sábado 18 de noviembre del 2017

El Baldón: ¿Cómo explicar lo políticamente incorrecto?

Escrito por  Lunes, 10 Julio 2017 10:37
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Por: José Miguel Cobián

En esta era de la post-verdad y las fake news (noticias falsas) dónde cada quien
publica lo que quiere, y el público lee y cree lo que gusta, en lugar de enterarse de la
verdad, es muy difícil comentar lo que voy a compartir contigo amig@ lector(@).
Ahí va: El audio de los mil millones de pesos para el PRI nacional es falso. Ni es la voz
de Tarek (que me cae muy mal), ni es la voz de Javier Duarte. Quien las imita hizo un
buen trabajo, apto para que la mayoría se lo crea, pero después de un concienzudo
análisis podría apostar que no son sus voces.
¿Y eso que significa? Que se comprueba lo que he venido diciendo y sospechando
desde hace más de dos años, que Javier Duarte se ha convertido en la mayor y más
eficiente caja china de México. ¿No te parece extraño que el audio salga cuando
medio México está indignado por la nula respuesta del Presidente Peña al comentario
del Presidente Trump respecto a que ¨absolutamente México pagará el muro¨?
Siempre que hay algo que ocultar, o que es urgente distraer a la opinión pública sale a
relucir Javier Duarte.
Y no, no digo que su gobierno haya sido un gobierno ejemplar, y mucho menos
afirmaría jamás que fue un gobierno honesto en el que no se dispusieron recursos
públicos para cuestiones privadas. Sólo afirmo que el poco o mucho daño que su
gobierno le haya hecho a Veracruz ha sido aumentado mil veces por aquéllos que
encontraron en Javier Duarte el mejor medio para distraer a la opinión pública.
Por ejemplo, de las múltiples acusaciones que ha realizado verbalmente el gobernador
de Veracruz, sólo unas cuantas se han materializado en denuncias y ninguna en
sentencia a la fecha. Nadie podría dudar de los deseos de venganza, de la búsqueda de
imagen de justiciero, de la inteligencia y capacidad de Miguel Ángel y sin embargo, los
resultados han sido magros.
En lo personal me parece absurdo pensar en arreglos económicos con aquéllos que
tienen la ¨honra¨ embarrada en actos ilícitos. Esa teoría del ¨vómito negro¨ que
implica que un presunto delincuente y emisario del pasado sexenio, en lugar de ser
acusado y sometido a proceso, entrega a prestanombres del actual gobernador el 80%
del botín que aún queda en sus manos, ya sea en efectivo o en bienes, a cambio de su
tranquilidad y cancelación de cualquier acusación en su contra, no cuadra con los
objetivos a mediano plazo del gobernador.
Analicemos un poco: Por un lado es cierto que si recibes dinero o bienes de un
particular, -sobre todo si es a un prestanombre-, no existe ningún delito que perseguir,
y mucho menos daño al erario público. Por el otro lado, sabemos como es la política
en México, y sabemos que el puesto de gobernador es muy rentable, mucho muy
rentable. También sabemos que hay la intención de que sea el hijo del mismo nombre
quien asuma la gubernatura los próximos seis años. ¿A quien se le ocurre que por
unos cuantos pesos (que no serían pocos, estoy de acuerdo), el gobernador va a
arriesgar su proyecto sucesorio familiar. A fin de cuentas es más rentable ser
gobernador ocho años (6 + 2), que cualquier otro convenio. Y nada mejor para
lograrlo que cumplir las promesas de campaña de castigar a los corruptos.
¿Te acuerdas del crimen del periodista en la Narvarte? Al principio todo mundo decía
que había sido orden de Javier Duarte. Al final se comprobó que nada tuvo que ver. Y
lo mismo con muchos crímenes que se le han achacado y que cuando se resuelven
nada tuvo que ver.
Suponiendo sin conceder, que tenga yo razón y que no haya ni ¨vómito negro¨ ni
arreglos con sexenios anteriores, ¿Por qué seguir usando a Javier Duarte como la caja
china? La respuesta es sencilla. Convierte a tu enemigo en el demonio mayor (AMLO
lo ha hecho con Carlos Salinas y le ha dado resultado), o convierte a tu aliado en el
máximo distractor (Eso han hecho Peña y el resto de políticos del altiplano con Javier
Duarte) y tendrás tranquila a la opinión pública.
Recordemos el caso de los medicamentos contra el cáncer que eran agua destilada.
Ninguna autoridad respaldó la acusación. No hay crimen de lesa humanidad. Y sin
embargo el escándalo sigue y será llevado a la corte internacional de la Haya. Los
medicamentos contra el sida ya caducos o inservibles, también sufrieron la misma
suerte: Ninguna autoridad avaló la acusación.
Hay otros casos de enriquecimiento explicable (por el robo al erario), que no tienen
duda según parece. Muchos veracruzanos vimos a funcionarios enriquecerse
brutalmente, el saqueo a las arcas estaba a la vista de todos. Pero de allí a inflar las
acusaciones y llevarlas a otro nivel, como que es un exceso que tiene la finalidad de
engañar a la opinión pública. Y con esto quiero decir, que puedo creer que Javier
Duarte no fue un buen gobernante y que su camarilla robó en exceso pero no fue tan
malo como nos quieren hacer creer.
El columnista dice que robó en exceso. ¿Qué querrá decir?. La respuesta es sencilla:
No hay un solo funcionario público y mucho menos un solo gobernador del país que
no haya robado, la diferencia es que cuando robas demasiado, se nota mucho. Si robas
pero haces obra, se nota menos. No creo que haya un solo mexicano que no esté de
acuerdo con esta afirmación. Que lo mismo aplica para alcaldes y para muchísimos
funcionarios públicos. Todos en México sabemos que estamos gobernados por
ladrones. El problema del gobierno de Javier Duarte es que no sólo robó él, sino que
robaron muchos de sus allegados, y robaron mucho cada uno de ellos. Ningún
presupuesto público aguanta tanto robo, y ningún pueblo aguanta tanta desatención
de sus gobernantes. Por eso es emblemático. Porque se excedió aún para los
parámetros de nuestro país y de nuestros gobernantes.
En el caso particular del presidente Peña, no se le perdona que haya sido tan tonto en
su forma de robar, quedando en evidencia ante los ojos del mundo con la casa blanca.
Videgaray perdió la oportunidad de sucederlo por la de Malinalco. Y los demás
presidenciables siguen en la carrera porque han sido más discretos en sus robos a la
nación. Margarita Zavala puede aspirar, porque su marido robó pero supo hacerlo
con la suficiente discreción, aún así, espero que no sea la candidata de Acción
Nacional.
Ahora, cada vez que sale una noticia de Javier Duarte, trato de verla como un
fenómeno de manipulación de masas, a lo cual él más que nadie se presta. La
paráfrasis de la frase de Santiago Montoto causó fiebre en las redes sociales de México
y del mundo. ¿De que nos distrajeron? ¿Por qué desviar la atención de la opinión
pública y de las redes?
Las razones pueden ser muchas. Tener al pueblo de México distraído, permite que no
se exija paz y seguridad, ante un número tal de muertos que en cualquier otro país ya
hubiera hecho caer al gobierno en turno (al de Calderón y al de Peña). Desvía la
atención de la ausencia de justicia. Distrae para no reparar en los pésimos servicios
públicos. Elimina la angustia de pensar que ni en tu casa ni fuera de ella estás seguro.
Evita pensar en un futuro de mayores desgracias para las siguientes generaciones. En
fin, razones para distraer hay muchas, pero casi siempre se refiere a asuntos de corto
plazo, que en menos de una semana se le olvidan a las audiencias.
Pan y circo es la máxima para mantenerse en el poder. A falta de pan, entonces más
circo para los mexicanos.
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