zacatecas y Durango y, luego, intentarán “dar pasos adelante en su esfuerzo por concretar la eventualidad de lanzar candidatos comunes en Veracruz, Puebla y Oaxaca donde, al igual que en las entidades citadas, el repudio a tales arreglos no es menor”.

Advierte que, particularmente en Veracruz, “la renuncia de cuadros de primer nivel —Juan Bueno Torio— a la militancia blanquiazul, por ejemplo, o en Oaxaca a la intención de imponer un abanderado desde la sede nacional perredista, parecen haber puesto en entredicho las (pragmáticas) alianzas que en algún momento se dieron por hecho y que, por otra parte, poco o nada garantizan en materia de resultados”.

En síntesis, la alianza PAN-PRD en Veracruz sigue sin concretarse. Podrían llegar a acordarla, pero ahora está más claro que existen fuertes resistencias al interior de ambos partidos y resultará muy complicado superarlas.

Para el PRD queda una salida, mucho más congruente con sus principios básicos: La construcción de una alianza con las organizaciones de izquierda.

El PAN sólo tiene de dos sopas: O va con el PRD, o va solo.

Muy pronto lo sabremos con certeza.

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Filiberto Vargas Rodríguez

Consultado vía telefónica el pasado lunes, el dirigente nacional del PRD, Agustín Basave le reveló a un amigo periodista que las negociaciones para una eventual alianza del partido del Sol Azteca con Acción Nacional en Veracruz estaban “cincuenta-cincuenta”, y que seguía sin definirse porque “hay mucho jaloneo entre los grupos”.

Conforme se acerca el momento de las definiciones en Veracruz, el tema de una alianza entre los partidos más emblemáticos de la izquierda y la derecha se ha convertido en factor definitorio del rumbo que habrán de tomar todas las fuerzas políticas que participen en la contienda por la gubernatura del presente año.

Agustín Basave aclara, sin embargo, que para el Comité Nacional perredista hoy hay temas prioritarios, por encima de Veracruz, como las negociaciones para ir en alianza en Tlaxcala, Oaxaca y Puebla.

Es de tal importancia la decisión de perredistas y panistas, que fuertes operadores del PRI en la entidad han anticipado que la candidatura tricolor depende en gran medida de dicha alianza.

Según sus cálculos, en caso de que la alianza se concrete, el abanderado del PRI sería Héctor Yunes. Por el contrario, si la alianza se cae, el candidato sería Alberto Silva.

Según el análisis de los operadores del PRI, este partido no estaría dispuesto a llegar al proceso electoral con una combinación de oposición unida y priismo fragmentado, por lo que las amenazas veladas de Yunes Landa de crear un cisma en su partido en caso de no ser elegido como candidato, tendría el efecto deseado.

En cambio, si la alianza se cae, los momios en Veracruz se cargarán a favor del PRI, por lo que el Gobernador podrá impulsar al candidato de su preferencia, que en este caso sería Alberto Silva Ramos.

Hay, sin embargo, un factor que está adquiriendo especial importancia en este proceso interno: El riesgo de que en la boleta electoral para gobernador aparezcan los primos hermanos, Miguel Ángel y Héctor Yunes.

A pesar de que se digan “distanciados en lo político”, lo cierto es que hay cada vez más evidencias de que el Yunes rojo y el Yunes azul son parte de un mismo proyecto político, por lo que una contienda en la que ambos se enfrentaran terminaría siendo una gran farsa.

La cancelación de la alianza PAN-PRD acabaría con todas esas especulaciones, pues sin un adversario de gran peso, Javier Duarte estaría en posibilidades de impulsar a alguien de su equipo político, con las mismas posibilidades de triunfo que con los senadores del tricolor.

Sin embargo, con el PAN y el PRD aliados habrá de darse un fuerte debate al interior del PRI para decidir si impulsan la parodia de contienda entre los primos hermanos, o si mandan a alguien que esté en condiciones de confrontar en serio al jefe de la dinastía Yunes Márquez.

En el portal SDP Noticias, el analista Federico Arreola enumera diez razones por las que a Miguel Ángel Yunes Linares se le pudiera caer la candidatura este año.

Menciona en primera instancia la creciente posibilidad de que el PRD opte por una alianza con la izquierda; habla de la división interna en el PAN como otro factor en contra; menciona, además, que la gubernatura de dos años resulta “poco atractiva”, pues garantiza más problemas que oportunidades.

También toma en cuenta que la confrontación Yunes Linares-Duarte de Ochoa ha tomado un cariz personal, que le afectaría al abanderado azul; sugiere que en las negociaciones cupulares PRI-PAN, Sergio Anaya no incluyó a Veracruz; advierte que una eventual derrota de Yunes Linares tendría un severo impacto contra sus hijos, el senador Fernando Tunes y el alcalde boqueño Miguel Ángel Yunes Márquez.

Los candidatos independientes, tanto los que antes eran panistas como el que fue perredista, le restarían votos a Yunes Linares. Incluso Morena con su candidato le estaría restando votos al candidato pan-perredista. Aclara que Miguel Ángel Yunes ya no tiene el respaldo de Calderón, ni de su esposa Margarita Zavala, tampoco del gobernador poblano Moreno Valle, y sugiere finalmente que en un análisis frío le convendría esperar a competir en el 2018, frente a un gobierno priista aún más desgastado.

Todas estas consideraciones están siendo tomadas en cuenta. En los próximos días habrá de conocerse las conclusiones de este interesante debate.

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