domingo 28 de mayo del 2017
Hector Yunes Landa

Hector Yunes Landa

La corrupción ha escalado a niveles inimaginables en el país: representa el nueve por ciento del Producto Interno Bruto de México y si no se pone freno, corremos el grave riesgo de que este tipo de prácticas se generalicen.

La semana pasada, senadores de la República nos reunimos con diputados locales de todo el país para analizar la implementación de los sistemas locales anticorrupción, previo a la fecha en que también se conmemoró el "Día Internacional Contra la Corrupción".

Al respecto, se organizaron mesas de trabajo donde se detallaron las acciones y leyes que cada Congreso Local debe desarrollar, a fin de cumplir lo mandatado por nuestra Constitución Política.

No se trata de generar más burocracia, ni nuevas estructuras. El espíritu del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) es enlazar a diversas instituciones, es integrar y facultar a dependencias existentes para prevenir y combatir este cáncer social.

Partimos que los Sistemas Estatales Anticorrupción serán piezas fundamentales para la operación a nivel nacional. El espíritu de la reforma constitucional que dio vida al SNA, se basa en la coordinación de instituciones, en la prevención de actos de corrupción, en el control de las acciones institucionales y desde luego en la sanción.

Las entidades federativas deben estar en condiciones para que el próximo 19 de julio se cuenten con la totalidad de los Sistemas Locales Anticorrupción.

Es urgente que como sociedad iniciemos un esfuerzo integral de combate a estas prácticas que van en decremento de nuestros propios derechos, de los servicios que recibimos, y de nuestro futuro.

Actualmente, por cada 100 pesos que producimos, 9 se van en el pago de corruptelas. La corrupción asciende al presupuesto ejercido este año por 14 entidades del país. De ese tamaño es el problema.

Como presidente de la Comisión Anticorrupción y Participación Ciudadana del Senado de la República seguiré atento a que cada entidad federativa cumpla con lo establecido por la Constitución a fin de que el Sistema Nacional Anticorrupción logre sus objetivos.

Necesitamos combatir de frente a la corrupción y esto lo haremos con instituciones sólidas y las facultades necesarias para ello.

El pasado primero de diciembre inició una nueva etapa en la historia de Veracruz. La sociedad y los políticos coincidimos en que el signo del nuevo Veracruz debe ser el respeto al estado de derecho y este comienza, precisamente, por salvaguardar los derechos de quienes menores ingresos tienen, como son los trabajadores.

Como senador de la República y como veracruzano, alzo la voz contra la política laboral emprendida por el nuevo gobierno en contra de cientos de trabajadores de confianza del Gobierno del Estado.

Sin evaluar capacidades, experiencia y conocimientos se pretende dejar en la calle a trabajadores, que, en su mayoría, tienen muchos años de laborar en la administración pública local.

Estoy completamente de acuerdo a que los aviadores – personas que cobran sin trabajar- no sólo se les debe despedir sino, además, sancionar ejemplarmente, pero en el caso de los verdaderos trabajadores de confianza, se debe respetar su espacio laboral, porque un gobierno que no respeta los derechos de sus empleados, no respetará las libertades de los ciudadanos, ni los hará respetar ante terceros.

No se debe confundir a la camarilla de ladrones que se enquistaron en los mandos superiores de la administración saliente, con los trabajadores que han servido a varias administraciones y que no tienen responsabilidad en los ilícitos que se cometieron. Los servidores públicos de bajo ingreso recién despedidos no sólo son ajenos a las corruptelas que significaron a la administración Duartista sino que están igual o incluso mayormente agraviados por el gobernador prófugo y su pandilla, porque, además de su molestia como ciudadanos, están lastimados en su prestigio como servidores públicos.

Es dudoso que en cuatro días que lleva la nueva administración, haya podido corroborar la ilicitud de miles de contratos y se pretenda dejar en la calle a los trabajadores de confianza y a las miles de familias que de ellos dependen.

La situación delicada de la economía nacional, ante la incertidumbre internacional y el recorte del gasto, demanda que tengamos más solidaridad con las familias que dependen de nosotros.

El gobierno actual entró con una promesa de generar empleo y en lugar de ello lo está destruyendo.

La política de fomento al empleo en Veracruz tiene que comenzar en su propia casa.

Están documentados los casos de personas que trabajaron durante cuatro o cinco administraciones, incluida la del licenciado Patricio Chirinos, en donde el actual gobernador, además de presidente estatal del PRI, fue secretario general de gobierno. Si bien nunca estuve de acuerdo con que la administración Duartista dejará enquistados a miles de servidores públicos en la nómina del gobierno, con el pretexto del servicio civil de carrera, como lo hizo el gobierno federal panista de Calderón, tampoco estoy de acuerdo en que, por el solo hecho de haber trabajado en la administración anterior sean cortados por la misma tijera con la que la misma sociedad está cortando a la camarilla de bandidos que dejaron a Veracruz en bancarrota. Los cientos de hombres y mujeres despedidos, quienes han invertido su vida entera en servir al Estado, no merecen esta bofetada en el arranque de un gobierno que ofreció ser justo. La justicia no sólo consiste en castigar al corrupto, consiste también en estimular o cuando menos respetar a quien, aunque en un humilde nivel, le sirve desde el gobierno a los veracruzanos.

P.D. A los trabajadores de confianza despedidos les proporcionó mi correo electrónico para que, quienes deseen asesoría jurídica laboral gratuita, me contacten: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..


Xalapa, Ver; 4 de Diciembre de 2016. El senador por Veracruz, Héctor Yunes Landa lamentó los despidos masivos que el nuevo gobierno estatal inició, dejando sin ingresos a cientos de familias de trabajadores.

“No podemos permitir que la justa demanda de aplicación de la ley se pervierta con un afán de venganza. En este momento se está dejando sin ingreso a cientos de familias de trabajadores de confianza del gobierno”, expresó el legislador.

En muchos casos se trata, dijo de trabajadores que tienen décadas de prestar sus servicios en el Gobierno del Estado.

“Se les maltrata y se les impide el acceso a sus lugares de trabajo. No se les otorga ninguna consideración , ni se les otorga una separación digna, mucho menos justa”, declaró.

Héctor Yunes señaló que no se debe confundir a los saqueadores de Veracruz, “una camarilla de ladrones que se enquistaron en los mandos superiores de la administración saliente, con los trabajadores que han servido a varias administraciones y que no tienen responsabilidad en los ilícitos que se cometieron”.

El senador expresó que son veracruzanos honrados, dedicados que han ofrecido sus mejores años al servicio público.

Entrevistado por medios de comunicación recordó que el gobierno actual entró con una promesa de generar empleo y en lugar de ello lo está destruyendo.

La política de fomento al empleo en Veracruz tiene que comenzar en su propia casa dijo.

Agregó además que están documentados los casos de personas que trabajaron durante cuatro o cinco administraciones, incluida la del licenciado Patricio Chirinos, en donde el actual gobernador, además de presidente estatal del PRI, fue secretario general de gobierno. "Si bien nunca estuve de acuerdo con que la administración Duartista dejará enquistados a miles de servidores públicos en la nómina del gobierno, con el pretexto del servicio civil de carrera, como lo hizo el gobierno federal panista de Calderón, tampoco estoy de acuerdo en que, por el solo hecho de haber trabajado en la administración anterior sean cortados por la misma tijera con la que la misma sociedad está cortando a la camarilla de bandidos que dejaron a Veracruz en bancarrota. Los cientos de hombres y mujeres despedidos, quienes han invertido su vida entera en servir al Estado, no merecen esta bofetada en el arranque de un gobierno que ofreció ser justo".

Finalizó diciendo que la justicia no sólo consiste en castigar al corrupto, consiste también en estimular o cuando menos respetar a quien, aunque en un humilde nivel, le sirve desde el gobierno a los veracruzanos.

Senador Héctor Yunes Landa
Alianza Generacional celebró el pasado sábado su primer asamblea como asociación política estatal: los aliancistas coincidimos en que no nos conformaremos en condenar al pasado, sino que influiremos en el presente y, moldearemos el futuro.

Somos producto de la coincidencia, de la voluntad de más de 150 mil veracruzanos de trabajar y hacer de la política la vía adecuada para mejorar Veracruz.

Los aliancistas fuimos los primeros en oponernos al abuso del poder en que convirtió Javier Duarte su gobierno. Nadie nos puede acusar de que toreamos a toro pasado. Al contrario: nuestros críticos de ayer, hoy guardan silencio ignominoso.

Quienes nos acusaban de traición por criticar las inmoralidades dentro de nuestro partido, hoy fingen admiración.

Tuvimos la valentía, el coraje y la inteligencia para condenar en su momento.

Esa misma valentía, ese mismo coraje, y esa misma inteligencia la vamos a usar con toda su potencia para garantizar que Veracruz, nunca más, desvíe su camino.

Los resultados de las pasadas elecciones nos dejaron a los aliancistas lecciones por aprender: Quizá la más importante fue que en política el sectarismo mata.

Que la derrota electoral es derivado de la intolerancia, arrogancia, deshonestidad e ineficiencia de quienes ostentaban el poder.

Un grupo de inescrupulosos pensó que podían hacer lo que les viniera en gana sin que hubiera consecuencias. Ya vimos que eso no es posible.

No cejaremos hasta que los alcance la justicia, rindan cuentas a la ley, paguen sus culpas y reintegren el patrimonio que dañaron.

Debemos aprender de esta dura lección. Ser honestos, cercanos, solidarios. Escuchar a los que piensan diferente. Dar cabida a quienes no están con nosotros desde un inicio.

Hoy es momento de acelerar el paso. Miraremos hacia el futuro aprendiendo del pasado.

Estamos listos como asociación política estatal para coadyuvar en el 2017 y lo estamos porque tenemos las ideas, la visión y las mejores propuestas para enfrentar los retos y desafíos que tenemos por delante.


Senador Héctor Yunes Landa
En las últimas semanas, he sido participe de diversos foros en materia de transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción. Junto con especialistas, hemos coincidido que el Sistema Nacional Anticorrupción es el instrumento para hacerle frente a este mal que ha carcomido las entrañas del país.

Si bien, es aún perfectible, lo iremos fortalecimiento, a fin de recuperar el valor de la honestidad en el servicio público.

Un claro ejemplo de esto ha sido plasmado en el más reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el monitoreo de la corrupción en nuestro país, el cual se centra en cómo, a través de empleados públicos que son quienes tienen el primer contacto con el ciudadano, se puede acabar con "las mordidas", "los moches".

Los expertos internacionales refieren el caso de Querétaro, a través de un monitoreo en el proceso de trámites para licencias de construcción pues, aunque pudiera pasar desapercibido, un trámite tan rutinario como éste puede ser el eslabón de un escándalo de corrupción, por lo que los niveles básicos del gobierno se tornan prioritarios para nosotros.

Desafortunadamente, a lo largo y ancho del país, a través de los años, nos hemos topado con fraudes en desarrollos inmobiliarios, con permisos que alguien dio en zonas donde no había permiso para esto, donde se benefició a "x" o "y" personaje: ¡y todo empieza precisamente con un trámite de una licencia!

Datos oficiales arrojan que 90 por ciento de las solicitudes para una licencia, en todo el país, tiene al menos una irregularidad pero sólo 19 por ciento de éstas son rechazadas debido a que el solicitante y servidor público “se pusieron de acuerdo”; peor aún, es que subiendo el monto de la inversión del proyecto, los “apoyos” para agilizar los trámites van escalando la estructura gubernamental de manera corrosiva.

De ahí que, sin ser receta de cocina, el BID proponga como un primer paso para cortar de tajo la corrupción, la rendición de cuentas por parte del gobierno (sin importar si es municipal, estatal o federal) y que, por otra parte, los ciudadanos reclamen este acceso a la información gubernamental. Usted mismo que me lee puede hacerlo a través herramientas que tenemos como el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI) o, a nivel nacional, del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

El segundo paso, nos aconseja el BID, son las auditorías externas y, un tercero, los mecanismos de transparencia como un control de la corrupción: y retomo el caso de Querétaro.

En dicho punto del país, el BID puso en marcha un sistema de monitoreo de cincuenta solicitudes de licencias, en la Oficina de Licencias de Construcción de la Secretaría de Desarrollo Urbano, notificando de esto a los inspectores. A la par, revisaban otras cincuenta que acababan de ser presentadas y que supuestamente no estarían bajo la lupa. Los resultados fueron sorprendentes.

El reporte del BID arroja que en las primeras semanas del estudio, el comportamiento de los funcionarios en relación con las solicitudes que sabían estaban siendo monitoreadas, fue apenas distinto de su comportamiento respecto a las que no sabían que no eran controladas. A los dos meses, ya con reporte en mano de observaciones específicas, los directores notificaron a los inspectores sobre esto, pidiendo ser más cuidados en su trabajo, lo que incrementó las solicitudes rechazadas, dado el tiempo que dedicaron ahora a las revisiones.

La supervisión es, por ende, el cuarto paso para el combate a la corrupción: un indicador de que el Sistema Nacional Anticorrupción cumplirá su cometido.

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Los sorpresivos resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de Norteamérica, las expresiones sociales que se han registrado y la incertidumbre generada por el triunfo de Donald Trump, develan el agotamiento del vetusto sistema electoral estadounidense.

Semanas antes del día "D", las mediciones revelaban una elección reñida; escenario que finalmente se dio.

En Estados Unidos las encuestas no fallaron: efectivamente, Hillary Clinton superó en votos, más de 573 mil, a Donald Trump; pero fue el republicano quien ganó en los estados que cuentan con el mayor número de delegados del colegio electoral y por ello obtuvo el triunfo.

El sistema electoral norteamericano fue concebido en 1787 para proteger los intereses de cada estado y evitar el dominio de las entidades con mayor población, por lo que no se permite el voto directo de los electores.

Los votantes norteamericanos, los que eligen, en realidad, son los delegados del Colegio Electoral: organismo conformado por 538 electores de todos los estados y de Washington, D.C.

De acuerdo con el número de población de cada estado, es el determinado número de delegados que se le asignan en el colegio electoral. Y es el candidato o candidata que obtenga 270 delegados o más quien se convierte en presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

Trump logró el voto de 306 delegados, contra 232 de Hilary. Por eso ganó, no obstante que Clinton obtuvo mayor respaldo ciudadano.

No es la primera vez que el pueblo estadounidense tendrá un presidente que no fue respaldado por la mayoría de los votos de la población. Desde 1824 se ha presentado esta situación en cinco ocasiones.

La más reciente se dio en el año 2000, cuando el demócrata Al Gore obtuvo 543 mil votos más que George W. Bush, quien finalmente fue presidente, el número 43 de esa Nación, gracias a que ganó 271 colegios electorales, contra 266 del candidato demócrata.

Desde hace varios años se han multiplicado las voces que apelan al cambio del modelo electoral, por considerarlo arcaico y no respetar la voluntad real de la sociedad.

Recuerdo que desde que un servidor cursaba estudios de posgrado en 1992, en las Universidades de Georgetown y George Washington University en Washington, D.C., se discutía ampliamente las desventajas del voto indirecto y su incumplimiento a los principios de la democracia.

Tanto Hillary Clinton como Donald Trump han externado su descontento con las características de su sistema electoral.

Frente a la polarización que generaron los comicios y el repudio de una mayoría multiétnica a políticas racistas y sectarias, la clase política del vecino país tiene la gran oportunidad de corresponder al sentir real de una mayoría, cuyo sistema electoral los limita.

Hay quienes sostienen que se corre el grave riesgo de que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica tome decisiones trascendentales, pero que estas no sean realmente respaldas por la mayoría de la población.

Paradójicamente, en la democracia norteamericana se puede dar un gobierno con las características que esbozaba Aristóteles: de los menos. Nunca en la historia moderna esa ecuación ha dado resultados positivos.


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Veracruz es nuestro destino, es nuestra pasión, motivación y orgullo.

Veracruz es también, hoy más que nunca, la bisagra que me une a miles de veracruzanos, en especial con mi compañero de partido y senador de la República, José Francisco Yunes Zorrilla; a quien reconozco como un veracruzano recto, preparado, comprometido, a un amigo y caballero de la política.

Sobre nuestro acuerdo inicial se ha dicho mucho y, sin duda, se seguirá diciendo. Estoy consciente también, que arreciarán las expresiones insidiosas encaminadas a tratar de mermar la voluntad y la confianza a la palabra empeñada.

Al respecto, recapitulo: en diciembre de 2014, frente a la intentona del gobernador Javier Duarte de imponer en el PRI a su candidato, los senadores veracruzanos emanados del PRI nos unimos y convenimos que quien resultara gobernador de nuestro estado este año, apoyaría, dentro de la Ley, al otro para la elección del 2018.

Sin embargo, el resultado adverso de la elección del año que está por concluir, no estuvo contemplado en el acuerdo, por lo que, anteponiendo la unidad partidista y en un acto de madurez política, ambos refrendamos nuestra alianza.

No es secreto que tanto Pepe como un servidor, aspiramos a seguir sirviendo a nuestra tierra. No obstante, ambos sabemos que lo inmediato es pasar el tamiz de las elecciones municipales del 2017.

Por ello, en junio pasado, ratificamos en público nuestro acuerdo político de caminar juntos y fortalecer al PRI, partido en el que militamos, de cara a las elecciones municipales del próximo año, y estar en condiciones de participar sólidamente en el proceso electoral del 2018.

Asimismo, reiteramos poner todo nuestro esfuerzo y dedicación para coadyuvar a mantener unido al priismo en torno a su dirigencia estatal y apoyar, en su momento, a los candidatos que el partido postule, con quienes caminaremos enarbolando las causas de Veracruz.

Nuestro acuerdo va más allá de una cláusula partidista, ambos estamos comprometidos a sumar para la reconstrucción de Veracruz, actuando con responsabilidad y cariño por nuestra tierra y su gente.

Quienes deseen sumarse a este gran acuerdo serán bienvenidos: hoy, más que nunca, Veracruz necesita del trabajo, talento y compromiso de su gente.

Este es, en síntesis, mi acuerdo con Pepe.

Alrededor de la mesa en que tomamos este acuerdo, solo estábamos Pepe y yo. Por lo que solo nosotros y nadie más, puede dar una versión de lo acordado.

Domingo, 23 Octubre 2016 15:05

ARTICULISTA INVITADO Héctor Yunes Landa

RATIFICA EL TEPJF ELECCIÓN A GOBERNADOR EN VERACRUZ

Foto HYL
Senador Héctor Yunes Landa
El pasado miércoles, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificó los resultados de la elección a gobernador de Veracruz.

Con el fallo del Tribunal se pone fin al proceso electoral.

No tengo resentimiento alguno por el mandato ciudadano del cinco de junio. Soy un político profesional y por tanto lo respeto, lo acató, lo asumo.

Sin duda, los sufragios emitidos en la jornada del pasado cinco de junio deben ser interpretados con gran mesura.

En el voto de los veracruzanos hubo un claro mensaje para el PRI, pero sobre todo para sus gobiernos. Hay mucho que mejorar para seguir a tono con la ciudadanía.

No obstante que solo fue el 18.9% del total de los electores veracruzanos quienes emitieron su voto a favor de quien será el próximo gobernador del estado, esto no deslegitima el resultado de la elección.

En nuestra democracia con un voto de diferencia se gana o se pierde.

Con su voto, la sociedad agraviada se manifestó contra una forma de hacer política que se ha agotado.

Con ello se cierra un ciclo y se abre la enorme oportunidad de reconstruir el poder público como instrumento de servicio.

Como veracruzano espero un gobierno útil, ecuánime, tolerante, honesto, justiciero e imparcial, que cumpla con lo que ofreció en campaña.

Estaremos vigilantes del nuevo gobierno, como lo hemos estado con los que han surgido de nuestro propio partido.

Veracruz está cansado de su postración, del abuso, del engaño, por lo mismo, no hay en este último proceso electoral cheques en blanco sino un claro mandato para reconstruir con urgencia el poder público en un instrumento al servicio de los demás.

Veracruz reclama justicia, pero también espera más que sólo lamentos sobre nuestra precaria situación. Los que participamos en este proceso electoral sabíamos de la quiebra financiera y moral que Javier Duarte de Ochoa nos heredaría. Quien asumirá el cargo de gobernador del estado de Veracruz el próximo primero de diciembre no podrá pretextar ignorancia de esto para dejar de cumplir, con la puntualidad a la que se comprometió, uno solo de sus compromisos de campaña. Estaremos, insisto, vigilantes del cumplimiento de estos.

Deliberadamente, a partir del cinco de junio, fecha en que los veracruzanos decidieron quien debería conducir a nuestro querido estado durante los dos siguientes años, no he emitido cuestionamiento alguno sobre quién será el próximo titular del Poder Ejecutivo en nuestro estado.

Como veracruzano, anhelo, de corazón, que a Veracruz le vaya muy bien. Por ello no seré obstáculo alguno para que el nuevo gobierno cumpla con sus compromisos de campaña, pero tampoco, que quede oportunamente claro, seré cómplice, de darse, sus incumplimientos.

PD. Con motivo del reciente proceso electoral en Veracruz, en el que participé como candidato a Gobernador del Estado, tomé la decisión, por respeto al proceso electoral, de dejar de redactar hasta en tanto este culmine con la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Hago de su conocimiento mi interés de retomar "El Articulista", a fin de manifestar mis ideas y, con ello espero, aportar cosas positivas, siempre a través de una crítica constructiva y de una óptica objetiva y responsable.


HECTOR YUNES LANDA

Es indignante que se sigan produciendo desapariciones forzadas con la presunta complicidad y participación de servidores públicos. Las familias veracruzanas deben sentirse protegidas y nunca amenazadas, mucho menos por los cuerpos policiacos.

Es urgente emplear toda la fuerza del Estado para determinar claramente lo sucedido hasta lograr que se haga justicia; pero lo más importante es recuperar a los jóvenes desaparecidos para que vuelvan inmediatamente con sus familiares.

Es imprescindible aplicar el máximo esfuerzo y la atención de estos asuntos que lastiman a la sociedad y castigar con todo el peso de la ley y de manera ejemplar a todos los involucrados en la desaparición de los jóvenes veracruzanos, que continúan siendo víctimas de la descomposición social e institucional.

Si bien es de destacarse las acciones coordinadas con la Marina Armada de México, el Ejército, la Procuraduría General de Justicia, la Policía Federal y el CISEN, con la finalidad de resolver lo antes posible este caso y dar con el paradero de estos jóvenes; sus familias exigen información puntual e inmediata de los avances de dichas investigaciones.

La sociedad veracruzana merece vivir en paz, sin miedo, sin dolor y sin que los delitos queden impunes, de ahí la necesidad de realizar una transformación profunda de los cuerpos y sistemas de seguridad pública. Sin duda urge mejorar los mecanismos de prevención para que no existan más desapariciones forzadas y aumente el respeto de ciudadanos y servidores públicos por el Estado de Derecho. Este es el Veracruz que merecemos todos los veracruzanos y que debemos empeñarnos hasta lograrlo.

No debemos bajar la guardia. Por el contrario, necesitamos unir esfuerzos Ciudadanía y Gobierno hasta extirpar este cáncer de nuestra sociedad. Es indispensable trabajar unidos para aumentar la seguridad y reducir la impunidad. Toda mala acción debe tener consecuencias jurídicas y sociales, todo delito debe tener su castigo sin contemplaciones.

Estoy seguro que juntos, Sociedad y Gobierno, vamos a lograr erradicar de Veracruz la violencia y la impunidad. Todo aquel ciudadano que viole la Ley deberá ser castigado; más aún si se trata de un servidor público, que debe estar para servir a la sociedad, cuidar el patrimonio y la seguridad de todos los veracruzanos. En esto no habrá ninguna consideración: No importarán colores ni siglas partidistas. Hay que aplicar todo el peso de la Ley y absolutamente toda la fuerza del Estado.

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Hector Yunes Landa

El Estado mexicano mostró su efectividad al recapturar el pasado viernes 8 de enero, a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera mejor conocido como “El Chapo” Guzmán, quien representaba una seria amenaza para la seguridad de las familias mexicanas.


Hoy se comprueba la fuerza y compromiso de las instituciones nacionales y a la coordinación existente entre ellas, demostrándose que el poder del Estado mexicano está por encima de cualquier grupo del crimen organizado o de cualquier facción que ponga en riesgo la tranquilidad y seguridad de los mexicanos.


Comparto plenamente la conclusión del Presidente Enrique Peña Nieto, al decir que “lo logrado demuestra que cuando los mexicanos trabajamos en unidad no hay adversidad imposible de superar, que toda meta es alcanzable si confiamos en la solidez y fortaleza de nuestras instituciones”.


La recaptura del temido líder del Cártel de Sinaloa, es un acierto del Gobierno Federal y no una coincidencia, pues de 122 de los delincuentes más buscados, 98 han sido capturados gracias a las acciones efectivas de la Marina Armada de México y el Ejército Nacional en coordinación con otras instituciones con la única finalidad de servir y proteger a la población civil.


Quiero sumarme también al reconocimiento público de todos aquellos que fueron parte fundamental para la nueva captura del “Chapo” Guzmán, porque su tarea no es fácil y asumen riesgos que ponen en peligro su vida. Merecen saber que cuentan con nuestro apoyo, reconocimiento y que agradecemos su valor y determinación de proteger a nuestras familias.


El Gobierno Federal sigue cumpliendo en materia de seguridad y procuración de justicia, los esfuerzos siempre tienen su recompensa y esa captura es benéfica para el Estado de Derecho que debe imperar en toda democracia moderna.


Las acciones sin duda continuarán en la lucha contra la delincuencia organizada, una lucha basada en la inteligencia y el trabajo conjunto. Sea cual sea la conclusión de cada persona o grupo, los resultados están allí a la vista de todos, sin que pueda demeritarse, pues ello sería no reconocer a quienes arriesgan su vida en cumplimiento de su deber.