sábado 22 de julio del 2017
José Miguel Cobián

José Miguel Cobián

Por José Miguel Cobián

Leo todo el escándalo que se ha generado por las contingencias ambientales en la ciudad de México. Leo también las soluciones propuestas por parte de las autoridades de todos los estados que están involucrados, es decir, un grupo de autoridades y expertos que representan al gobierno de la Cd. De México, al de Puebla, al de Tlaxcala, al estado de México, al gobierno federal y no se cuantos más. Mientras más leo, mientras más veo, más me enoja lo que proponen, pues después de la vergüenza que han pasado por el enorme descuido de la calidad del aire de la zona más poblada del país se nota que a nadie le importa resolver el problema de fondo sino sólo generar medidas paliativas.

Me dirás que esto que nos importa en provincia. Te contestaré que nos importa porque demuestra muy claramente la estupidez de las autoridades. Soluciones de sentido común, son las únicas que no se proponen y no se aplican.

La solución ofrecida fue eliminar la pre-contingencia ambiental, y también se elimina el beneficio de las calcomanías cero y doble cero de circular todos los días de la semana…. Y ya. Nada más de fondo, salvo las consecuencias de entrar directamente a la fase uno al llegar a 150 puntos de contaminación. Pues ahora a partir de ese punto algunas industrias dejarán de trabajar, e incluso hasta algunas gasolineras.

No deja de inquietar que se estima que más de veintidós mil mexicanos mueren cada año por problemas en la calidad del aire. Esos miles de mexicanos no merecen programas más agresivo y de corto y largo plazo como establecer lineamientos para que una buena parte del presupuesto de la cdmex se asigne para mejorar y ampliar los servicios de transporte público para llevarlos al nivel de las urbes del primer mundo. Darle al capitalino la posibilidad de moverse con rapidez y eficiencia superiores a los que tendría usando un automóvil, y sobre todo con seguridad. Eso, que sería la solución a largo plazo no entra en la visión de las autoridades.

Ya hay en México autos eléctricos tanto de Chevrolet como de Nissan y autos híbridos de diversas marcas. Eso significa que se podría estimular el uso de autos eléctricos en la zona de riesgo, dando algunos pasos que no son tan difíciles, como el hecho de ofrecer zonas de recarga en toda la ciudad y municipios conurbados, y por otra parte, el gobierno federal aportar su granito de arena con subsidios a los precios de este tipo de automóviles que a la fecha resultan todavía muy caros (alrededor de seiscientos mil pesos), establecer estímulos fiscales con deducción inmediata para personas físicas y morales, sin límite de costo, y tasas de interés cercanas a cero con plazos de cinco años cuando menos. Al mismo tiempo, hacer más caro el uso y posesión de automóviles a gasolina, con un programa de incentivos inversos, que implique mayores impuestos año con año. Esto resolvería a mediano plazo el problema, pues conforme los autos eléctricos se vuelvan viejos, tendrían un mercado de reventa en los estratos inferiores de ingresos.

Promover el uso de renta de automóviles eléctricos por hora, y el uso compartido de los mismos es otra opción que se puede aplicar. Quizá no resuelvan todo el problema, pero al conocer que los autos son la causa principal de la contaminación, lo reducirían significativamente, con un programa de sustitución de autobuses urbanos de gasolina, por los que usan electricidad, es decir, regresar al esquema de trolebuses que no son contaminantes.

Enfrentar el problema con soluciones ya probadas en otras latitudes es lo más económico y adecuado. Esos miles de mexicanos que mueren y esos cientos de miles que ven reducido su nivel de vida y su salud por la contaminación bien lo merecen.

Lo mismo aplica para la cuestión del agua. Se estima que disminuirá el caudal disponible en todo el país, y no se hace nada por remediarlo. El reforestar y vigilar que no se deforeste es parte de la solución, tanto como aplicar las leyes ambientales e impedir que se sigan contaminando los ríos y arroyos de todo el país. Apoyar a los municipios a instalar plantas de tratamiento de aguas residuales y vigilar que no sólo las tengan en funcionamiento 24/7, sino que siempre trabajen en óptimas condiciones. Impedir que las industrias contaminantes tiren sus desechos a las aguas de México, sin su previo filtrado y tratamiento. En fin, soluciones tan sencillas que da pena comentarlas, como por ejemplo renovar toda la red de drenaje de las ciudades que tienen problemas mayores al 10% de pérdida de agua potable. Y no exagero, hay ciudades en el país que pierden más del 50% de su agua potable disponible debido a fugas en la propia red de distribución. Una pérdida del 35% se considera muy buena, y una del 40% buena a secas. Y lo peor, el agua sucia que se tira en una ciudad a un río, es el agua potable que bebe y utiliza la siguiente ciudad en el cauce del mismo río, hasta que se vuelve un problema de salud o se resuelve buscando traer agua de lugares cada vez más lejanos.

La realidad es que nadie resuelve nada, nadie hace nada, nadie aplica la ley y nadie cumple la ley. Así es México y así somos los mexicanos. Hasta que nos urja tapar el pozo y no se pueda hacer de manera adecuada, porque quizá sea demasiado tarde. O por falta de ideas y ganas de aplicarlas, como es el caso de la ciudad de México.

¿Algún candidato a gobernador traerá en su plataforma el cuidado del medio ambiente de Veracruz? ¿Alguno de los futuros candidatos a diputado local? ¿Te interesa a ti amable lector la protección del medio ambiente? ¿Haces algo al respecto?

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Miércoles, 23 Marzo 2016 20:33

El Baldón: Reflexiones de Semana Santa

Por: José Miguel Cobián Sólo ideas sueltas que se le ocurren a uno cuando no tienes en que ocupar tu tiempo libre: Creo que debemos discernir de alguna forma la diferencia entre el mundo ideal que nos platican los libros, y la realidad de la humanidad. A pesar de todos los problemas y sufrimientos, estamos mejor que en siglos anteriores, y el sistema político es menos malo. Eso no significa que sea justo. Nada creado por humanos podrá ser justo, pues los humanos no somos justos por naturaleza. La ambición humana y el ansia de poder son los motores que mueven al mundo. Me preguntas cómo es posible que haya gente tan abusiva e injusta. La respuesta es muy clara. Es cultural, como cultural es la corrupción en México. Así los educaron y por ello, si no reflexionan, si no analizan, no tienen la capacidad de percibir lo injusto o abusivo de sus actos. Y te pongo un ejemplo, regresemos unos siglos en el tiempo, te ruego platicar con ese propietario de enormes plantaciones de algodón en el sur de Estados Unidos, ese caballero sureño esclavista. Ahora dile que los negros son seres humanos como él, que tienen derechos inherentes por el sólo hecho de serlo, y que por favor los trate como tales, que no abuse de ellos, que siga los consejos de su querida biblia, que los ame, y los trate como le gustaría ser tratado... Nuestro hacendado no tiene la capacidad (ni el interés) de analizar lo que le dices. Ha sido educado con el concepto de que él tiene derecho de comprar y vender seres humanos, que por cierto, para él no son tan iguales a sí mismo. Los tipos que se explotaron a sí mismos en Bélgica, los que pusieron las bombas, los que atacaron París o Madrid, los que atacaron las torres gemelas, lo hicieron felices, les habían lavado el cerebro, (o cuando menos los habían convencido) de que lo que hacían era lo correcto e incluso, agrada a su Dios. Yo creo que la razón y la búsqueda de la justicia y del amor al prójimo no van de la mano con la raza humana. Cualquier ser humano puede ser convencido de hacer cualquier cosa, de cometer cualquier atrocidad, y no sólo eso, realizarla con gusto y sin el menor escrúpulo o remordimiento de conciencia. Lamentablemente la historia de la humanidad lo demuestra una y otra vez. La civilización es un barniz muy endeble que recubre la verdadera naturaleza humana, la naturaleza del más grande depredador que ha visto el planeta tierra. Ese barniz de civilización se rompe a cada momento de nuestra historia. Un breve repaso de muestra: Daesh (o ISIS), la guerra de los Balcanes con la limpieza étnica en la ex Yugoslavia, dónde vecinos que ayer convivían pacíficamente, hoy se matan y torturan entre ellos. Las guerras del medio oriente. Los terroristas en todos lados. La barbarie de los cárteles en México. La limpieza étnica de Hutus y Tutsis en África. Las matanzas en Sudán. Los terroristas Chechenos. Hiroshima y Nagasaki. Guantánamo. Afganistán. Etc. A eso añade los abusos de los gobiernos de Rusia, India, China, Corea del Norte, Estados Unidos, Venezuela, Cuba, Arabia Saudita y sus bombardeos en Yemen. El círculo del odio y la venganza. Los odios ancestrales. Los cristianos ortodoxos, contra los católicos. Los católicos contra los protestantes. Los cristianos contra los musulmanes. Y en todos los casos viceversa. Los grandes imperios y sus secuelas cuando son destruidos o vencidos y desmembrados. Las guerras mundiales y los rencores de los perdedores y los abusos de los ganadores. Genocidios por todos lados, algunos muy claros cuando se dirigen a comunidades específicas, y en otros casos totalmente solapados, como el genocidio de más de doscientos cincuenta mil mexicanos muertos a partir del inicio de la guerra de Calderón. Y antes de que alguien discuta si era necesaria o no, le ruego remitirse a las estadísticas de crímenes en México hasta el fin del gobierno de Fox, y su brutal incremento ante una política errónea, pues el crimen se debe de combatir… con inteligencia y habilidad, no a lo tonto, como hizo Calderón y ahora continúa Peña. Curiosamente somos la generación que tiene el nivel de vida más elevado en la historia de la humanidad. Como nunca, hoy existe la mayor proporción de seres humanos con un nivel de vida aceptable. Independientemente de que todavía hay miles de millones de seres humanos que sobreviven con lo básico y viven en condiciones similares a la edad media y algunos a la edad de piedra. Y sin embargo, también tenemos el privilegio de ser la primera generación consiente de que sus actos están llevando a un agotamiento de recursos naturales, a un desequilibrio en la temperatura mundial, a una destrucción de la vida en los océanos y por consiguiente, somos la primera generación consciente de que puede llevar a la extinción a su propia especie, sin que a la fecha se haga algo para evitar esa extinción de la humanidad en un lapso no mayor de quinientos años. En este siglo existe el mayor número de personas con religión en la historia de la humanidad, y también parece ser que la religión se ocupa para intereses personales, en lugar de la búsqueda del bien de todos, el cuidado de la creación, y su entrega en mejores condiciones a las siguientes generaciones. Curiosamente las religiones en lugar de unir a los seres humanos, debido a la torcida interpretación de las mismas, nos han llevado a generar más brechas de separación, más odio y más dolor a la propia humanidad. Ninguno de los tres mil dioses que se adoran en la tierra promueve el daño al prójimo, el daño al medio ambiente, el descuido del patrimonio mundial que es nuestro planeta. Ninguna promueve el enriquecimiento a costa del sufrimiento de los demás. Ninguna estimula la búsqueda del poder por el poder. Y sin embargo, estas tres mil religiones no logran convertir al ser humano en un mejor ser… Dentro de quinientos años (si la humanidad sobrevive), los arqueólogos estudiarán las grandes migraciones de semana santa, y seguramente creerán que en las playas y en los mares había lugares de culto a dioses solares o marinos, pues verán los desplazamientos de enormes masas de seres humanos a dichas áreas, y así harán sus conclusiones. =) www.josecobian.blogspot.mx Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. @jmcmex

Por: José Miguel Cobián

El péndulo es el ejemplo clásico de cómo se mueve la opinión pública de un país, de cómo se mueven las tendencias de cualquier tipo, incluso las de la moda, y también de cómo se llega a extremos para volver al centro, aburrirse del centro y llegar al extremo opuesto. La historia de la humanidad ha sido un constante movimiento de péndulo de un extremo a otro.

Ejemplos clásicos del siglo XXI son los países del cono sur, quienes a mediados del siglo XX vivían bajo dictaduras militares, para llegar al otro extremo con regímenes de izquierda que también han demostrado su fracaso, al grado de que hoy por hoy, esas sociedades regresan paulatinamente al centro, incluyendo la perla de la corona, el régimen cubano, bajo la dictadura castrista.

En la política en México vemos también el movimiento pendular, con graves riesgos de romper la cohesión social. Por todos lados escuchamos el mensaje que inauguró Andrés Manuel de división, esa de nosotros los buenos y ustedes los malos. La mayoría de los políticos el día de hoy tienen ofertas abiertamente populistas, como si de un regreso a 1970 se tratara. La voz de Luis Echeverría vuelve a sonar en las ofertas de los aspirantes a cargos populares, la responsabilidad en el ejercicio del poder es una materia deficitaria en el gobierno federal y la mayoría de los gobiernos estatales. Todos ofrecen la posibilidad de un estado de bienestar, un reparto de los bienes para beneficio de las mayorías, sin explicar de dónde saldrá el dinero para pagar dichos bienes.

Curiosamente la fórmula para ganar una elección parece ser la de ofrecer meter a la cárcel al gobernador saliente y a su camarilla. Incluso entre aliados sucede, como es el caso de Puebla, dónde la candidata del PRD ofrece cárcel para el actual gobernador panista Moreno Valle y sus secuaces. En Veracruz el discurso se ha vuelto tan común que nadie puede diferenciar entre las ofertas de Juan Bueno, Héctor o Miguel Ángel, ambos de apellido Yunes, todos prometen rescatar lo que se ¨robaron¨ los que ahora están en el poder, pero ninguno de ellos presenta pruebas ni denuncia formal ante las autoridades competentes, con lo cual están engañando a los electores, quienes ingenuamente buscan una venganza contra el poderoso en turno que jamás obtendrán.

Afirman, como lo hizo el Bronco en su campaña que en los primeros meses habrán de investigar las tropelías que se cometieron en el actual sexenio y que lograrán que los recursos desviados se recuperen. Olvidan algunos detalles, como: a) Quien conoce de un delito y no lo denuncia comete también un delito. b) Si como afirman, van apenas a buscar las pruebas, eso significa que acusan sin pruebas, por lo tanto, reconocen que mienten al pueblo en sus campañas electorales. c) Están en la paradoja de no denuncio porque no tengo pruebas, pero me comprometo a meter a la cárcel a los culpables que hoy señalo sin pruebas, pero sin tener la capacidad legal de meter a nadie a la cárcel, pues cuando mucho como poder ejecutivo podrán presentar una querella en la fiscalía (que es independiente

del ejecutivo del estado), y ésta deberá investigar y valorar las pruebas que se aporten, para decidir si continúa con el proceso y consigna ante un juez, quien a su vez, habrá de valorar las pruebas que se presenten y decidir si encuentra elementos de culpabilidad o no. Es decir el próximo gobernador no puede prometer lo que sabe que no puede cumplir, pues a él no le corresponde, sino a la fiscalía independiente, y posteriormente al poder judicial del estado que también es independiente del ejecutivo. d) O están en la paradoja más grave aún, de conocer delitos desde hace varios años y sin embargo, haberse quedado callados, hasta que les convino hablar de dichos delitos, lo cual implica que si no hubieran resultado candidatos, entonces no hablarían de dichos delitos, lo cual habla mucho de la calidad moral de los aspirantes a la gubernatura. Sólo si les conviene hablan de la mala administración del estado, y si no les conviniera, entonces se callarían.

Ante esta verdad uno se pregunta ¿entonces porque todos los candidatos ofrecen algo que saben que no están seguros de poder cumplir? La respuesta es muy sencilla: Porque el pueblo demanda la esperanza de ver el sacrificio del gobernante actual y de su equipo, porque se les ha fincado una imagen de corruptos y ladrones, aunque nadie ha presentado pruebas de ello. Es decir, el juicio popular exige el sacrificio que seguramente no verá. Al elector se le ofrecen mentiras a cambio de su voto, para que después se sienta engañado y continuar el ciclo una y otra vez, cada vez más radical en las propuestas, con el fin de obtener votos y engañar a un pueblo que anhela ser engañado a cambio de su voto.

Sin embargo esta polarización no beneficia a nadie. El odio del pueblo por las instituciones y el desprecio de las instituciones por el pueblo a lo único que conlleva es a la profecía auto cumplida de Andrés Manuel al gritar a voz en cuello ¨Al diablo con las instituciones¨, salvo –y esto se sobreentiende- cuando López Obrador las presida. Es decir poco tenemos de seguridad en este país, y si mandamos al diablo a las instituciones caemos en la total anarquía, siendo la única solución establecer una dictadura que cada vez es mejor vista en diversos círculos de la población, ante la ineficacia y desprecio de la ley por parte de los titulares de las propias instituciones.

Tampoco beneficia a nadie que por obtener votos se engañe al pueblo y se le prometa una acción de justicia que no se está seguro de lograr. En la política todo se vale, hasta ofrecer lo imposible por lograr ocupar la silla de gobernador por dos años.

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Viernes, 11 Marzo 2016 21:23

El Baldón: El México Vanal


Por: José Miguel Cobián

Estamos en el país de las vanalidades. Lo que verdaderamente importa siempre está en segundo término, los ciudadanos o el gobierno, jamás le prestamos atención. Y por eso siempre llegamos tarde a la modernidad, o a la solución de nuestros problemas. Jamás prestamos atención a lo que sucede fuera del país, salvo algunas noticias del imperio, y mucho menos analizamos lo que funcionó en otros países, para comenzar a aplicarlo en el nuestro.

Ejemplos hay miles, tan sólo lea las declaraciones de los políticos y funcionarios públicos del nivel que guste usted, desde el presidente de la República, hasta el más humilde alcalde o regidor. O lea declaraciones de funcionarios de cualquier nivel y de cualquier poder. O lea opiniones de líderes ciudadanos, empresariales, sindicales, de ONG´s, etc. Siempre estamos perdidos en el análisis superficial, perdidos mirando nuestro propio ombligo, en lugar de voltear al mundo, ese mundo que tenemos al alcance de la mano gracias a las comunicaciones actuales.

Que el petróleo ya no es ni será por mucho tiempo, el motor del gasto público, y generador de dólares, es sabido por todos, pero, ¿qué lo sustituirá? Lo seguro es que el estado sólo podrá subsanar el hueco de sus finanzas mediante mayores cobros de sus bienes y servicios, o mediante el alza de impuestos… Aunque también cabría la posibilidad de reducir la corrupción e impunidad, con lo cual tendríamos ahorros superiores a lo que ingresa por petróleo a las finanzas públicas. Pero ese combate no es tema de la opinión pública, ni agenda de nadie. O casi de nadie.

Que México obtenía sus divisas hasta 1970 de los productos primarios, y que tiene un potencial enorme de desarrollarlos de nuevo. Sí, pero a nadie le importa. No importa que cada día se deforesten territorios del tamaño de los municipios más grandes. No importa que se contaminen las aguas que pueden servir para regar y producir más y mejor en el campo mexicano. No importa que hayan pasado cuarenta años desde la última especie vegetal desarrollada por y para el campo mexicano. Mientras Costa Rica, Colombia, Brasil, y muchos países, tienen centros de investigación para desarrollar especies mejoradas de sus productos agrícolas, silvícolas y ganaderos, en México seguimos prestando atención a la distracción de la semana. Sin considerar que el campo además de proporcionar alimento a precios en pesos (no en dólares) es intensivo en el uso de mano de obra, y una solución parcial al problema de desempleo, adicionado a que se puede volver a convertir en un motor de desarrollo económico. Pero eso no importa, lo que importa en las políticas económicas es la exportación de vehículos. No hay capacidad de observar más temas de desarrollo económico, ni en el gobierno ni en la sociedad.

¿Qué modelo de desarrollo buscar? Japón, Korea del Sur, y ahora China nos están demostrando el camino, a pesar de estar muy lejos del principal mercado para sus productos, como lo es EEUU y el segundo que es Europa. Nosotros estamos junto a los

gringos, y con muchos tratados comerciales con Europa, es decir podemos aplicar su modelo de desarrollo y elevar el nivel de vida de los mexicanos. Sin embargo, parece muy difícil para nuestro entorno político y social elevar el nivel educativo de los mexicanos, comenzar primero a maquilar con calidad y posteriormente a sustituir importaciones y producir en México lo que el mundo demanda. Tenemos un nivel educativo a nivel de los países de África. La comprensión de simples frases u operaciones matemáticas de primaria es mínima, al grado que se considera un desastre la incapacidad de lectura y de abstracción de los jóvenes mexicanos. Sin embargo, esto no importa ni a padres de familia ni a autoridades que planean el futuro de nuestro país. Apenas Nuño está comenzando a aplicar la reforma educativa, y todavía no sabemos si es el peleador del equipo de Peña, o si en realidad está buscando mejorar la educación en el país.

El presupuesto que le asignamos a investigación y desarrollo en el país es mínimo. No representa ni el 5% de su equivalente en países desarrollados. La cantidad de científicos por cada cien mil habitantes en México es de 21, cuando en economías desarrolladas es de más de 325. China tiene más ingenieros que población tiene México. Estas cifras por sí mismas debieran de espantar a cualquiera, y motivar a los padres a buscar que sus hijos estudien ciencias o ingenierías, ya que son las carreras con mayor futuro en el país. Sin embargo, a nadie importa, y seguimos hundidos en la más terrible mediocridad.

Nos quejamos de que México no avanza en el concierto de naciones, empero, los mexicanos no hacemos nada para cambiar la situación. Tan sólo nos entretenemos con vanalidades, con cuestiones superficiales, con análisis a bote pronto, sin llegar al pleno conocimiento de las cosas, para primero entender la problemática y posteriormente buscar soluciones de fondo. Y así, nos estamos preparando para votar en 2016, 2017 y 2018.

Dice un amigo cuando opina de la sociedad norteamericana y su amor por Trump, o Cruz: ¨a) Se fanatizan con un partido de igual o peor manera que con un equipo de futbol. b) Se fijan en lo superficial, en lo que la mercadotecnia quiere que se fijen, en lugar de las propuestas y el sentido común…¨

Y sigue: ¨Alguien puso un meme donde dicen que estas votaciones en los EEUU son como un examen de inteligencia ante la humanidad, y parece que lo van a fallar. O como die Bill Maher, siguen demostrando que los EEUU es un país lleno de gente estúpida. Todo esto me duele, porque de igual manera se podría aplicar a México. Te mando un abrazo José Miguel¨.

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Viernes, 04 Marzo 2016 22:04

El Baldón: ¿Y la ecología que?


Por: José Miguel Cobián

Nuestro país debe de tener el record mundial de la demagogia. Promesas y bla, bla, bla, en las campañas y luego decepción por las promesas incumplidas. Los candidatos son excelentes para vender su imagen, pero una vez que llegan al poder demuestran que son iguales a los que sustituyeron, con pequeñas, muy pequeñas variantes.

Mientras tanto, en nuestro querido México los pendientes se acumulan uno tras otro. Sin que nadie los resuelva, a pesar de que se sabe que los problemas no se resuelven solos, no hay funcionario o político que se decida a enfrentarlos.

Que si el auditorio Justo Sierra de la facultad de filosofía y letras está tomado desde hace varias décadas, y se usa como guarida de rufianes, almacén de los distribuidores de drogas en la UNAM, y centro de reunión de fósiles. A nadie le importa. Todos temen que la opinión pública los tache de represivos, en lugar de rescatar un lugar para la propia universidad y para el uso y beneficio de los universitarios.

Que si en Iguala había secuestros y desapariciones día con día. Todos los funcionarios municipales, estatales y federales hacían caso omiso. Preferían voltear a otro lado, y simular ante la opinión pública que son funcionarios eficientes, mientras más y más guerrerenses morían o sufrían las consecuencias de la falta de ley. Tuvo que pasar lo de los normalistas para que le prestaran atención al asunto y demostraran cuando menos, que podían detener a los culpables de los distintos delitos. Pero siguen mostrando su desdén e incapacidad para resolver el crimen de los 43, las razones y motivos que lo generaron y el destino de los cuerpos. Juegan a quedar bien con la opinión pública con los grupos de expertos a quienes un día invitan y al día siguiente desdeñan. Y así, ad nauseam y ad infinitum sin llegar a conclusiones claras y contundentes.

Ahora lo de Tierra Blanca se convierte en otro Iguala, con la participación de las fuerzas de seguridad del estado, pero sin mayores consecuencias para sus superiores jerárquicos, sus supervisores directos, y las investigaciones una vez más sin resultados contundentes. La fiscalía ya conoce las causas y los motivos que generaron el artero crimen, sin embargo, se sigue jugando a buscar la aprobación de la opinión pública, en lugar de la búsqueda de la verdad. Aún a riesgo del propio titular de la SSP de Veracruz y del propio fiscal general, quienes han luchado mucho por mejorar sus instituciones.

En el caso de la ecología las consecuencias son más graves, pues sí bien, los temas enumerados anteriormente afectan a toda la generación actual de mexicanos, el descuido del medio ambiente afecta no sólo a la actual generación sino a las futuras. Pese a ello vemos que ni sociedad ni gobierno se interesan en mejorar la convivencia de los mexicanos con su entorno. Dónde quiera observamos intereses económicos que lo mismo contaminan un río que se dedican a la tala clandestina deforestando enormes extensiones de terreno, o el tráfico de permisos para el uso y derrame de sustancias tóxicas.

Tal parece que a la autoridad no le importan los mexicanos. Un peso en la bolsa siempre será mejor que procurar el cumplimiento de las leyes, o el bienestar de sus compatriotas.

Sin que haya a la fecha pruebas contundentes, se ha relacionado el envenenamiento del Río Blanco con la escasa salud renal de los habitantes de la zona de Tierra Blanca. A pesar del riesgo para la salud del vertido de metales pesados industriales, desechos de beneficios de café, y sobre todo, enormes cantidades de desechos orgánicos (drenaje) de las ciudades alrededor de su cauce, ninguna autoridad, ni grupo de ciudadanos reclama al respecto.

Si se considera el caudal del Río Blanco, y se imagina la posibilidad de que sus aguas vuelvan a ser limpias, con posibilidad de consumo tanto para la agro industria como para consumo humano, vemos que el país pierde miles de millones de pesos al año, a cambio de que algunos funcionarios se llenen los bolsillos por unos cuantos pesos y se hagan de la vista gorda, para que ciudades e industrias literalmente asesinen esta vía acuática.

Al reflexionar a quien corresponde la primera responsabilidad al respecto, de inmediato llega la respuesta: Al titular del ejecutivo, al Presidente de la República, al Licenciado Enrique Peña Nieto, quien al asumir su cargó juró respetar y HACER RESPETAR la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen. Es decir, la principal obligación del presidente de la República es la de hacer cumplir las leyes por todos los medios a su alcance.

En el caso que nos ocupa, el ejecutivo federal cuenta con dos dependencias cuya responsabilidad es la vigilancia de la legislación ecológica, por un lado la Secretaría del Medio Ambiente y por el otro la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Dependencias que tienen sus dependencias espejo en los estados del país. Lo cual nos lleva a la conclusión de que así como es responsabilidad de Enrique Peña Nieto la vigilancia de la observancia de la legislación de protección al ambiente, también lo es para el ejecutivo del Estado, el gobernador Javier Duarte de Ochoa.

A ambos se les debe demandar (recordemos la frase ¨y si no lo haces, que el pueblo os lo demande¨), la vigilancia del estricto cumplimiento de las leyes de protección al ambiente, y sobre todo, la recuperación total del Río Blanco y del resto de los acuíferos con que cuenta el estado de Veracruz. Pues aunque es reversible en parte el daño a la ecología, las consecuencias de dicho daño van más allá de nuestra generación y afectarán también a las siguientes generaciones de mexicanos.

No podemos ni debemos permitir que nuestra generación herede un peor México a las siguientes.

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Por: José Miguel Cobián

Todos los días hay rumores infundados. Rumores que sólo nacen cuando hay contienda electoral, y ni así aprendemos los ciudadanos. Cada día me llaman amigos, me mandan chats preguntando si es verdad tal o cual noticia que ha sido publicada en portales de más dudosa veracidad que El Deforma. Una y otra vez les comento que si les mandan algo por chat sin poder verificar el origen de la información, eso significa que alguien los considera idiotas susceptibles de creer cualquier mentira sin capacidad de discriminar lo cierto de lo falso en función de la fuente. Lo mismo sucede con los correos electrónicos que muchos exhiben como prueba plena… ¿De qué? De que a alguien se le ocurrió escribir algo, y no por eso es verdad o es mentira. Es preferible seguir a ciertos columnistas o a ciertas fuentes, hasta comprobar que son siempre confiables, y entonces comenzar a creer únicamente lo que esas fuentes digan.

Nadie se ha preguntado la razón por la cual problemas de 2014 y 2015 apenas salen a la luz, curiosamente cuando hay campañas electorales. Marchas, plantones, protestas, que debieron de haberse realizado hace un año o más, apenas surgen de manera ¨espontánea¨ para defender ciertos derechos, o para reclamar ciertos actos. La razón es muy sencilla, se busca distraer o engañar al respetable público. Es decir, cual niños ante un acto de ilusionismo, quienes así actúan piensan que nos engañan a todos, aunque debo reconocer que sí, sí engañan a algunos…. O a muchos.

Les pongo un ejemplo amables lectores. Los resultados de la Auditoría Superior de la Federación respecto de Veracruz. Todos creemos que algunas de esas observaciones no podrán ser solventadas. Pero quienes hemos trabajado en auditoría o con auditores, sabemos que una cosa son las observaciones y otra las verdaderas faltas cometidas. Con esto quiero decir que el gobierno de Veracruz tiene treinta días para realizar las aclaraciones correspondientes y si éstas no fueran a satisfacción de la Auditoría Superior de la Federación, tendría que devolver el dinero, o defender las denuncias que se presentaran ante la autoridad judicial correspondiente.

Sin embargo, al público en general se le informa con bombo y platillo sobre las observaciones de la ASF, sin explicarle el procedimiento de solventación que va a aplicarse. Con lo cual se juega con la ingenuidad de muchos, que como buenos mexicanos, odian al poder, y por lo tanto, estarán felices de la caída del poderoso en turno, debido a agravios reales o imaginarios. También se juega con el corazón de la oposición, pues muchos consideran triunfador a su candidato, tan solo por lo que se publica en la prensa, y también consideran ya castigado y fuera del puesto al gobernador o a su equipo, cuando en realidad el proceso para llegar a algo así es todavía muy largo y escabroso. Al final lo único que logran aquéllos que no informan correctamente, es minar aún más la confianza en las instituciones de parte del mexicano promedio.

Apenas surgió el rumor de que el gobernador sería sustituido. Así nada más. Y más de uno echó las campanas al vuelo. Hasta algún precandidato reaccionó con celeridad publicando un video con su forma de pensar. Sin embargo, por lo menos hasta la fecha en que esto se escribe, esa información resultó falsa. Y el público engañado una vez más.

Si de por sí, la información en México es muy difícil de verificar y comprobar. En tiempos electorales la situación se vuelve dramática. Quienes no queremos ser manipulados por ningún partido político debemos estar muy atentos, para no serlo. Las noticias deben de pasar por un tamiz muy complicado. Lo primero que yo me preguntaría es si quien acusa, pudo haberlo hecho en una instancia judicial en lugar de en los medios. En segundo lugar, me pregunto la fecha en que ocurrieron los hechos, y si ya pasó tiempo, de inmediato trato de entender porque hasta ahora (en pleno período pre electoral o electoral) surge la queja, protesta o denuncia. Es decir, quien no denunció en tiempo, se guardó el dato para usarlo como arma electoral. Y como no me gusta que me manipulen, prefiero entender el origen de la noticia y evitar ser manipulado.

La seriedad de los medios es fundamental. Todos sabemos que medios están a favor de tal o cual candidato, y en función de ello, debemos matizar las noticias que publiquen. Dejarse llevar por el odio, la esperanza o el resentimiento, lo único que logra, es convertirnos en la burla de quienes manipulan nuestras emociones con fines electorales.

Es sabido que algunos portales de noticias y periódicos están al servicio del gobierno del estado, otros están al servicio del candidato del PAN. Algunos al servicio de la izquierda aunque ahora tienen que definir si la izquierda es el PRD o es Morena. Y así por el estilo, pues incluso hay políticos que son propietarios de medios de comunicación por internet y que los usan para sus propios fines.

Quien reenvía el chat o el mail de un asunto político que no está confirmado acaba convirtiéndose en tonto útil, para los fines e intereses de quien creó esa información. Incluso, resulta ridículo leer declaraciones de altos funcionarios o grandes políticos, que en un acto dicen una cosa y en el siguiente acto en el que tienen acceso a la prensa dicen otra cosa. Como también ridículo resulta defender a capa y espada a algún funcionario que aspira a un puesto de elección popular, cuando se conocen públicamente sus antecedentes, y me refiero a todos, de todos los partidos.

Total, esperemos que pronto pase el primer domingo de junio, y entonces habrá de sorprendernos que la lluvia de denuncias, difamaciones, engaños, mentiras, verdades (completas y a medias) desaparezca de un día para otro, hasta la siguiente elección. Debemos entender que las denuncias de lo que está mal se deben hacer en el momento en que se conoce lo que está mal, y no guardarlas para cuando convenga al apóstol de la democracia en que se convierte el denunciante ante la opinión pública.

Mientras tanto, no nos queda más que decidir si seremos tontos útiles, nos divertiremos con las declaraciones, denuncias, acusaciones y ataques de cada candidato, o creeremos a

pie juntillas lo que diga nuestro santo patrono y candidato, hasta que nos desilusione y dejemos de creerle una vez más, y comencemos el ciclo de nuevo, de ataque, difamación, desquite y así una y otra vez, hasta el infinito y más allá. (Como dice Buzz Lightyear)

Espero ver algún día unas elecciones en dónde la discusión sea de las propuestas, de los proyectos y compromisos, como en cualquier país civilizado. Y no de lodo, kaka y mugre.

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Por: José Miguel Cobián

Cuando comencé a entender de política, era enemigo acérrimo del PRI y estaba encantado con la filosofía del PAN, la cual medio asimilaba en las pláticas con Carlos Castillo Peraza, y otros insignes pensadores de mentes brillantes y mejor comunicación que en esas fechas había. Poco a poco me fui desencantando al comprobar que del dicho al hecho había mucho trecho, y entender que lo que se afirma en los principios rectores de la institución es letra muerta en la vida real. Y he aquí algunos ejemplos de los últimos 20 años.

El PAN se considera un partido cuyas raíces provienen de la doctrina social cristiana de la Iglesia católica, y sin embargo el primer presidente de la república emanado del PAN, Vicente Fox anuló su matrimonio religioso gracias a influencias y la complicidad de la Iglesia católica mexicana, para poderse casar con la que hasta hoy es su esposa ante Dios y ante los hombres. Al no ser recibido por el Papa en su visita al Vaticano, se burla tomando la célebre fotografía del beso con la basílica de San Pedro al fondo. Hoy los panistas se rasgan las vestiduras ante la anulación del matrimonio religioso de Enrique Peña Nieto para casarse por la misma vía con su actual esposa. ¿Hipocresía, falta de memoria o conveniencia política?

El PAN como buen partido conservador rechaza el matrimonio entre personas del mismo sexo e incluso rechaza cualquier práctica sexual que no sea realizada entre hombre y mujer, y por las vías naturales. Sin embargo, cuentan con un gobernador en funciones abiertamente homosexual y con aspiraciones presidenciales, además de resultar el grupo político que ocupa el primer lugar en la práctica de sodomía entre heterosexuales según la última encuesta de preferencias sexuales de los mexicanos de Mitofsky. Así cuando de señores de poder se trata la falsa moral que predican queda en entredicho, igual que entre las cuatro paredes de las alcobas.

La transparencia y el buen manejo de los recursos públicos son banderas de Acción Nacional cada vez que hay campaña política. Nadie en Acción Nacional alzó la voz para reclamar al exgobernador de Sonora por la construcción de la presa en su rancho, privando del vital líquido a miles de personas a lo largo del cauce del río que alimentaba su pequeña reserva de agua. A la fecha siguen sin escucharse voces en acción nacional, que repudien el actuar de dicho personaje que sólo es perseguido en su estado natal Sonora.

Si algo ha criticado acción nacional es el maridaje entre gobierno y crimen organizado. A tal grado que hace poco nos enteramos de que el Sr. Guzmán Loera, mejor conocido como el Chapo tenía relaciones íntimas con una diputada del congreso local de Sinaloa, con quien incluso, disfrutó la noche de año viejo y la llegada de 2016. Esta dama falsificaba documentos para realizar la visita conyugal en el penal en el que estaba recluido el mencionado personaje, sin que nadie en Acción Nacional elevara el mínimo reproche. Cuando el asunto salió a la luz pública, primero acusaron a los partidos coaligados con ellos

de haberla elegido. Hoy reconocen que fue selección de Acción Nacional, pero deslindan a las cabezas nacionales de cualquier responsabilidad, alegando que la dama en cuestión falsificó documentos que probaban su militancia panista. Se entiende que cualquier pretexto es bueno para limpiar una de por sí ya muy sucia imagen.

Acción Nacional es un partido político que públicamente combate los vicios. Sin embargo en privado, durante el sexenio pasado, cuando el presidente de la República emanado de sus filas caía en las garras del alcohol, al grado que después de las cinco o seis de la tarde ya no atendía asuntos de estado debido a su estado de intoxicación etílica, nadie dentro del partido señaló los riesgos para la conducción del país que representaba el tener un presidente diariamente alcoholizado. Tal parece que los vicios de los pobres (pinche borracho), se convierten en maravillosos detalles de alegría (que bonito carácter del señor presidente, siempre contento y de fiesta) cuando de gente de poder se trata.

Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN critica lo que debería de aplaudir (pues a su causa conviene), que es la falta de respeto por el estado laico en la que incurrió Peña Nieto al romper el protocolo y comulgar en la Basílica de Guadalupe en la misa con el Papa. Anaya declara que espera que Peña también participe en las celebraciones de la Luz del Mundo y de los Testigos de Jehová, pues también son mexicanos. Se le agradece la burla sobre el presidente Peña y su comportamiento, pero resulta incongruente su crítica, a menos que apoye la proliferación de ese par de cultos que él mismo menciona y promueve.

Acción Nacional presume la formación de cuadros en sus filas, casi desde su más tierna infancia, sin embargo, una y otra vez tiene que recurrir a personajes que no tienen la sangre azul sino roja, como algunos gobernadores en funciones que llegaron a acción nacional por rompimiento con el partido revolucionario institucional, y otros más que son ya virtuales candidatos con el mismo origen. Esto implica el pleno reconocimiento de Acción Nacional de que no es cantera de cuadros políticos y el reconocimiento implícito de que los candidatos que provienen del PRI son más atractivos como aspirantes a un puesto público y como futuros gobernantes.

La alianza entre PAN y PRD ha generado enormes discusiones. Creo que están en su derecho de hacer lo que sus dirigencias consideren adecuado para su conveniencia, pero…

Los que somos liberales, consideramos que cada quien tiene el derecho de hacer con su vida lo que desee, siempre y cuando no viole ninguna ley, ni perjudique a los demás. Los liberales no pasamos la vida juzgando la paja en ojo ajeno cuando tenemos la viga en el propio. De ahí el shock que sufrimos muchos los que inocentemente considerábamos al PRD como un partido de izquierda, al enterarnos de su alianza con Acción Nacional en varios estados del país. Se entiende que es la búsqueda del poder por el poder, pero duele mucho la renuncia a los valores liberales que tan atrayentes resultaron para muchos desde la fundación del partido de la Revolución Democrática. Curioso pero esa decisión de Basave y el Comité Ejecutivo Nacional del PRD genera un conflicto moral, pues muchos liberales consideran a López Obrador un populista, y otros consideran al PRI como un partido arcaico

y con tendencia a desaparecer. Pero la opción que dejan a los perredistas este tipo de decisiones es no votar, votar por MORENA, votar por Movimiento Ciudadano o votar por el PRI. Mientras el PRD se desmorona.

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Por: José Miguel Cobián

Estoy seguro que muy pocos estarán de acuerdo conmigo en que el problema de México somos los mexicanos. Lamentablemente creo que tengo razón. No podemos echarle la culpa al otro. La culpa es nuestra. De cada uno de nosotros. Además de coincidir en que la corrupción somos todos (Jolopo dixit), debo insistir en que a los mexicanos les pasó lo mismo que a los Iraquíes o a los libios cuando obtuvieron la libertad. No supieron que hacer con ella.

Recuerdo con toda claridad cuando Bush inició la primera guerra del golfo, un ex soldado sirio me comentó que el peor error del mundo que podía cometer Estados Unidos era eliminar a Sadam Hussein e instaurar un sistema democrático en Iraq. El mismo comentario vino a cuenta cuando asesinaron a Muhamad el Kadafi en Libia.

Decía este joven héroe de guerra, que hay pueblos que requieren mano dura para ser gobernados. Me explicaba que cuando Sadam Hussein hablaba de la madre de todas las guerras, no hablaba de la guerra convencional en la cual estaba seguro de ser vencido, sobre todo en la segunda, cuando lo acusaron de tener armas de destrucción masiva. Sadam sabía que la verdadera guerra iniciaría cuando los americanos hubieran tomado el control de Iraq. Y estaba seguro de que saldrían derrotados, como salieron derrotados de Afganistan americanos y rusos. Hay pueblos que sólo una mano dura puede controlar. Y cuando esa dureza afloja, inmediatamente surgen poderes locales, intereses de grupos, violencia de sectores específicos de la población que convierten al país en ingobernable.

La simulación de democracia que hoy padecemos vino impuestas desde Estados Unidos, con el fin de demostrar al mundo que su sistema de gobierno es el mejor, y que sus vecinos y socios comerciales también son tan democráticos como ellos. Hasta el gobierno de Salinas de Gortari, había un elevado nivel de autoritarismo en México, que Peña con poco éxito intenta recuperar. Pero llega Zedillo al poder, un intelectual que cree en la utopía de la democracia, y decide aflojar las tuercas del poder político, en una búsqueda de alternancia que convenía al PRI, y que se venía gestando desde tiempos de Miguel de la Madrid Hurtado. Así llega Fox al poder, sin tener idea de cómo gobernar, pero apoyado por el propio PRI para simular la alternancia. Sin embargo, nada cambia, salvo que ahora los panistas son los principales rateros del país, generando delitos de cuello blanco a diestra y siniestra. Dejando el control de la seguridad en manos de improvisados, que no tenían idea de cómo se movían los hilos para mantener todo bajo control. De hecho, en declaraciones privadas del propio Felipe Calderón, es a Fox a quien culpa del desmadre generado por las bandas de narcotraficantes a lo largo y ancho del país, comentado (y cito textual) ¨a los perros rabiosos no los puedes dejar sueltos y eso es lo que hizo Fox¨ dejando claro que se desentendió de controlar y limitar a las bandas mas peligrosas, permitiendo su florecimiento y crecimiento exponencial durante su sexenio. Sin embargo esto quizá hubiera sucedido de todas formas, pues la llegada de la democracia, y la vigilancia internacional impedían a un gobierno incompetente e ineficiente como lo ha sido siempre

el gobierno mexicano a abusar de la población con el fin de controlar mediante la violencia soterrada del estado, a la naciente violencia de las bandas de narcotraficantes.

Posteriormente llega Calderón al poder, y continúa la racha de corrupción en todos los niveles. Al grado de que incluso a una parte del ejército se le acusa de estar coludida con el crimen organizado. Ya ni se diga el resto de las corporaciones federales de seguridad. El Cisen que en el sexenio de Fox fue usado para vigilar a los enemigos políticos en lugar de cuidar la seguridad nacional, se convierte en arma de juguete en manos de uno de los consentidos del régimen del primer panista puro. Así vemos llegar a los más altos puestos a improvisados que no tienen idea de cómo hacer las cosas. Convirtiendo al gobierno del PAN en una caricatura del reparto del botín que siempre había realizado el PRI. Calderón además comete un grave error, inicia la guerra al crimen organizado con una urgencia explicable por su necesidad de legitimar su gobierno ante el presunto robo en las urnas de la elección a López Obrador. Así inicia una espiral que hoy todavía no termina. A partir de su decisión se desataron las matanzas, secuestros, extorsiones y demás actos de violencia en todo el país. Dicen los cercanos a órganos de seguridad que ni el ejército ni la marina estaban dispuestos a iniciar la guerra en la fecha propuesta por Calderón. Ambas ramas de las armas de México no se sentían preparados ni con personal humano suficiente, ni con la inteligencia adecuada, ni con la logística que una guerra de estas características requería. Sin embargo, el comandante en jefe dio la orden de ir a la guerra sin estar preparados, y ambas instituciones cumplieron con su deber. Lamentablemente en ese mismo sexenio la policía federal comenzó a recibir en sus mandos medios y superiores a jóvenes panistas recomendados, que nada tenían que hacer en la corporación, con lo cual se desmanteló una cadena de mando y de escalafón que cuando menos conocía lo que sucedía en el crimen en el área que a ellos correspondía. No había reunión de federales en la que no se quejaran de los idiotas que Calderón había colocado en puestos de mando. Y así, el número de muertos y la sangre derramada crecía y crecía.

Recordemos que Michoacán es el estado preferido por la familia Calderón. Allí el gobierno inició la arremetida contra el crimen organizado y a la fecha todavía no se gana esa batalla. Allí también se acusó sin fundamento a varios alcaldes perredistas de estar coludidos con el narco, sin que se pudiera probar en tribunales. Saliendo libres todos los acusados por el gobierno, en un ridículo sólo comparable con la construcción de la estela de Luz, que se inauguró después de la fecha de la celebración para la cual fue construida. Esa guerra le costó a todo México e incluso al presidente que con un misil tierra aire destruyeran arriba del bosque de Chapultepec la aeronave donde viajaba el secretario de gobierno y mejor amigo del presidente.

Llega Peña al poder, con la esperanza de que sabría como componer la situación de seguridad en el país, y a lo largo de la mitad de su sexenio, ha demostrado que no hay avances con la velocidad que la propia situación requiere. Hay pequeños logros, pues ya se ha vivido el período de aprendizaje, y se han generado opciones de solución que si bien no son lo mejor, han servido para quitar territorios del país del control del crimen organizado. Aún así, con escasos avances en seguridad, pero con retrocesos en la economía, seguimos

disfrutando de una libertad que no sabemos aprovechar. Mientras tanto, la ciudadanía sigue con el mismo comportamiento de siempre. Desinteresada de la cosa pública, salvo cuando le matan o secuestran un familiar, o cuando ya no le alcanza el dinero para comer. Mientras tanto, el desorden reina, y cada quien busca resolver sus propios problemas sin entender que de esta la única solución es salir todos juntos. El problema es que nadie quiere ceder ni un ápice de sus ventajas en bien del país. Así, los políticos siguen usufructuando los recursos públicos como si fueran propios, los ciudadanos siguen realizando cuanto acto ilegal pueden, y nadie exige transparencia y rendición de cuentas. Nadie exige que la procuración y administración de justica se realicen con estricto apego a la ley. Muy pocos señalan a jueces y ministerios públicos corruptos y muchos menos exigen mayor presupuesto y preparación para esos mismos jueces y ministerios públicos. A pesar de que sabemos que sin dinero no hay posibilidad de realizar el servicio público.

Recientemente un abogado me comentaba que es una bendición que en México sólo se denuncie el 2% de los delitos, pues si se denunciaran todos, el estado no tiene capacidad, ni para recibir las denuncias. Cabe aclarar que ya sabemos que tampoco tiene capacidad para resolver el 2% que se denuncia. Así, vivimos de manera permanente en una sociedad que disfruta y aplaude la corrupción e impunidad. Y si acaso, crítica en redes sociales pero siempre pensando que los que tienen que mejorar son los ¨otros¨, sin percibir que cada uno de nosotros es el ¨otro¨ de los demás, y que los demás también perciben la corrupción que cada uno de nosotros vive al realizar actos ilegales (es decir fuera de la ley) que nos benefician. Por eso, porque nadie o casi nadie combate en realidad (en su mente y en la ficción de sus historias si), nadie combate –decía- la corrupción, la impunidad, la ilegalidad, la tranza, el cochupo y en general cualquier violación de la ley.

Por eso, cuando alguien me pregunta que nos pasó, siempre le contesto: ¨Nos pasó nuestra mexicanidad¨. Es decir, nos pasó que somos mexicanos, actuamos como mexicanos, dejamos hacer y dejamos actuar como mexicanos, y cada vez que un mexicano tiene la oportunidad de hacer algo incorrecto que lo beneficie, muy pocos son los mexicanos que evitan hacerlo.

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Miércoles, 03 Febrero 2016 17:47

El Baldón: México, país del absurdo


Por José Miguel Cobián

México es el país del absurdo. Cada vez que intento salir del acostumbrado modo de pensar que tengo como mexicano acabo apenado por lo ridículo que debemos parecer a ojos del mundo. Una y otra vez demostramos que la cultura del absurdo y el ridículo es la norma en nuestro país.

Presumimos ser un país de leyes y sin embargo toleramos hasta la ignominia el abusivo saqueo y las extrañas relaciones de nuestros políticos. Sabemos que Moreira tiene la cola sucia, nos emocionamos cuando sabemos que es detenido en España y luego nos lamentamos ante el hecho de que haya demostrado la procedencia lícita de los recursos depositados allá.

El PAN, el partido de la gente decente, ha dado muestras una y otra vez de estar relacionado con el narcotráfico. La narco-diputada de Sinaloa es un ejemplo, pero no es el único, recordemos al Sr. Larrazabal que se hizo rico vendiendo quesos en los casinos controlados por narcos en Nuevo León. Su hermano fue alcalde por acción nacional, y gracias a ser operador político de Cordero llegó a ser diputado federal.

En el PRD las relaciones malosas también han salido a la luz, y en el caso del PRI aunque no se han demostrado, ni siquiera en los dos sexenios azules de Calderón y Fox, podemos suponer con cierto grado de certeza que también se dan.

Sin embargo, a ojos del mundo debe resultar ridículo que la bandera anticorrupción sea utilizada como lema político por Acción Nacional, sobre todo después de haber resultado el exgobernador de Sonora Guillermo Padrés todo un pájaro de cuenta.

Y que decir del asunto que hoy se propone en los elevados círculos políticos (apenas por encima del lodacero que es la política nacional), donde se discute que los candidatos a un puesto de elección popular tengan un certificado expedido por la PGR acerca de su no relación con el crimen organizado. Esto es verdaderamente llegar al extremo del absurdo.

Cuando comento con amigos europeos que en México está de moda certificar a los policías, la cara de asombro es inmediata. Porque en realidad no es necesario certificar a los policías. Si acaso, realizar pruebas de confianza no sólo al integrarlos a las fuerzas de seguridad, sino de manera periódica, pero nada más.

La razón es muy clara. En esos países dónde la ley reina (lo digo considerando que México está muy lejos de ello) no es necesario certificar a nadie. Cada quien resulta responsable de sus propios actos, y si comete delitos resulta castigado. En México no. Por ello, porque no queremos aplicar las leyes, buscamos darle vuelta a todos los asuntos, evitando cuidadosamente la aplicación de las reglas sociales, y fomentando con ello la corrupción y la impunidad.

Imagine usted por un momento, que cualquier policía que tenga relación con criminales, o que actúe de manera deshonesta, sea castigado de inmediato y se le aplique todo el peso de la ley.

En este ejercicio imaginario, piense por un momento, la posibilidad de que cada servidor público que desvíe recursos, o que realice contratos que lo beneficien a él o a sus allegados, en lugar de beneficiar a la ciudadanía, sea castigado con penas pecuniarias y de privación de libertad.

Continuando en este México imaginario, analice usted cuál sería la conducta de los particulares, si se aplicara la ley de manera estricta con ellos, y cualquiera que robara (sea pobre o rico, con influencias o sin ellas), quien se aproveche de sus relaciones con el sector público y realice obras de mala calidad o con sobre precio, o venda productos de mala calidad (o buena) con sobre precio, o venda servicios por arriba de su valor de mercado o no realizados los cobre, quien defraude la confianza de sus clientes o proveedores, quien deje de pagar una deuda, etc., cualquier particular que viole una ley sea castigado sin excusa ni pretexto por jueces honestos, y por ministerios públicos que cumplan su función, sabiendo ambos que si tuercen la ley, la ley los tuerce a ellos.

En nuestro imaginario México, las cosas funcionarían en general para beneficio de todos. Costaría mucho trabajo cambiar la cultura de corrupción (Peña tiene razón aunque nos duela), pero una vez superada la etapa inicial, la vida sería mucho más ordenada, y de inmediato se vería una mejoría en el nivel de vida de la mayoría de los mexicanos, ya que los recursos que genera el país se usan adecuadamente en beneficio de todos.

Ese mundo que en México ni siquiera nos atrevemos a imaginar, en otros países existe. Quizá no a la perfección, pero sí con un avance significativo en la aplicación de las leyes. Y con ello una enorme mejoría para sus ciudadanos. Véase algunos países nórdicos como Suecia o Dinamarca. Véase a los países avanzados de Europa como Francia, Inglaterra y Alemania, o ejemplos asiáticos como Singapur, Taiwan, Corea del Sur y Japón.

Sí es posible, aún para un país como México, siempre que los mexicanos tomemos la decisión de combatir la corrupción e impunidad. Así de sencillo. La impunidad es la causa, el origen de muchos de nuestros males. Impunidad significa cometer un delito (de cualquier tipo), y que nada suceda, es decir, que el delito no sea castigado. Y si hay impunidad la corrupción surge y reina por los siglos de los siglos, a favor del mas fuerte, del mejor relacionado, del más poderoso, y en perjuicio del débil, que como siempre es una mayoría.

Mientras no se combata la impunidad en el país. Mientras se tolere que la corrupción reine sin mayores consecuencias. México seguirá siendo un país ridículo y absurdo a los ojos del concierto de naciones. Nuestra eterna república bananera.

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Sábado, 30 Enero 2016 13:21

El Baldón: Mexicano desprecia a Mexicano


Por José Miguel Cobián

Llevo un buen tiempo reflexionando sobre la razón por la cual el mexicano desprecia al mexicano. Primero pensé que se trataba de un asunto de los funcionarios sintiéndose superiores al resto de la población, pero después, poco a poco me fui convenciendo de que no es un asunto de jerarquías en la burocracia, también en el resto de la población se refleja el desprecio de los mexicanos por los mexicanos, a un nivel tan grave, que tal parece que no entendemos lo que como compatriotas deberíamos de significar el uno para el otro.

Los ejemplos abundan. El más claro y contundente es el desprecio de los criminales por el resto de los mexicanos, desprecio que se ve reflejado de manera permanente en sus acciones, que no merecen mayor comentario. Pero también lo vemos en las autoridades, como es el caso de la policía federal, baste un par de ejemplos: En la principal arteria vial del país, la carretera que va de la ciudad de México al puerto de Veracruz, hay zonas dónde predominan los asaltos, una es la zona de Esperanza a Ciudad Mendoza, y otra la zona que va de la desviación de la Usbi en Ixtaczoquitlán al inicio del puente de Métlac en Fortín, (tramo que no mide más de un kilómetro). Allí, gracias a que las reparaciones provocan embotellamientos de mas de hora y media, los delincuentes asaltan una noche si y otra también a los automovilistas que van solos en sus vehículos. Los delincuentes tienen la ventaja de que van caminando y con ello tienen mucha mas movilidad que los automóviles y camiones de pasajeros y carga bloqueados por el permanente embotellamiento. A pesar de que en esa zona asesinaron hace poco a un soldado, ni la policía federal ni el ejército mueven un dedo para defender y proteger a la despreciada ciudadanía que noche a noche es víctima de los atracos, que en su mayoría realizan personas foráneas.

Intente obtener una licencia de la empresa que tiene la concesión en Veracruz y se llama Cosmocolor. Vivirá usted en carne propia el desprecio de un particular por su persona. Ni las doce, o veinticuatro horas que pierda usted, ni su persona le interesan al propietario o a los que allí atienden. Filas y horas, para realizar un trámite que se puede hacer por internet, pues no hay ni siquiera una prueba que valide sus aptitudes como conductor. Allí sentirá el desprecio de un particular por los ciudadanos de Veracruz.

Intente hacer entender a un policía corrupto que no está usted dispuesto a caer en sus trampas… Quien esto escribe tardó tres horas y media discutiendo con un policía del estado de México, que insistía en que el vehículo que yo manejaba tenía dos bajas diferentes, y que eso era delito. (una verdadera estupidez pero no me dejaba ir, y quería llevarme ante el ministerio público, con quien supongo estaba coludido). Esos policías y agentes de tránsito, en particular los del estado de México, son temibles y conocidos a nivel nacional, por sus abusos, y sobre todo por el desprecio que sienten por el resto de los mexicanos. Quien reflexione, sabrá que también sus superiores, llegando hasta el gobernador del estado Eruviel Ávila sienten un absoluto desprecio por la población en general, a la cual, sus policías no protegen sino que extorsionan y abusan.

Intente usted dar de baja una tarjeta de crédito y sentirá el desprecio de los empleados del banco que le harán dar mil vueltas para lograr su objetivo. Lo mismo se puede decir de cuando usted desea cancelar un contrato de telefonía celular. Horas enteras perdidas para lograr cancelar algo, un trámite al que usted tiene todo el derecho del mundo.

Y no se diga de asistir a una consulta con un abogado, o a un taller mecánico. O cualquier trato con prestadores de servicio de todo tipo. Usted de antemano sabe que corre el riesgo de sufrir el desprecio del abogado, del mecánico, del prestador de servicios en general, pues lo verán como una fuente de ingresos, e inventarán problemas para poder cobrar lo más posible. Y si no me cree, asista usted a una agencia de autos, en particular los americanos que son los que más caro cobran sus servicios. Allí se dará cuenta del desprecio que usted sufre y también del que sufren los empleados de la automotriz. A usted le cobran hasta quinientos pesos la hora del trabajador, y a él le pagan cuando tiene suerte, la mitad de esa cantidad pero por ocho horas de trabajo.

Y que me dice del internet. El servicio es malo y caro. Allí también se siente el desprecio de la empresa que le proporciona el servicio. Rara vez se preocupan por que usted esté bien atendido, su línea funcionando a la perfección, y los megas prometidos de velocidad sean los que le llegan.

Cuando hay un accidente en las carreteras, la rapiña llega de inmediato, con total desprecio del dolor de las víctimas y del daño patrimonial al propietario del vehículo y de la mercancía.

No se diga del desprecio que sienten muchos médicos con sus pacientes. Inventando operaciones (un veterinario mató a varios perros míos así, hasta que me dí cuenta, y viene a colación porque ejerce la medicina, pero con desprecio para sus pacientes y para los dueños de sus pacientes). Dos famosos oncólogos de Orizaba inventaron a una persona muy cercana para mí, que estaba mal operada, cuando la técnica utilizada era la más moderna, y gracias a que no les hizo caso, sigue viva, sin necesidad de haberse sometido a las operaciones que ellos sugerían, en mucho se le agradece al Dr. Mario Cerón de Córdoba por haber sido honesto, lo cual debiera ser lo normal, pero en México acaba siendo algo muy raro. Par de seres despreciables (los oncólogos orizabeños) para quienes el dolor de los pacientes y sus familias no les merece más que desprecio.

En México despreciamos al otro. Lo usamos para llegar a nuestro verdadero dios que es el dinero. Con absoluto desprecio para los humanos que son usados para obtenerlo.

Llegando a estas alturas, yo me sigo preguntando ¿Por qué los mexicanos despreciamos a los mexicanos? Mas allá de la discriminación de cualquier tipo. Y no sólo existe el desprecio por los mexicanos actuales sino también por las futuras generaciones, por la naturaleza y por el propio país… No cabe duda que el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano. Hablamos mal de los demás y sobre todo de las autoridades y del país. Sin comprender que nos denigramos a nosotros mismos. Pero así, cuando menos, liberamos un poco de nuestra frustración por el desprecio del que somos víctimas.

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